
El primer tenista griego en un jugar una final de Roland Garros, quien alcanzó la posición número 3 del ranking ATP en agosto de 2021 –ahora es 13º– Stefanos Tsitsipas, ha comentado en Tennis Insider Club lo que supuso para él enfrentarse a Rafael Nadal por primera vez en la final del Torneo de Barcelona el 29 de abril de 2018. Un partido que el español ganó por 6-2 y 6-1, pero que fue la primera final ATP 500 que disputó el griego.
«La final fue contra Rafael Nadal y recuerdo pensar para mí mismo: ¿cómo he llegado a este punto? ¿Cómo ha pasado esto? No estaba para nada preparado para enfrentar a Rafael», ha confesado. «Pensé que podría tener una oportunidad porque estaba jugando bien, ¿por qué no? Ya sabes, eres joven, eres terco, estás pensando en tantas cosas diferentes en ese momento», ha explicado después, para reconocer finalmente: «Reflexionando ahora, viendo cómo era en ese entonces, no había ninguna posibilidad. No había ninguna posibilidad de que pudiera ganar ese partido».
«No tenía el mismo nivel de inteligencia tenística ni la comprensión de cómo jugar en tierra batida que tengo ahora. Así que eso era un no. Quiero decir, Rafael en la Pista Nadal, es como, es realmente… intimidante. Y estaba intimidado también. Sí, creo que simplemente estar ahí en la final contra Rafa en la Pista Rafa deberían darte un premio especial», ha revelado.
Porque casi sufrió un shock cuando empezaron a pelotear: «Nunca lo olvidaré… estaba ahí en el sorteo de la moneda con Rafa por primera vez, porque creo que fue la primera vez que jugué contra él. Sentí el peso más grande en toda mi carrera hasta ese momento. Solo verlo al otro lado de la cancha, la presencia era inmensa. Era enorme. Nunca había sentido tanta presencia de un jugador al otro lado de la red. No había ninguna posibilidad de hacer algo diferente que hubiera cambiado el resultado». Unas palabras que coinciden con el diagnóstico que hizo recientemente John McEnroe sobre el de Manacor.

Sin embargo, en el Masters de Madrid de 2019, en tierra batida, logró vencerle, momento que considera un punto clave en su carrera. Descubrió que era posible ganarle en su terreno: «Hasta que sucedió. Es cierto. Fue en Madrid. Desbloqueé el código y pensé: Está bien, vale, sí que es posible hacerlo».
El otro coco contra el que se ha enfrentado en repetidas ocasiones, hasta sacarle de quicio, ha sido Novak Djokovic, que comparte con él su visión de Nadal, dijo que enfrentarse a él suponía «subir la montaña más alta». Para Tsitsipas, jugar contra el serbio en la final de Roland Garros de 2021 fue un momento de gran presión para ambos, pero el Djokovic ya tenía experiencia en esas situaciones: «Estaba jugando contra Novak, que estaba exactamente en la misma situación que yo. Pero él, probablemente, ya había estado ahí muchas más veces que yo. Ese es el único privilegio que tiene. Esa es la ventaja que tiene».
Aquel partido destacó por la remontada de Djokovic, que asombró al mundo con su resistencia frente a alguien mucho más joven: «Terminé con una ventaja de dos sets a cero, y luego comenzó la caída. Al otro lado de la red, Novak es probablemente el mejor de la historia. Va a aprovechar cada oportunidad que tenga, la mayoría de ellas. Probablemente contra cualquier otro, tal vez Rafa, podría haberlo logrado, pero si hay alguien que puede capitalizar esas pequeñas ventanas es Djokovic…».
Tsitsipas nunca olvidará cómo se vino abajo: «La diferencia que noté fue puramente a nivel energético, porque él estaba jugando con un gran corazón, y su esfuerzo se veía en la cancha. A mí me empezó a disminuir lentamente durante el partido, como en una maratón. Fue una guerra a cinco sets».

Lo curioso y extraño de escuchar son las lecciones que aprendió. Hace años, en alguien que sufre una gran derrota, hablaría de algún tipo de estrategia, de golpe que marcó la diferencia o de concentración ante los propios errores, pero no. El griego habla de la nutrición: «Me di cuenta de que el problema no era que me estuviera ahogando, como muchos pudieron haber dicho. Definitivamente no me ahogué. Sé cómo se siente ahogarse y eso definitivamente no sucedió. Yo estaba yendo por la victoria, quería ese título de Grand Slam en París, y no había dudas que me invadieran durante esa final. Las cosas que aprendí de esa final fueron definitivamente la parte de la nutrición, pero también aprender a aceptar que, aunque no fue justo, fue justo porque mi oponente estaba mejor preparado para ir a la guerra que yo».
Punto de inflexión en su carrera
Por desgracia, en 2024, Stefanos Tsitsipas ha vivido lo que describe como «el peor año de mi carrera desde el punto de vista emocional y mental». Durante esta temporada, se ha enfrentado a un agotamiento extremo, ansiedad y dificultades de concentración que han afectado tanto su rendimiento en la cancha como su relación con el tenis.
En esta tertulia ha confesado que «me despertaba todos los días sintiendo que no había ninguna posibilidad de poder practicar con el estado en el que me encontraba». Esto ha minado su confianza y su capacidad para competir: «No sabía exactamente qué era lo que estaba sintiendo, pero me daba cuenta de que no podía concentrarme, lo cual afectaba un gran porcentaje de mi tenis».
El agotamiento prolongado, que Tsitsipas sospecha fue una especie de «burnout a largo plazo», ha influido en su motivación diaria. «Siempre había sido una persona que se levantaba con hambre de salir a correr y dar lo mejor de mí, pero de repente sentía que no quería ni salir a la pista de tenis porque me sentía terrible», ha explicado.
Este desgaste no solo ha comprometido su rendimiento, sino que lo ha dejado preguntándose cómo volver a recuperar su nivel de juego. A pesar de estas dificultades, ha logrado algunos momentos de éxito, como su victoria en el Masters de Montecarlo, que ha descrito como «una ola de emociones porque quizás no estaba tan mal como creía». Sin embargo, incluso tras ese triunfo, ha admitido que «sabía que no estaba al 100% bien».
En su búsqueda de soluciones, Tsitsipas ha recurrido a la ayuda profesional de un psicólogo, algo que nunca había hecho antes en medio de una competición. «La semana anterior al torneo, estaba en una habitación con un especialista, tratando de procesar todo lo que sentía, y no estaba seguro de si iba a poder competir», ha confesado.

Esta experiencia era nueva para él, ya que nunca antes había sentido problemas emocionales o mentales de esta magnitud. También ha reconocido que este periodo oscuro le ha hecho reflexionar sobre sus prioridades: «Me he dado cuenta de que, aunque ganar partidos me daba algo de alivio, no estaba resolviendo el problema de fondo».
Al final, Tsitsipas ha aprendido a valorar su salud mental y emocional. Ha hablado sobre la importancia de escuchar al cuerpo y a la mente, y de tomarse un tiempo para descansar y situarse: «A veces, lo que necesitamos no es solo descansar físicamente, sino reconectar con el porqué de lo que hacemos». Aunque la de 2024 ha sido una temporada difícil, espera que estos aprendizajes lo ayuden a recuperar el bienestar en 2025 : «No necesito ser feliz, pero quiero sentirme bien con quién soy, lo que hago y lo que quiero lograr».
Aparte, se ha dado cuenta del valor que tiene la trayectoria de los grandes del tenis contemporáneo, que han aguantado años a un nivel máximo, con el desgaste que algo así supone. En la entrevista, ha dicho que siente una profunda admiración por las leyendas del tenis como Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic, a quienes considera modelos a seguir tanto dentro como fuera de la cancha. Para él, estos jugadores son la razón por la que decidió perseguir la grandeza en el tenis: «Estos eran los tipos que me inspiraron a querer ser el mejor. Los veía jugar en la televisión y realmente quería sentir cómo era ser como ellos».
Tsitsipas ha admitido que una de sus grandes motivaciones en el circuito era tener la oportunidad de enfrentarse a estos iconos del deporte antes de que se retiraran: «Quería estar en una buena situación en el ranking para poder competir contra ellos antes de que se fueran».
Dejar atrás a su padre
Una de las decisiones más dolorosas que ha tomado a raíz de este bache ha sido cortar la relación profesional con su padre, Apostolos Tsitsipas. Trabajaban juntos desde sus inicios, sin embargo, en 2024, ha tomado la difícil decisión de despedirlo como entrenador principal. Tsitsipas ha explicado que la decisión no ha sido fácil, pero que llevaba tiempo considerándola: «Quería tomar mi propio camino desde hace años, pero era difícil desconectar y dejar de trabajar con alguien que había hecho tanto por mí».

Esta transición no solo ha afectado su carrera, sino también su vida personal, ya que quería recuperar la relación padre-hijo que sentía que se había perdido: «Quiero que esté ahí para mí como Stefanos, no como Stefanos el tenista».
El griego también ha contado cómo la relación con su padre había cambiado con los años, pasando de ser cariñosa y cercana a algo más transaccional debido a las exigencias del tenis profesional. «Sentía que nuestra relación se había convertido más en algo de negocios, y lo que realmente quería era tener de vuelta al padre que recuerdo de cuando era niño», ha explicado.
La decisión también ha estado motivada por el bienestar de su padre, ya que percibía que el estrés de su rol como entrenador le estaba pasando factura: «Verlo sufrir y estresarse tanto a mi alrededor me dolía. Si él no podía admitirlo, entonces tenía que hacerlo yo por su propio bien».
A pesar de la ruptura profesional, Tsitsipas conserva una relación cercana con su padre y busca que el cambio sea gradual y saludable. «Todavía hablo con él y quiero que sea mi padre, no mi entrenador». Ha subrayado la importancia de preservar el vínculo familiar fuera del ámbito profesional. También ha destacado que esta decisión era necesaria para su propio crecimiento personal: «Necesitaba aprender a equivocarme por mí mismo, cometer errores y entender cómo funciona la vida de manera independiente».
El cambio no ha estado exento de punzadas en el estómago: «Sé que todavía le duele y probablemente no lo ha superado del todo, pero entiendo que necesita tiempo». Sin embargo, Tsitsipas está convencido de que este cambio es clave para su desarrollo como tenista y como persona: «a veces, para florecer, tienes que dejar atrás algo que es familiar pero que ya no te permite crecer».
Recuperar el jugador disruptivo que fue Stefanos Tsitsipas
La rápida ascensión de Stefanos Tsitsipas en el ranking mundial estuvo marcada por su primer título en un torneo Challenger, un punto de inflexión en su confianza y desarrollo como jugador. «Ganar mi primer Challenger en Génova fue el punto de cambio en mi carrera. Desde ese momento, empecé a sentirme como un jugador fuerte en tierra batida». Este logro le permitió acumular los puntos necesarios para dar el salto al circuito ATP y comenzar a competir en torneos de mayor nivel.
En cuanto a sus primeras experiencias en torneos de Grand Slam, Tsitsipas dice que las vivió como un reto diario: «Mi primer intento en una fase de clasificación de Grand Slam no fue el mejor. Recuerdo que perdí en la segunda ronda, y en el US Open anterior había caído en la tercera ronda de clasificación».
Aun así, estas derrotas tempranas no le desanimaron, pronto logró clasificarse por primera vez al cuadro principal de Roland Garros, un momento que describió como «un hito importante, porque clasificar para un Grand Slam es casi como ganar tres grandes partidos intensos seguidos».
Ahí sí que reconoce que su padre fue clave: «Mi padre insistió en que jugara torneos profesionales mientras aún competía como junior. Al final del circuito juvenil ya estaba en el top 400 del ranking profesional, lo cual fue una buena señal de que estaba preparado para la siguiente etapa». Esta estrategia, aunque arriesgada, le permitió familiarizarse más rápido con el nivel competitivo del circuito ATP.

De esta manera, su evolución en el circuito profesional se dio de manera sorprendentemente rápida, algo que incluso le pilló desprevenido. «Fui uno de los jugadores de mi generación que ascendió más rápido en el ranking, incluso en comparación con generaciones anteriores. Eso me hizo sentirme orgulloso y también me ayudó a tener más confianza».
La ventaja fue que esta velocidad no estaba acompañada de una presión excesiva: «Nunca fui el tipo de jugador del que todos hablaban como una gran promesa. Eso me permitió enfocarme en mí mismo, sin sentir demasiadas expectativas externas».
Niño prodigio
Tsitsipas comenzó su relación con el tenis a una edad muy temprana, por la influencia de sus padres, que eran entrenadores de tenis. «Mi primera relación con el tenis se desarrolló alrededor de los tres años», recuerda, mientras corría por las pistas donde sus padres trabajaban.
Sin embargo, hasta los seis años no comenzó a jugar de manera más seria. Durante sus primeros años, el tenis no era su única pasión, ya que le gustaba más el balompié: «El fútbol fue el deporte que más me gustaba hasta los nueve años», ha confesado. Pero su perspectiva cambió cuando ganó su primer torneo en Normandía, Francia, a los ocho años: «Fue la primera vez que me di cuenta de lo divertido que era ganar algo por mi cuenta y competir para lograrlo».
A los nueve años, tomó una decisión que definiría su futuro. Después de esa victoria en Francia, despertó a su padre en medio de la noche y le dijo: «Papá, quítame de natación, atletismo y fútbol. Solo quiero jugar tenis». Esta determinación marcó el inicio de su camino hacia el profesionalismo. A los 12 años, ya era prácticamente profesional: «Fue en ese momento cuando empecé a visualizarme jugando a un nivel muy alto en el futuro».
Un punto crucial en su formación fue su ingreso a la Mouratoglou Tennis Academy en 2015. «Patrick me vio en un video de YouTube y contactó a mi padre porque escuchó que había un chico griego jugando un tenis decente». En la academia, encontró el apoyo necesario para pasar de ser un junior prometedor a un profesional en ascenso. «Lo que hicieron por mí fue ofrecerme estructura y un entorno cálido en el que pude prosperar. Sin su ayuda, habría sido muy difícil hacer la transición al profesionalismo».
Melómano y supersticioso
Como curiosidad, la final de la entrevista, el tenista ha confesado cuáles son sus manías más íntimas. Por ejemplo, durante su recorrido hacia la final de Roland Garros, encontró en la música una herramienta concentrarse y controlar los nervios. Concretamente, se ponía el tema Miss Independent de Ne-Yo: «Tuve esa canción en mi mente durante las dos semanas completas del torneo. Se convirtió en una superstición, y como estaba jugando bien, no dejé de cantarla».
Para Tsitsipas, esta melodía actuó como una especie de refugio mental durante los partidos: «Era mi manera de meditar, de ocupar mi mente y olvidarme de los nervios o cualquier otra cosa que pudiera ocurrir en ese momento».
La conexión con la canción empezó a ser muy intensa en la medida en que la llegó a ver como un amuleto que influía directamente en su rendimiento. «Incluso durante los puntos, me encontraba cantándola en mi cabeza. Parecía algo extraño, pero fue lo que me ayudó a mantenerme en sintonía conmigo mismo».

Sin embargo, también ha reconocido que este tipo de supersticiones pueden volverse una trampa si se convierten en algo obsesivo: «Me di cuenta de que las supersticiones no siempre son necesariamente buenas. A veces nos hacen creer que necesitamos depender de ellas, y eso puede ser peligroso.
En la final contra Novak Djokovic, esta superstición seguía presente, pero no fue suficiente para contrarrestar el desgaste físico y emocional al que se enfrentó durante el partido. «No dejé de cantar la canción ni siquiera cuando las cosas comenzaron a complicarse. Pero aprendí que no todo puede depender de pequeños rituales o supersticiones».
A pesar de ello, Tsitsipas valora la capacidad de la música para ofrecerle un punto de enfoque en momentos de presión extrema. «Es curioso cómo algo tan simple como una canción puede convertirse en una herramienta para mantenerse en el presente». El cantante de Arkansas seguro que da su seal of approval a esto.


Eres mi jugador favorito.al otro lado del mundo desde q te Vi jugar me gustó tu estilo ,soy feliz cuando ganas y me pones triste cuando no lo logras.vamos Stefanos x un 2025 prometedor!!💪💙🇬🇷S&P
Me encanta Sipsipas es adorable y deseo que suba pues es luchador y capaz seguro que si lo sigue intentando llegara lejos!
Desde sus inicios vislumbraba un talento excepcional. Estaba increscendo y la temporada 2024 mermó su rendimiento. Estamos muy seguros que la temporada 2025 recuperará el altísimo nivel que le conocemos.
Me ha gustao
Excelente jugador, espero recupere su forma pronto