Culturismo

Las miserias del culturismo

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Concurso de Culturismo en el Arnold Classic Europe 2011 (Foto: Cordon Press)
Concurso de Culturismo en el Arnold Classic Europe 2011 (Foto: Cordon Press)

Esta semana ha habido una interesante crítica a La Revuelta, el programa de TVE que presenta David Broncano. La cuenta en X del late-night celebraba la visita del culturista Joan Pradells con un comentario: «130 kilos de tío, vaya choto. Cada año más gorrino y más fuerte». A un usuario el comentario no le pareció apropiado y contestó: «No sé yo si presentar a un culturista de 130 kg como ‘fuerte’ y ‘da gusto verle’ es el mejor mensaje cuando en los últimos meses han muerto muchos con menos de 40 años por culpa de todo lo que se meten. Que hagan lo que quieran, pero publicitarlo…».

Como enlace para explicar su punto de vista, el usuario aportaba una noticia de septiembre del año pasado que decía «Ocho casos en cinco meses, la alarmante ola de muertes que pone en alerta al mundo del culturismo profesional». El texto hacía referencia al fallecimiento de Ilia Golem por problemas de salud derivados del abuso de anabolizantes y esteroides. Poco antes, en Australia había muerto Giuliano Pirone por un derrame cerebral en el gimnasio donde entrenaba. En el mismo mes, en Brasil también cayó Matheus Pavlak, de solo 19 años, por un paro cardiorrespiratorio.

Lo mismo que le había ocurrido a otro brasileño, Antonio Leso Brás de Souza, mientras competía, y a Cinthia Goldani, por una sepsis y neumonía. La lista era interminable, también estaba el alemán Kevin Gebhardt, de 31 años, e incluso un español, Xisco Serra, que perdió la vida después de una competición al sentir una indisposición estomacal, alguien que en el año 2016 ya había tenido que superar un cáncer.

Una explicación la podemos encontrar en un reportaje del Washington Post en 2022. Dice así: «Los culturistas de todo el mundo están arriesgando sus vidas y a veces muriendo por el deporte debido a medidas extremas adoptadas por los entrenadores, recompensadas por los jueces e ignoradas por los líderes de la industria». Hacía referencia a una investigación de la muerte de dos docenas de culturistas que había revisado cientos de documentos, entre autopsias y registros médicos e informes policiales.

Competición de culturismo en Yokosuka, Kanagawa, Japón (Foto: Cordon Press)
Competición de culturismo en Yokosuka, Kanagawa, Japón (Foto: Cordon Press)

El diario denunció que no se hacían controles sobre sustancias prohibidas en Estados Unidos, de modo que estas circulaban a discreción. Tampoco hay un seguro médico ni sindicato que proteja a estos deportistas, que obtienen medicamentos que necesitan receta de forma ilegal y su uso está plenamente extendido. Se habían denunciado presiones para permanecer en silencio.

La Federación Internacional de Fitness y Culturismo (IFBB), que tiene su sede en España, fue sancionada en 2022 por la Agencia Mundial Antidopaje por no implementar «un programa de pruebas efectivo» ni «la dedicación de recursos suficientes para el desarrollo de un programa antidopaje compatible en todas las áreas obligatorias».

De hecho, hay una problemática tendencia en las competiciones a recompensar los físicos casi imposibles de lograr. Estos se consiguen preparándose con dietas estrictas y rutinas en las que se incluyen estimulantes, productos para desarrollar la masa muscular y quemadores de grasa, como el clenbuterol.

Los días antes de la competición se conocen como «semana pico», cuando el culturista está más delgado y deshidratado después de tomar diuréticos para que al eliminar agua los músculos estén más definidos. Esta práctica fue la que le costó la vida a Alena Kosinova, de 46, que se deshidrató en 2021, antes de competir en el Europa Pro Contest celebrado en España. Empezó a sufrir fuertes calambres y colapsó, murió antes de que llegara la ambulancia. Lo mismo que le ocurrió a Terri Harris, de 49 años, en 2013, dos días después de su debut profesional. Estaba extremadamente deshidratada y le dio un paro cardiaco.

Los efectos secundarios son extensos: insuficiencia renal, úlceras de estómago, presión arterial alta, disfunción tiroidea, corazones agrandados, desequilibrios hormonales, pérdida de cabello, infertilidad, trastornos alimentarios, dismorfia muscular y, sobre todo, depresión.

Concurso de Culturismo en el Arnold Classic Europe 2011 (Foto: Cordon Press)
Concurso de Culturismo en el Arnold Classic Europe 2011 (Foto: Cordon Press)

Ya fue sonado el caso en Nueva York del doctor Richard Lucente, médico en Staten Island, que fue acusado de recetar esteroides ilegalmente a centenares de culturistas. El escándalo saltó cuando las sustancias le causaron la muerte Joseph V. Baglio, un culturista de 40 años. Un reportaje del New York Times contaba que, durante los años 80, «la tormenta anabólica se convirtió en una tormenta con fuerza de vendaval que continúa hoy».

Como siempre, el negocio de estas prácticas insalubres beneficia de forma desproporcionada a los que orbitan alrededor de los culturistas más que a ellos. La inmensa mayoría de ellos recorre competiciones obteniendo unas ganancias que apenas les permiten cubrir los gastos. Un problema que no tienen médicos, federaciones, industria farmacéutica y los organizadores de los eventos, a todos esos les salen beneficios.

Sin embargo, quizá el mayor problema no se encuentre en los grandes competidores, por tétrico que resulte ese saldo de muertes. Lo peor está en el efecto que las redes sociales están causando sobre muchos usuarios aficionados a los gimnasios. Hay muchos culturistas aficionados que se exhiben en TikTok y similares y que ven cómo sus seguidores suben conforme su cuerpo aumenta de tamaño. Está estudiado que cuantos más músculos, más likes.

Barcelona, 'Arnold Classic Europe' (Foto: Cordon Press)
Barcelona, ‘Arnold Classic Europe’ (Foto: Cordon Press)

Según la literatura científica, los chicos están sufriendo problemas de satisfacción con su propio cuerpo como le ocurre a las adolescentes. La mayoría quieren aumentar su masa muscular en pecho, brazos y abdominales. En Estados Unidos, cerca de una cuarta parte de los que tienen entre 16 y 25 años está preocupado por no tener suficiente masa muscular. El 11% usa esteroides anabólicos.

También hay una amplia literatura autobiográfica disponible para conocer el fenómeno en toda su dimensión. El libro Muscle: Confessions of an Unlikely Bodybuilder, de Sam Fussell, cuenta cómo en el culturismo el cuerpo se convierte en el único eje de la vida, y los gimnasios son los templos de un estilo de vida regido por normas propias. La comunidad de culturistas, según Fussell, está marcada por jerarquías y códigos no escritos, donde la obsesión por el entrenamiento y el sacrificio son lo que marca el lugar que uno ocupa en el grupo. «No vienes al gimnasio para hacer amigos, vienes a hacer ganancias», afirma uno de los compañeros del autor, dejando claro el enfoque distante y utilitario de las relaciones en este entorno​.

La alimentación, por su parte, se convierte en una ciencia casi obsesiva. Fussell detalla cómo la dieta no es simplemente un acompañamiento del entrenamiento, sino una parte integral del proceso de construcción del cuerpo. «Cinco comidas al día, batidos de proteínas y suplementos como los BIG Chewables llenaban mi jornada», escribe, para a continuación mencionar también el uso de esteroides.

Fussell describe cómo los esteroides se han convertido en una práctica habitual en el culturismo desde los años cincuenta. Los esteroides, como el Dianabol, inicialmente desarrollados para tratar afecciones médicas, rápidamente encontraron un lugar en el arsenal de los atletas que buscaban aumentar su rendimiento. Según el autor, los culturistas consideran el uso de estas sustancias como una herramienta esencial para alcanzar el éxito: «Los esteroides eran parte integral del ‘programa físico’, tan fundamentales como el entrenamiento duro y una buena dieta».

El autor menciona los efectos secundarios negativos del dopaje, como la ginecomastia, el acné severo, los problemas hepáticos y los episodios de «roid rage» (agresión extrema inducida por los esteroides). También reflexiona sobre los rumores de muertes y enfermedades graves entre culturistas, como enfermedades cardíacas y problemas renales, aunque señala que muchas de estas conexiones aún son objeto de debate científico. «Los esteroides llevan a un aumento en el riesgo de enfermedades cardíacas, pero ¿es esto debido a los esteroides en sí o al rápido aumento de peso y la ingesta excesiva de alimentos?» se pregunta.

Además, el libro detalla prácticas como el uso combinado de múltiples esteroides, que los culturistas emplean para maximizar sus ganancias musculares. Fussell relata cómo su propia rutina incluía testosterona, Anavar y Deca, entre otras sustancias, administradas en ciclos cuidadosamente planificados. Encima, describe cómo el mercado de esteroides está plagado de productos falsificados, lo que añade otro nivel de riesgo para los usuarios.

El autor también reflexiona sobre la presión social y la ética en torno al uso de esteroides. Los culturistas justifican el dopaje como un medio para alcanzar estándares físicos inalcanzables de otra manera, lo que refleja una obsesión colectiva por la perfección física. Para Fussell, el dopaje era «un pacto faústico», una decisión consciente de superar los límites de lo humano a costa de su salud​.

Barcelona. Arnold Classic Europe 2018 (Foto: Cordon Press)
Barcelona. Arnold Classic Europe 2018 (Foto: Cordon Press)

Otro clásico del género es The truth about steroids, de Larry Gerber, donde se cuenta que los esteroides anabólicos son tan viejos como el propio culturismo. El atractivo de los esteroides anabólicos reside en su capacidad para potenciar los efectos del entrenamiento físico de alta intensidad. «Los esteroides no construyen músculo por sí solos; el proceso requiere ejercicio, incluso con su uso», explica.

Para los culturistas, este detalle es crucial, ya que los esteroides no solo maximizan el crecimiento muscular, sino que también les permiten entrenar con mayor frecuencia al reducir el tiempo de recuperación entre sesiones.

Sin embargo, el uso prolongado de estas sustancias puede reducir significativamente la producción natural de testosterona, el principal motor biológico de las características masculinas. Al alterar el delicado equilibrio hormonal del cuerpo, los esteroides pueden desencadenar una cascada de efectos adversos que afectan tanto al cuerpo como a la autoestima.

Uno de los riesgos más graves es la atrofia testicular, una condición en la que los testículos se encogen debido a la supresión de la producción endógena de testosterona. Al inyectar cantidades externas de esta hormona, el cuerpo «cree» que ya no necesita producirla de manera natural, lo que lleva a la disminución del tamaño y la funcionalidad de los testículos. Este fenómeno, aunque reversible en algunos casos, puede requerir largos periodos de recuperación, dependiendo de la duración y la intensidad del uso de esteroides.

Otro efecto colateral frecuente es la ginecomastia, un crecimiento anómalo del tejido mamario en los hombres, causado por el desequilibrio hormonal que genera un aumento de estrógenos en el organismo. «La feminización del cuerpo masculino, producto del abuso de esteroides, no solo impacta físicamente, sino que también puede tener un profundo efecto psicológico en quienes la padecen», señala el texto. Esta condición, que muchas veces requiere intervención quirúrgica, es una de las más visibles y estigmatizantes para los culturistas.

Hay estrategias para maximizar los efectos  extremadamente peligrosas. El «stacking», la práctica que señalaba Fussell, consiste en el uso simultáneo de varios tipos de esteroides anabólicos, combinando formas orales e inyectables con el objetivo de potenciar sus efectos. La lógica detrás de esta práctica es que diferentes compuestos pueden actuar de manera complementaria en el cuerpo, maximizando el crecimiento muscular, la definición y la resistencia física. Sin embargo, como señala el libro, esta combinación también aumenta el riesgo de efectos secundarios, ya que las sustancias pueden interactuar de formas inesperadas, exacerbando problemas como el daño hepático, la hipertensión y los desequilibrios hormonales.

 2019 Arnold Classic South America (Foto: Cordon Press)
2019 Arnold Classic South America (Foto: Cordon Press)

Por otro lado, el «pyramiding» se refiere a un patrón de dosificación que incrementa gradualmente la cantidad de esteroides utilizados durante un ciclo de entrenamiento, para luego disminuirla hacia el final. Este método, basado en la idea de minimizar los efectos secundarios al permitir que el cuerpo se «adapte» y posteriormente se «recupere», carece de evidencia científica sólida que respalde su eficacia. «Los usuarios creen que el ‘pyramiding’ permite al cuerpo retornar a su equilibrio hormonal natural, pero no hay pruebas concluyentes que apoyen esta teoría», advierte.

Las autopsias han dejado un rastro inequívoco de todos estos daños. Por ejemplo, la de Bostin Loyd, de 29 años, que murió en 2022 tras años de sufrir una insuficiencia renal en etapa 5 causada por uso excesivo de esteroides. Los forenses pudieron comprobar que se le había agrandado el corazón, su hígado tenía daños severos y había sufrido un aneurisma aórtico. Aun se puede ver su rastro en YouTube. Dice así , «el cambio físico más brutal de YT!».

16 comentarios

  1. Mueren menos que los hormonados de cambio de genero y se lo pagan ellos, así que nadie tiene que molestarse de que cada cual haga lo que quiera con su vida y lo pague el!!!

    • No creo que sea un tema de comparación con otros colectivos. El problema es cuando se normaliza y son referente para la gente joven que busca a cualquier precio tener un cuerpo así. Son un referente y eso tiene mucha responsabilidad. La madre de Kilian Jornet llegó a decir que su hijo es un mal referente para los jóvenes….da que pensar…..

    • Totalmente de acuerdo. Hay más ataques de tiburones que causan muerte en un año que culturistas mueren. Hay algo muy claro. Todo absolutamente todo en exceso hace daño y en este caso los esteroides y anabólicos. Pero cada cual toma el camino que desea tomar. Si se mete dosis fisiológicas o más de un gramo de sustancias.

      • Pero los ataques de los tiburones son accidentales. Nadie se mete en el agua a jugar con ellos. En cambio, los deportes de riesgo son un neurótico y desquiciado «estilo de vida».

  2. Lo pagamos todos cuando tienen que ir al hospital para tratarse del de todos los efectos por la toma de arteroides.

    • Evidentemente, pero a algunos comentaristas, igual que a muchos culturistas, el desarrollo físico se les hace inversamente proporcional al menta.

    • También los.culturistas tienen que pagar la sanidad que reciben los drogadictos, alcoholicos…etc. y no se quejan

    • Claro y pagamos el cáncer de los fumadores, la cirrosis de los alcohólicas,la diabetes de los que comen mal etc…

  3. Yo llevo 34 años entrenando lo mismo que mi hermano que es mayor que yo 5 años y el siempre fue unos 5 o 7 quilos menos que yo y al rededor de los dos años empezó con los anabólicos y anabolizantes y en cuestión de medio año me superó con creces,,,para mi todo tipo de esteroides lo veo mal pero respeto a todos el mundo,,y acabo no sos buenos a largo plazo

  4. Joaquin Cabrero García

    Tengo 71 años empecé a entrenar Con 13 años para recuperarme de un problema muscular grave me recuperé perfectamente gracias a él culturismo empecé a competir en el año 1972 he competido y voy a competir este año 2025 nunca tuve ningún problema gracias a que todo lo hice natural hoy me da pena y me entristece todo esto que está pasando ya que el físico culturismo es uno de los deportes que más calidad de vida te aporta sin necesidad de tanta química practicar culturismo pero natural merece la pena,me gustaría poner una foto del año 1972 y de ahora 2025 y juguéis no sé cómo ponerla

    • Víctor Manuel Fernández

      Crack eres el mejor y más antiguo practicante. Te sigo desde crío, soy de Santander y tu tenias el gimnasio encima del 700, ok?

  5. Maite Llorente

    Cabrero máquina

  6. El azúcar, que es veneno y se encuentra en cantidades ingentes de alimentos también mata y no veo que los gobiernos lo prohíban, pero los contribuyentes seguimos pagando los tratamientos de diabetes y enfermedades derivadas, cardiopatías, obesidad y muchas otras enfermedades consecuencia de éste.
    ¿Y que hay del alcohol o el tabaco?
    ¿Sigo con la lista?
    Está bien preocuparse, pero no seamos hipócritas y hagámoslo con todo y no solo con lo que nos interesa.
    Y asomos todos mayorcitos…

  7. A ver, que parte del problema es la estigmatización, que muere un culturista porque le atropella un coche y se echa la culpa a los esteroides… En el artículo se nombran fallecimientos por neumonía, derrame cerebral etc, que no tienen nada que ver con el consumo de fármacos, luego muere un futbolista por un infarto y es un accidente… El dopaje existe en todos los deportes de competición.

    Es 1000 veces peor pesar 130kg en términos de salud que el consumo de fármacos y eso es un problema del deporte en sí, ningún deporte de competición es sano, ninguno.

    Pero es más fácil culpar a los culturistas que por su físico destacan mucho más que pararse a pensar en qué cuando los espectadores del deporte que sea quieren siempre ver mejores marcas, mejores hazañas, empujan al deportista a pasar los limites para ello y somos en parte responsables.

  8. Efectos secundarios del tabaco y del alcohol, parece q esos gastos q generan en la sanidad no cuenta. Efectos por conducir bebido, tanto gastos en sanidad y su recuperación y sin contar las víctimas mortales. Parece ser q tampoco cuentan.

  9. Una línea sobre el culturismo natural (que tampoco digo que sea una maravilla, pero la diferencia salta a la vista) podría servir para dar más contexto al artículo:
    https://worldnaturalbb.com/

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