
El Barça ha concretado la cesión de Rashford porque no tiene dinero para invertir en un delantero al alza. Rashford aún tiene 27 años pero ha ido a menos durante su carrera, de ahí la oportunidad. El club catalán ha aprovechado que Amorim no lo quiere en el United, aunque Rashford aún es el mejor delantero del United. El curso pasado, el técnico dijo que no se deja todo en los entrenamientos y por eso lo cedió al Villa.
Allí Emery, uno de los entrenadores más exigentes del momento, le dio la titularidad en todos los partidos importantes de un equipo cuartofinalista de Champions, que tuvo contra las cuerdas al futuro campeón. Rashford fue el mejor en ambas eliminatorias partiendo desde la izquierda. En esta casa parece que sí lo dejó todo y durante el verano ha estado colgando fotos exprimiéndose el físico, dejándose querer a todas luces por el Barça, lo que son buenas noticias para Flick.
Cuando Van Gaal descubrió a Rashford
No obstante, difícilmente Flick quiera a Rashford para que juegue en la izquierda. Ahí su Barça tiene al destacado Raphinha en una formación 4-3-3 que se antoja invariable. El Barça quiere a Rashford porque Lewandowski tiene 37 años y ya no es la mitad de lo que era.
La posición de delantero centro no es extraña para Rashford, en cualquier caso. En 2016 se estrenó con el United a los 18 años en una suerte de doble punta. Quien lo hizo debutar fue Van Gaal, quien más estilo-Barça, imposible. Rashford hizo doblete en su estreno ante el Midtjylland en UEFA y repitió para ganar al Arsenal en su debut en Premier. También desde ahí sentó a Demichelis para dar la victoria a los reds en el derbi contra el City. «Hace dos años no corría a espaldas de la defensa. Cuando cambias de posición, te das cuenta de que puedes influir más en el juego incluso sin tocar el balón», dijo entonces en Sky Sports. Era febrero y en adelante nadie lo quitó del puesto y acabó el curso con siete goles. Van Gaal dijo de él que era un «talento especial, como Kluivert o Muller».
Físicamente Rashford sigue a tono, es el mismo futbolista que fue y la cuestión es motivarlo. Estar junto a Pedri y Lamine debería ser suficiente para que vuelva a disfrutar del juego. De usarlo como 9, Flick puede fijarse en varios Rashford del United para saber sus prestaciones. Aunque las características del jugador hablan por sí mismas.
Cristiano Ronaldo como referente
Al ver jugar a Rashford no puede extrañar que su referente haya sido Cristiano Ronaldo. Igual que el portugués, Rashford ha rendido como extremo, mediapunta y delantero centro. Comparten características, también movimientos e incluso gestos. Rashford es un delantero de 1.80 rígido en su corpulencia pero con una arrancada dominante. Es diestro y suele caer a la izquierda para recibir y procurarse el chut lejano desde el fuera-dentro. Aunque huelga decir que su eficacia cara a gol es mucho menor a la de Cristiano, tiene más técnica de desborde y comparte el buen uso de ambas piernas. Hace goles con la derecha y también con la izquierda, basados en la potencia más que en la colocación. En esto también es más un Cristiano que un Henry, en quien sin embargo dijo verse reflejado al sentirse «cómodo jugando por la izquierda y también en el centro. Henry es un jugador libre».

Rashford también chuta las faltas a la manera de Cristiano, ese empeine-interior de pura potencia. Sin ser un especialista, ha anotado algunas, que ya es más que todo el Barça actual.
La alternativa a Lewandowski
Si bien en Rashford no puede verse un referente de área como Lewandowski, sí es un jugador musculado que ya desde sus livianos inicios fijaba bien a los centrales y con la edad mejoró tanto su lectura espacial en el rectángulo como el remate de cabeza. «Quiero convertirme en el delantero centro definitivo. No se trata solo de mostrar lo que puedes hacer con el balón en posiciones abiertas, sino de entender completamente lo que requiere cada posición», dijo en 2019. Esa temporada hizo 18 goles en el equipo dirigido por Solkjaer, el entrenador que mejor lo comprendió.
Desde la última línea, Rashford ya domina también las rupturas en profundidad que descubriera en sus inicios profesionales. El Barça cuenta con asistentes como Pedri y Olmo para quienes todo desmarque largo es poco, por lo que mejorará esta faceta respecto a Lewandowski. En este particular, de sus numerosos partidos contra el Barça a lo largo de los años solo pudo frenarlo Araujo.
No obstante, el inglés rinde más desde el movimiento y los ataques lanzados. Es ideal para las transiciones, tanto acompañando como siendo el conductor. Aunque para precisar su aportación en clave Barça, a Rashford hay que leerlo desde la interacción con Raphinha.
Rashford en el Barça de Raphinha
En fase defensiva, el Barça destaca por su pressing intensivo. Aunque en el United de Van Gaal y luego de Mourinho a menudo Rashford era uno de los encargados de iniciar la presión alta y lo hacía con acierto, en el Barça de Flick saltan los extremos y Lewandowski queda más liberado, atendiendo al pivote rival. Habida cuenta de que al equipo no le ha ido mal ese procedimiento, es una opción que el técnico alemán puede mantener si no consigue que Rashford se implique como Raphinha en esas labores.
En cuanto a la fase ofensiva, esta temporada se ha visto a Lewandowski caer mucho para tocar de cara, a fin de sacar a los centrales y activar a sus volantes. Rashford hace bien esta función más por técnica que desde el juego de espaldas. «Tiene una velocidad aterradora y ahora se ha hecho más fuerte, puede aguantar la pelota para nosotros y es un gran enlace de juego», aseguró Solkjaer. Aunque, como dice el propio delantero, es innegable que sus mejores prestaciones se entienden en vertical: «Tengo un enfoque claro: correr hacia el gol. Dañar al rival lo antes posible».
La mezcla con Raphinha será distinta a la de este con Lewandowski. La interacción de Rashford con el brasileño tendrá más semejanza a la que en 2019 estableciera con Martial en el United al que se ha hecho referencia.

Con Rashford el Barça perderá eficacia goleadora en el área pero conseguirá una nueva vía de acceso a la misma que puede compensarla. Se debilitará lo frontal y estático para potenciar lo lateral y móvil. El intercambio posicional que está de moda gracias al PSG de Luis Enrique es propio del modelo que adoran en Barcelona; con la nueva pareja se incrementará, y con ello la capacidad de sorpresa.
Desde la izquierda, Raphinha no intimida a los rivales con el balón dominado, todo lo contrario a Rashford. Cuando este salga del área para recibir atraerá al menos dos zagueros, entonces Raphinha podrá aprovecharse de ello en las rupturas diagonales que tan bien se le dan. Durante el curso Raphinha exprimió como nadie esa misma atracción provocada por Lamine. Ahora, con la presencia de Rashford el equipo abrirá otra rendija para que entre la luz no solo de Raphinha, sino de llegadores excelentes como Olmo o Fermín. Asimismo, la tendencia de ambos delanteros habilitará, desde el espacio, un sector izquierdo especialmente importante para los centros de Lamine Yamal. Cabe apuntar que la mejor temporada goleadora de Rashford fue precisamente con el hábil Greenwood en el costado derecho, así que es un nuevo motivo de esperanza.
El Barça de Flick ha funcionado muy bien pero es manifiesto que necesita un plus en su referencia ofensiva. Cambiando los nombres propios cambian las relaciones y un equipo que funciona puede funcionar incluso mejor. No hay que temer a ello. En cuanto a Rashford, diga lo que diga el técnico del United, aún es un gran jugador. De Flick dependerá encontrarle el hábitat que respete su naturaleza, convirtiendo la apuesta en un gran fichaje o en un fracaso.


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Con el BULO NEGREIRA por bandera
NOS ROBARON en la Supercopa
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NOS ROBARON en la liga
LA GANO el Barça
Pues aún NO ESTAN CONTENTOS y han puesto a Fernández bordalan y Chema alonso
Cómprate una vida, tolai.
Rashford no va a jugar de ‘9’, va a jugar en banda izquierda. El recambio de Lewandowski es Ferran, que además de estar rindiendo bien, no puede jugar en banda de ninguna manera.
Decir que Rashford va a ser el ‘9’ de Flick es no haber visto al Barça en la 2024/25… ni al jugador tampoco.