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Dennis Rodman: «Jokić es lentísimo, pero es mejor que Larry Bird, que hoy solo jugaría en Europa»

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Dennis Rodman (Foto: VladTV)
Dennis Rodman (Foto: VladTV)

Retirado desde hace años, Dennis Rodman sigue dando la nota a cada paso. Es más fuerte que él, sin embargo, llega a aburrir. Le hemos visto en Sanfermines, adula a Putin, pero hablar poco de baloncesto. Para ir a un repaso honesto a su carrera deportiva, tenemos que irnos tiempo atrás a una entrevista que le realizó VladTV donde estuvo sincero y poco dado a la chanza.

El punto fuerte de la entrevista estuvo en los comentarios que hizo en los años 80 sobre Larry Bird, que marcaron su carrera. Entonces no había viralidad, pero aquello circuló a la velocidad a la que arde la pólvora: «Estaba muy verde yo en aquel momento. Decía cualquier cosa. Y ese día estaba frustrado porque ese chico me había dado una paliza. Por eso dije algo así [Larry Bird está sobrevalorado porque es blanco] no es que estuviera enfadado ni tuviera odio ni nada de eso. Simplemente me salió así. Me preguntaba por qué este tipo era tan bueno o como lo quieras llamar. Creo que habría dicho lo mismo si hubiera sido negro. Creo que habría dicho lo mismo, solo que en otra dirección. Pero resultó ser Larry Bird. Y ya me disculpé muchas, muchas veces por eso, pero eso es historia».

Lo mejor es cómo lo arregló en la entrevista. Preguntado si matizaba el comentario, contestó: «Si Larry Bird jugara en esta era, creo que estaría en Europa. Así que es como… de verdad, estaría por ahí. Su juego estaba hecho para Boston en los 80 y cosas así, ¿sabes? Pero en el mundo de hoy… oh, ni de broma. De ninguna manera. Y no es por menospreciarlo, porque fue un gran jugador en su tiempo, igual que yo lo fui. Pero lo que digo es que hoy, no habría manera».

Dennis Rodman frente a Magic Johnson en el All Star de 1992 (Foto: Cordon Press)
Dennis Rodman frente a Magic Johnson en el All Star de 1992 (Foto: Cordon Press)

Y situó por encima de él a Jokić: «Creo que el chico de Denver es mucho mejor que él. Jokić. Oh, Dios mío. Es lentísimo, ¿vale? Pero tiene un juego increíble. ¿Sabes lo que digo? Es mejor que Larry Bird. Es decir, lo es en esta época, sí. Creo que hay argumentos para eso, absolutamente. Si lo comparas con Larry Bird, creo que la gente lo elegiría a él».

Un granjero en el draft

Hay un documental sobre Rodman de la serie 30 for 30, se titula Rodman: For Better or Worse, pero quizá lo que esté pidiendo el personaje sea una película. Para empezar, porque cuando le eligieron en el draft, no estaba atento, ni siquiera lo estaba siguiendo, estaba preocupado por las labores del campo: «Me eligieron en el draft del 86 los Detroit Pistons. Ni siquiera estaba viendo la televisión, estaba en una granja trabajando cuando me dijeron que me habían seleccionado. Estaba sorprendido. Me eligieron en segunda ronda, en el puesto 27. El primer contrato fue de unos 75.000 u 80.000 dólares, casi como un trabajo normal. Estaba feliz».

Con esos mimbres, sus primeros días en el baloncesto profesional no se enteraba absolutamente de nada: «En el 87 ya estábamos en playoffs. Yo seguía verde, sin entender mi posición en el juego. Venía de ser anotador y reboteador en la universidad, pero en la NBA no sabía bien cuál era mi rol. Simplemente trabajaba duro, y creo que eso fue lo que la gente apreció de mí en Detroit. Me pagaban mil dólares por partido y yo me partía el alma en la cancha».

Con los Bad Boys

A finales de los 80, Rodman formó parte de unos Detroit Pistons que convirtieron la NBA en una auténtica guerra. El equipo logró levantar títulos gracias a la contundencia de su juego, y nuestro protagonista será recordado por reventarle la cara a Scottie Pippen: «En el 88 llegamos a las Finales, pero se nos escapó. Estuvimos a 30 segundos de ser campeones. Al año siguiente regresamos con más hambre y nos convertimos en los Bad Boys. En el 89 barrimos a los Lakers 4-0 y fui elegido mejor defensor del año. En el 90 volvimos a ganar, esta vez a Portland. Ganar dos seguidos fue increíble, aunque yo estaba lesionado. Pero me encantaba ganar fuera de casa, escuchar al público rival y aún así levantar el trofeo. Después llegaron los Bulls. Yo le di un codazo a Scottie Pippen y le hice seis puntos de sutura. Fue un error, fruto de la frustración. No fue por ser un Bad Boy ni nada, fue un momento. Y ellos aprovecharon para superarnos».

Dennis Rodman (Foto: Cordon Press)
Dennis Rodman (Foto: Cordon Press)

El punto de inflexión en ese equipo llegó con la marcha de Chuck Daly, algo que de alguna manera también coincidió con las idas de olla más serias de Rodman. Esos días, tuvo un matrimonio fugaz con Annie Bakes, duró solo 82 días, y sospechó que le estaba siendo infiel con alguien de su propio vestuario: «Cuando Chuck Daly se fue, me hundí. Era como un padre para mí. Me quedé encerrado en casa cuatro meses, sin salir, con los amigos llevándome comida. Yo pensaba que el baloncesto era lealtad, que no había negocios. Me costó mucho entenderlo. Luego llegaron los problemas: un matrimonio exprés, divorcio, líos personales, al año siguiente vino lo del coche con la escopeta. Me encontraron dormido en el coche con una escopeta apoyada en la boca. La verdad es que me quedé dormido escuchando Pearl Jam. Eso me salvó. Me iba a pegar un tiro, pero me quedé dormido con la música. Cuando desperté había gente por todo Detroit alrededor de mi coche. Querían meterme en un hospital psiquiátrico. Pero yo no estaba loco: estaba destrozado por dentro. Era dolor. Todos hemos pasado por ahí cuando la mujer de tu vida te traiciona. Pensaba que me engañaba con alguien de los Pistons. No quiero dar nombres, ya lo superé. Aquella noche tuve que jugar igualmente, y ganamos».

La era de los looks imposibles

Tras tocar fondo, en 1993 pasó a San Antonio Spurs. Para él, esa etapa fue la verdadera: «Pedí el traspaso y acabé en San Antonio. A pesar de todos mis líos, lideré la liga en rebotes con 17 o 18 por partido. Fue entonces cuando surgió el verdadero Dennis Rodman: me teñí el pelo, me hice un mohawk, empecé a mostrar mi lado más auténtico. Detroit me hizo un hombre, pero en San Antonio decidí que no podía seguir siendo uno más en el rebaño. Tenía que ser yo mismo. Una vez un estilista gay se me acercó en un centro comercial y me propuso teñirme el pelo. Me dormí en su silla y desperté con una cresta rubia. Al día siguiente era el Fan Appreciation Day del equipo y me presenté así. Dije: me pueden amar o odiar, pero vengo a hacer mi trabajo. Desde ese momento mi vida cambió».

A partir de este momento, sus recuerdos se mezclan dentro y fuera de la cancha, había personajes de primera magnitud en ambos lados, lo que estaba claro era en cuál de los dos mundos estaba Rodman: «El equipo giraba en torno a David Robinson. Nos llevábamos bien en la cancha, pero fuera no conectábamos. Fue en esa época cuando salí con Madonna. Ella fue pionera, la única mujer que creó el modelo que después copiaron todas las chicas de hoy. Le tengo un respeto enorme. Nunca quise acostarme con ella al principio, aunque teníamos un acuerdo. Ella misma me ofreció 20 millones de dólares si tenía un hijo con ella. Eso lo dije y lo mantengo, aunque ella lo negó. Pero no tengo nada malo que decir: abrió un camino y dio a las chicas jóvenes un escenario para ser libres».

Años dorados en los Bulls

Su etapa más memorable, en cuanto a expectación, que es lo que buscaba, fue cuando estuvo junto a Michael Jordan en los Chicago Bulls: «En el 95 me traspasaron a los Bulls por Will Perdue. La gente en Chicago decía: cambiamos una jirafa por un león. Phil Jackson me llevó a su casa junto a Jordan y Pippen. Me pidió que me disculpara con Scottie por lo de los puntos en la cara. Lo hice, y todo quedó bien. Ese año ganamos 72 partidos, un récord histórico. Sentíamos que éramos como los Beatles o los Rolling Stones: en cada ciudad había multitudes esperándonos. Pero no nos relajábamos, jugábamos duro cada noche. Y ganamos el campeonato. Para mí fue especial porque venía de Detroit, y me recibieron con cariño. Hasta me bañaron en champán en el vestuario. Después, volvimos a ganar. Cuando Pippen estuvo lesionado y en disputa por su contrato, yo fui el número dos de Jordan. Nada cambió: seguimos ganando. En el 98 ganamos el tercero, mi quinto anillo. Podríamos haber ganado un cuarto, pero Phil decidió que sería The Last Dance. Una pena».

Dennis Rodman (Foto: Cordon Press)
Dennis Rodman (Foto: Cordon Press)

Su etapa no tuvo nada que ver a lo que luego se encontró en Los Angeles: «Luego fui a los Lakers con Kobe y Shaq. Jerry Buss me quería mucho, incluso salí con su hija. Pero Kobe y Shaq no me aceptaron: la atención pasó de ellos a mí. En la ciudad había vallas publicitarias con mi cara, y ellos no lo soportaron. Me cortaron».

Su comparación de los dos grandes, cae del lado de Jordan: «Comparar a Jordan y Kobe: eran similares, pero Michael estaba más obsesionado con ganar. Kobe acabó imitando su juego, y por eso Jordan lo respetó».

Por último, tuvo una temporada más en Dallas Mavericks, donde el personaje ya se había comido completamente a la persona: «Jugué 12 partidos, me expulsaron dos veces, seis técnicas. Steve Nash decía que yo no quería estar allí. Tal vez. Pero lo intenté. Después de dos años seguidos sintiendo que la gente no me quería, me cansé. Y así terminó mi paso por la NBA».

¿Gay?

De sus extravagancias y vestimentas, siempre se ha cuestionado su identidad sexual. Aquí, de nuevo, habla abiertamente del tema: «En mi libro ya lo dije: no soy gay, tampoco soy exactamente heterosexual cerrado. Estoy abierto. Nunca he estado con un hombre, pero no me importa lo que hagan los demás. Amo a mi comunidad gay porque los respeto, no los juzgo. Siempre he tenido amigos trans y gays, salía con ellos de fiesta. Ellos me aceptan porque yo nunca les falté al respeto. Incluso en los 90, cuando un jugador salió del armario en la NBA, lo hicieron retirarse [John Amaechi, que en realidad ya estaba retirado cuando anunció que era gay]. Y yo pensé: ‘¿En serio? Él no es el único’. Si yo hubiera sido gay y además jugado como jugaba, habría sido el atleta más famoso del planeta, incluso multimillonario. Pero lo importante es que la gente ahora es más abierta, como debería ser».

Lesión de pene

La parte más graciosa de la entrevista es, cuando repasando lesiones, repara en las tres que sufrió en una parte no esencial para el baloncesto, al menos sobre la cancha: el pene: «Todo el mundo sabe la historia de que me rompí el pene tres veces. Y es verdad. La primera fue en Houston, en el W Hotel. Estábamos practicando sexo y de pronto fallas… y pum. Sangre por todas partes. La chica gritaba, llorando: ‘¡Dios mío, te mueres!’. Yo mismo pensaba: ‘Joder, ¿qué es esto?’. Fui al médico y me dijo: ‘Dennis, tu pene está roto’. Y esa misma noche jugué un partido con el pene roto. La gente piensa que después de la primera vez tendría cuidado… pero me pasó tres veces. Cuando te pones activo y quieres hacer cosas locas, a veces fallas. Y cuando fallas, fallas. Todas reaccionaban igual: gritos, sangre, pánico. Y yo decía: ‘Tranquilas, no pasa nada’. No me pusieron puntos ni nada. Simplemente se hinchaba. El pene se hinchaba como un globo, y durante días no podías tener sexo. Dolía, pero al final se bajaba la hinchazón. Era jodido, pero lo superaba. Todo el mundo lo sabe porque siempre lo cuento. Yo destruyo mi vida yo mismo antes de que lo hagan otros. Y sí, me pasó tres veces».

Padre militar ausente

Si pensamos en los orígenes de un personaje así, tal vez habría que irse a su infancia. Rodman sin una figura paterna: «Nací en Trenton, Nueva Jersey. Mi padre estuvo en la Fuerza Aérea y después en la Guerra de Vietnam, pero no lo conocí. Se fue cuando yo tenía tres años. No había figura masculina en casa, así que realmente no sabía quién era mi padre. He leído un libro que escribió sobre mí, donde dice que tuvo 16 esposas y 29 hijos. Yo fui el primero. Nunca investigué ni quise saber más, pero eso es lo que escuché. Conocí a algunos medio hermanos, pero casi todos venían buscando dinero. Se presentaban diciendo: ‘Soy tu hermano, ayúdame’. Y yo pensaba: ‘Claro, porque soy el famoso de la familia, esperan que les pague todo’. Crecí con dos hermanas. Ellas fueron buenas atletas y lo hicieron bien en la universidad. Yo, en cambio, en esa época era un vago, hacía pequeños robos. Ellas terminaron jugando incluso en el extranjero. De pequeño, como no había un hombre en la casa, mis hermanas me vestían de niña. Me ponían ropa de chica. Yo podría haber acabado yendo por ese camino, pero algo cambió en mí cuando empecé a jugar al baloncesto».

Dennis Rodman (Foto: Cordon Press)
Dennis Rodman (Foto: Cordon Press)

Todo podría haber sido muy distinto si no llega a crecer de repente en la pubertad: «En la secundaria era muy bajito, como 1,67 m. El estirón me llegó tarde, a los 20 años: pasé de 1,80 m a 2,01 m casi de golpe. Eso me cambió la vida. Durante un tiempo estuve prácticamente sin casa, durmiendo en sofás, hasta que un entrenador asistente de Southeastern Oklahoma State me descubrió. Ahí empezó todo».

4 comentarios

  1. Si Larry Bird solo podría jugar en Europa, Rodman solo podría hacerlo en Corea del Norte.

  2. Adoro a Rodman, pero el comentario de Larry Bird el mismo sabe que es una tontería.

  3. José María Ruibó Domínguez

    Lo de que se puso una pistola en la boca para pegarse un tiro y se quedó dormido escuchando Pearl Jam en su coche es la hostia!!!pero oye,es sincero.

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