Análisis táctico

El guardiolismo contra Pellegrini

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Pellegrini (Foto: Cordon Press)
Pellegrini (Foto: Cordon Press)

Ha empezado una nueva Liga que trae consigo las confusiones de siempre. El Betis perdió la posesión ante dos equipos de objetivos más humildes y ya hablamos de ello como nos parece. «El Elche aprovecha la desidia de un Betis sin ambición. Los andaluces se adelantaron en el marcador y luego recularon demasiado», se leyó en Marca tras la primera fecha. Ahora resulta que el Betis más ganador que se recuerda no quiere ganar y que su entrenador es un cobarde.

Hablar como nos parece es hacerlo desde la moda y no desde lo real. Aquella está marcada por el guardiolismo (o sea, por el éxito) e indica que todo lo que no sea tener el balón o presionar alto es mal. También indica que el entrenador puede hacer que un equipo juegue a lo que él quiere, independientemente de los futbolistas disponibles, por eso tras la victoria apurada ante el Alavés ya se acusa definitivamente a Pellegrini de haberse traicionado. Marcar un gol y meter el autobús no es lo que el chileno tiene acostumbrado al beticismo. Eso está feo, es caca, es incluso mejor perder a nuestra manera, hacia delante, dicen los aficionados justo hasta el día que pierden de verdad.

No obstante, la realidad sigue su curso y por eso un Betis debilitado este verano pudo sentenciar ambos partidos hasta en cuatro ocasiones gracias en buena medida a Pellegrini. Si se analiza el proceso, que los balones de Cuchu o Bakambu no entrasen tiene todo que ver con la generación de ocasiones (más y más claras que sus rivales) y nada con la cobardía. «Ellos han tenido mucha posesión pero apenas han creado peligro, hemos podido cerrarlo y no hemos sido eficaces», expuso el goleador Ruibal tras el estreno. Parece claro qué equipo fue mejor, sin embargo, a los futboleros, para desvelarnos la realidad, hay que explicárnoslo como a niños. La «p» con la «e», «pe».

Pellegrini es el mismo técnico de siempre, uno de los mejores de la historia de la Liga, como muestra el rendimiento de cada equipo que dirigió. Precisamente por eso ha optado por variar el planteamiento en este inicio de campeonato, adecuándolo a las condiciones de su nueva plantilla.

Sucede que, con las salidas de Cardoso, William y Antony, sumada a la irreemplazable ausencia de Isco por lesión, el Betis no tiene sensibilidad asociativa. Con Bartra y Natan como pareja de centrales, probablemente esté capacitado para avanzar hasta la mitad rival ante equipos menores, pero eso no quiere decir que hacerlo sea beneficioso porque el fútbol va de sincronizar once futbolistas y el resultado va de niveles.

Decía Guardiola en una charla que prefiere los pases cortos porque son más fiables, toda vez que si se pierde el balón el equipo puede recuperarlo antes. Es la clave del buen juego y la victoria. Para su fortuna, Guardiola ha dirigido los mejores centros del campo del mundo, pero lo cierto es que si el tuyo cuenta con malos pasadores en corto, que además no se mueven bien en espacios reducidos y son tractores al arrancar, jugar a la posesión será la clave, sí, pero de la derrota. 

Del actual centro del campo del Betis, que atesore virtudes asociativas solo se cuenta Lo Celso. Por ello el argentino se ve sin amigos y el juego no puede fluir desde ese modelo. De ahí que Pellegrini se vea forzado a aparcar su preferencia estilística y salir con lo que más le acerque a la victoria.

Este Betis trata de jugarla en los inicios pero verticaliza sus ataques en cada fase. No tiene reparos en ceder la posesión ante rivales que proponen el modelo combinativo y cuentan con mejores futbolistas para desarrollarlo.  Aunque suene raro por el nivel de ambos equipos, hay que entender que un Alavés en el que Coudet junta a Blanco, Aleñá y Guridi en la zona media está capacitado para hacer el rondo a un Betis con futbolistas como Altimira, Fornals y Ruibal. Estos jugadores adolecen de técnica (en cuanto finura) pero, sin embargo, destacan desde lo táctico y lo físico. Influyen con campo por delante: desde el robo, en el pase, en la transición o en el desmarque. De ahí que Pellegrini haya potenciado el «sin balón» en bloque medio que ha sido malinterpretado y levanta críticas.

Hay que entender todo eso y también que ninguno de los futbolistas asociativos del Elche o del Alavés tiene nivel suficiente para jugar en un Betis de Europa. Por eso la posesión en sí no quiere decir nada, el centro del campo verdiblanco acaba por robarles el balón en la divisoria y hacerles ocasiones al contragolpe para finalmente ganarles el partido. 

Donde antes era un Betis integral, ahora es un equipo limitado en sus variantes, cuya principal vía de juego es necesariamente distinta. A la espera de Isco, Deossa y la probable vuelta de Antony, los de Pellegrini están jugando a lo que mejor pueden jugar. Dejemos de enredar el fútbol y disfrutemos de una Liga multicolor.

3 comentarios

  1. Pingback: Pellegrini adapta su estilo de juego al Betis de este año: más pragmatismo que guardiolismo - Hemeroteca KillBait

  2. Ladrones no!

    Hernandez Hernandez hace 3 meses consideró que la mano de Tchuameni no era penalti. Y la de Balde de ayer contra el Levante sí lo era.

    Vienen por aire, mar y tierra estos hijos de puta. Contra todo y contra todos.

  3. Ladrones no!

    Madridistas:
    – Si Franco era del Barça!!!

    Madridistas 5 minutos después:
    – Fraaaanco, Fraaanco, Fraanco… (aprovechando el nombre de un chaval para corear sin miedo el nombre que siempre han querido corear)

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