Selección Española

La selección, ante el acongojante vértigo de ser la mejor

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Foto: Cordon Press

Se decía en estas páginas hace menos de un mes que no estaba claro por dónde podía salir la selección, si por la de los 90, que prometía mucho y acababa estrellándose antes de tiempo como por una maldición, o por la del nuevo siglo, que entre 2008 y 2012 fue uno de los mejores equipos de la historia del fútbol.

Ahora mismo, gane o pierda, ya podemos asegurar que se parece a la del nuevo siglo. Esa selección también pudo caer en su momento e incluso gozó de suerte en más de una ocasión, pero lo que nunca se pudo discutir es que jugaba mejor que las demás.

Ahora ocurre lo mismo. No ha habido ninguna selección en el campeonato con las ideas más claras que España. Sus momentos más brillantes son cuando necesita marcar, eso lo dice todo. La torrija solo les ha llegado cuando el marcador estaba a favor y no tenían por qué arriesgar.

El juego tampoco se puede decir que sea el tiki-taka de antaño. Ahora es mucho más directo y se han visto algunas combinaciones en espacios reducidos de quitar el hipo. También es cierto que en quince años el fútbol ha evolucionado mucho en esa dirección y que la capacidad de los jugadores para retener la posesión empieza a acercarse al baloncesto, pero en el resto de selecciones ha sido más difícil de ver.

No obstante, las virtudes de España son obvias. Parecen fruto de la cantinela con la que se martilleaba en los bares en los 90: «hay que jugar con extremos, hay que jugar con alas, bla, bla, bla…». Pues ya están aquí. Cuando la obsesión de todos los entrenadores pasa por «generar superioridades teniendo el balón», el peligro de la selección y lo que echa atrás a sus rivales es el uno contra uno.

La pizarra de Guardiola y Lillo se puede llenar de flechas con horror vacui que en este deporte cuando un jugador regatea a otro y le come el terreno no hay pizarras que valgan: se siembra el caos. Con este sistema la selección ha abierto a todos sus rivales en canal y el peligro, paradójicamente, ha llegado por el centro, donde más ha flojeado. La cantidad de ocasiones en la que los delanteros y centrocampistas estaban sin perfilar en  una ocasión perfecta para matar han sido incontables.

Al menos hasta que apareció Olmo, que se marcó un partido contra Alemania que bien podría haber abierto la prensa sensacionalista con un Olmodona. Esa última versión de España, construida por accidente, tras la lesión que Kroos le provocó a Pedri, parece la óptima para abordar lo que queda. Las conducciones del delantero del Leipzig son vertiginosas.

Enfrente Francia, un equipo que ha destacado en el torneo más por su antifascismo que por su fútbol. Mbappe, Koundé, Konaté, Tchouameni han hecho público su rechazo al partido de Le Pen, algo extraño en el cauto mundo del fútbol, donde el jugador es un producto destinado a vender coches, relojes y otro tipo de bienes de consumo y no les interesa destacar por nada que no sea su éxito sobre el césped.

La selección española pierde contra Francia la final de la Eurocopa de 1984
Arconada en su fallo en la final de 1984 (Foto: Cordon Press)

Su juego se ha atascado en prácticamente cada partido que ha disputado, aunque Mbappe enmascarado o no ha dejado destellos en cada uno de ellos que indican que la posibilidad de que líe alguna es igual a uno. Sin embargo, las señales que llegan indican que lo más probable es que España se encuentre un equipo conservador sin miedo a los penaltis.

El España – Francia es un partido con más rivalidad e interés del que parece. Al menos por la final de la Eurocopa que nos ganaron en el Parque de los Príncipes. Pueden volver a ver el partido entero, España tuvo sus momentos pese a la superioridad de los bleus. Después de eso, nos eliminaron en la fase de clasificación para la Eurocopa de 1992. Un momento en el que España, que se suponía que tenía una de las mejores generaciones de su historia, la de la Quinta en madurez, tocó fondo.

En la Eurocopa 2000, nos echaron del torneo con un gol de Djorkaeff en el que Cañete tal vez pudo hacer algo más. Lo mismo que en el golazo de falta que metió Zidane después. Por no mencionar que Raúl falló un penalti. Seis años después, en el Mundial de Alemania, con Luis Aragonés ya en el banquillo, la prensa se marcó un Guerra de Cuba 1898 anunciando la victoria española antes de que llegase el autobús al estadio y el correctivo de los de Zidane volvió a ser inapelable.

La selección española derrota a Francia en 2012
Xabi Alonso marca el penalti que derrota a Francia en 2012 (Foto: Cordon Press)

Curiosamente, en un año tan importante para la selección como 2008, fue Francia, con un plantilla inmejorable, la que no fue capaz de clasificarse para el torneo, aunque el grupo era complicado para una fase previa: Rumanía, Italia y Países Bajos. Mientras que en el Mundial de 2010 les hubiera ido mejor sin clasificarse, porque perdieron contra México y Sudáfrica. Fue en la Eurocopa de 2012 donde por fin nos volvimos a ver las caras en un partido importante y España ganó con solvencia 2-0. En aquel ciclo ganador español, Brasil nos crujió en la Confederaciones 2013 y con Argentina no hubo cruces. Fue lo único que faltó para poder decir que esa selección ganó absolutamente a todos.

La Francia que se va a ver las caras con España este martes vuelve a ser fuerte, pero da la sensación de que debería haber ganado algo más que el Mundial 18, del que ya han pasado seis años. Antes del torneo ya se consideraba este el partido más importante y el que a buen seguro tendría que superar quien quisiese ser campeona de la Eurocopa. Por lo demás, no se ha visto un fútbol fulgurante por ninguna parte. Ya se están esgrimiendo teorías interesadas de toda clase, pero lo más probable es que tenga que ver con la fatiga de jugadores que han rondado los 50 partidos este año. Hace décadas, se consideraba que había que descansar 4 días después de un partido, hoy eso es una utopía y el fútbol que veremos cada vez será más romo. Sobre todo, porque para el año que viene UCL y Mundial de Clubes hinchan todavía más el calendario.

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