Economía

El joven Novak Djokovic, un tenista forjado préstamo sobre préstamo

 

Novak Djokovic, de niño (Foto: @DjokerNole)

Si Novak Djokovic no hubiera coincidido con dos bestias de la raqueta como Rafael Nadal y Roger Federer, sin duda hablaríamos del jugador más importante de su generación. Tuvo la suerte, buena o mala, de jugar en la época más dorada y exigente del deporte de la raqueta. Resulta impactante ver que la lista de jugadores con más torneos de Grand Slam en sus vitrinas la encabezan tres tenistas que compartieron una década brillante de tenis.

La historia de Djokovic antes de las pistas ha sido ampliamente investigada y divulgada en sus biografías. Si la imagen de Nadal sentado en el váter de niño, dando golpes a una pelota con una raqueta sentado en el trono, dio la vuelta al mundo, o la de Federer teñido de rubio en sus años más convulsos, en el caso de Novak habríamos visto estampas distintas. Por ejemplo, la de un diminuto niño serbio que preparó la mochila para su primera clase de tenis como un profesional o pensando en la raqueta mientras su ciudad sufría los bombardeos de la OTAN en 1999.

El talento del que se encaprichó Jelena Genčić

Nole nació hace treinta y cinco años en Belgrado, entonces capital de Yugoslavia. Aunque, actualmente, Djokovic es un símbolo patriótico serbio, sus orígenes proceden también de Croacia y Montenegro. Además, en su momento tuvo la oportunidad de defender otra bandera, la británica, pero renunció a ella por ser fiel a su cuna. En los años treinta del siglo pasado, un montenegrino llamado Nedeljko se llevó a su familia de Nikšić a Vocnjak, en la provincia de Metohija (Kosovo). En esa época, este pueblo, que en 2011 tenía 1.500 habitantes, formaba parte de Serbia. Una década más tarde, el hijo de Nedeljko, Vladimir, cambió de aires a Mitrovica, donde se reunía la comunidad serbia más grande de Kosovo. Allí nacieron sus dos hijos en 1961 y 1964: Srdjan Djokovic y Goran Djokovic, padre y tío de Novak.

A los veinticinco años, Srdjan Djokovic contrae matrimonio con Dijana Zagar, de veintidós, oriunda de Belgrado e hija de un matrimonio de militares. Su padre, Zdenka, era farmacéutico y oficial del Ejército Nacional Yugoslavo; Elizabete, la madre, se empleaba como jefa médica del hospital militar de la capital. Ambos provenían de Croacia, de la ciudad fronteriza de Vinkovici, pero un traslado del abuelo materno de Nole al hospital militar hizo que el matrimonio se mudara a la ciudad en la que en 1987 nacería uno de los mejores tenistas de la historia. Por las venas de Novak Djokovic corre sangre serbia, croata y montenegrina.

Cuando tuvieron al pequeño Novak, el matrimonio de Srdjan y Dijana regentaba un restaurante. Al poco de nacer, en 1989, el clima sociopolítico y económico yugoslavo llevaba una década oscureciéndose de manera preocupante. Para intentar ganar algo más de dinero, montaron una pizzería. Esas eran las principales vías de ingreso de la familia, aunque había otras.

La carrera de Novak Djokovic cobra especial interés si tenemos en cuenta que, en los años más importantes de su formación como futuro profesional, en la etapa inicial, su país estaba sumido en una cadena de guerras civiles que se prolongó diez años. El tenista serbio tenía apenas once años cuando la OTAN bombardeó Belgrado, su ciudad, entre marzo y junio de 1999. Aquellos dos meses y medio de proyectiles los pasó en casa de su abuelo Vladimir, resguardándose cada noche en un sótano junto a su familia.

El biógrafo Chris Bowers cuenta en The Sporting statesman. Novak Djokovic and the rise of Serbia (John Blake, 2015), que la familia de la leyenda del tenis tenía talento para otros deportes. Aunque su madre no se dedicara al voleibol profesionalmente, tenía parientes cercanos que sí lo hacían. Su padre fue esquiador profesional y, aunque nunca llegara a dedicarse a ello, probó suerte en el fútbol. Y ambos, cuando era temporada, impartían clases de esquí. Curiosamente, fue gracias a los esquíes que el pequeño Djokovic cogió la raqueta.

En el año 1992, el gerente de la empresa turística pública de Yugoslavia preguntó a la jugadora de balonmano, tenista y periodista cultural Jelena Genčić si quería supervisar un campamento de verano de tenis en la sierra de Kopaonik. Allí estaba la estación de esquí en la que el matrimonio Djokovic impartía clases y regentaba su pizzería, su segundo negocio de restauración, y se encontró con el pequeño talento de apenas cinco años.

Genčić es una de las personas más influyentes en la vida personal y deportiva de Novak Djokovick. Internacional con la selección nacional yugoslava de balonmano y con treinta y dos trofeos nacionales de tenis en sus vitrinas, Jelena siempre fue una enamorada tanto del deporte como de enseñarlo, aunque su formación fuera como historiadora del arte, psicóloga y dedicara la mayor parte de su tiempo a dirigir programas televisivos.

La idea le sedujo desde el principio, pero el campamento de tenis duraba demasiado y ella no tenía tantas vacaciones en TV Belgrade, la cadena para la que elaboraba programas de arte y cultura. Por aquel entonces, ya era conocida por haber descubierto el talento de Monica Seles y de Goran Ivanišević. Gracias a su intachable acierto como cazatalentos, se le considera una de las mejores entrenadoras de tenis de su época. Aun así, ella nunca se concedió tal título, pero a pesar de no contar con la titulación necesaria para obtener el reconocimiento oficial, entrenó hasta una semana antes de morir.

Cuando Genčić jugaba al tenis, el estado yugoslava costeaba todos los gastos de sus presencias en torneos internacionales, como Wimbledon. Años después, a cambio, las autoridades le pidieron que formara a jóvenes tenistas para devolver la inversión que el país había hecho en ella. Antes de su retirada, ya estaba formando nuevos talentos. En la primera mañana de clases de tenis en ese campamento, ocurrió la magia. Chris Bowes lo relata así:

Genčić se percató de la presencia de un niño pequeño que no formaba parte del grupo, pero que se había pegado a la valla de detrás de una de las pistas y los observaba. Al principio lo ignoró, pero al cabo de un rato, cuando el niño seguía allí, comentó a uno de los entrenadores que tenía un espectador muy atento. Entonces se trasladó a otra pista y observó que el chico también se movía de pista para poder ver lo que hacía Genčić. Se quedó allí hasta el final de la sesión. 

En la pausa para comer, Genčić se acercó al chico y le dijo: «Hola, te he visto observándonos. ¿Sabes de qué deporte se trata?” El chico respondió: «Sí, es tenis. Intenté jugar hace un mes en Belgrado”.

 ––¿Cuántos años tienes?

––Cinco.

––Vale, ¿quieres jugar con nosotros? ––preguntó Genčić.

––He estado esperando a que me pidierais que me uniera a vosotros.

Genčić retrocedió un paso ante el atrevimiento del chiquillo. De acuerdo –dijo–, puedes unirte a nosotros esta tarde. ¿Cómo te llamas?

––Novak Djokovic.

A la vuelta del almuerzo, el niño que estaba esperando a que le invitasen a entrar a la cancha llegó con una mochila perfectamente preparada para jugar al tenis. Tenía todo lujo de detalles. La profesora, estupefacta, preguntó quién había hecho esa maleta. Novak respondió que él, que quién si no; que había visto en televisión cómo era la de Pete Sampras.

Kyle Schurman, en otra biografía llamada Novak Djokovic: A perfect season? (Hyperink, 2011), confirma que el tenista norteamericano era el ídolo de la infancia de Nole. La anécdota, que impactó a Genčić, la modificó el propio tenista muchos años después durante una entrevista: la mochila se la había preparado su madre.

La mujer que se adelantó a todos en adivinar la estrella de Novak, Jelena Genčić [Viasport.bg]

Jelena Genčić, al verle jugar, dijo que era el mayor talento que había visto en su vida. Aquel tipo de flechazos ya le funcionaron con Monica Seles, ganadora de nueve Grand Slam, y confiaba en estar en lo cierto con ese jovencísimo tenista que apenas llevaba un par de ratos jugando al tenis. La entrenadora se encaprichó del pupilo. El matrimonio Djokovic, alarmado por si se trataba de una persona extraña o peligrosa, investigaron quién era aquella mujer que se había enamorado del talento deportivo de su pequeño Novak. Sin embargo, al saber con quién estaban hablando, dejaron trabajar a la cazatalentos yugoslava.

Ya en el segundo día de campamento, Djokovic disfrutó de un plan exclusivo para él, que se prolongó durante los siguientes cinco años. Justo hasta que comenzaron los bombardeos sobre la tercera Yugoslavia y todo se viera interrumpido. Después, Genčić consiguió que la directora del colegio de Nole diera una semana libre extra a su alumno para que pudiera entrenar con ella. El talento de Djokovic no se podía desperdiciar. Jeca, que es como apodaban a Jelena, tenía claro que su próximo descubrimiento deportivo sería él.

Jelena Genčić envió a Novak a la academia de Pilic del extenista Nikki Pilic, en Alemania. Pasó cuatro años allí, dos de ellos enteros. Sin embargo, la entrenadora decidió que intercalase estancias con el Club de Tenis Partizán, cerca de su casa. Rápidamente supo detectar que su alumno, además de un entrenamiento técnico de máximo nivel, necesitaba mantener el contacto con su familia y amigos del colegio. En esta fase de su formación, Jeca dejó de ser su entrenadora, pero pasó a ser su consejera y amiga.

Gracias a las relaciones que Pilic mantenía en el mundo del tenis, muchas personas empezaron a ver a ese chico adolescente que, a los catorce años, ya había ganado el Campeonato de Europa Juvenil de su categoría en individual y dobles. No solo Genčić ha refrendado la fe que Djokovic siempre ha tenido en sí mismo. Ladislav Kis, otro de sus entrenadores, también fue testigo de un momento para el recuerdo. Tras regresar de Australia, donde emigró con quince años, Kis comenzó a entrenar a Djokovic en edad junior. En la primera sesión, antes de empezar, cuenta Kis que el alumno le pidió dar las clases en inglés, dado que Ladislav había vivido en Australia. El entrenador, serbio de nacimiento, preguntó por qué. Respuesta: «Voy a necesitar el inglés cuando sea número 1, tendré que hacer todas mis entrevistas y ruedas de prensa en inglés. Es bueno que empiece a practicar desde ya».

Un niño que se abstrajo de la guerra que libraba por él su familia

Jelena Genčić había prometido al matrimonio Djokovic que haría de su hijo el mejor jugador de tenis del mundo, pero necesitaba dinero. Para crecer en un deporte individual, has de estar en contacto con los mejores y Jeca sabía a la perfección que su pupilo debía disputar torneos internacionales para mejorar. Los años 90 en Serbia fueron especialmente duros económicamente. A la crisis del final del comunismo se sumaron las consecuencias de las guerras y las sanciones internacionales. Chris Bowers explica cómo el padre de Nole se tuvo que enganchar en una cadena de préstamos: «Srjdan [Djokovic] ha dicho públicamente que obtenía préstamos con altos tipos de interés, y que cuando llegaba el día de devolver el dinero y no había conseguido nada, a veces se encontraba con un cuchillo en la garganta. La única salida era pedir un segundo préstamo para pagar el primero, normalmente a tipos muy altos». En esos años oscuros, estructuras públicas de lo que quedaba de Yugoslavia no tenían recursos para invertir en jóvenes deportistas.

El padre de Novak Djokovic es un personaje muy polémico en su país natal. En el año 2011, él y su hermano provocaron la destitución del presidente de la Federación Serbia de Tenis, Slobodan Zivojinovic, e intentaron la de su sucesor, Vuk Jeremič, que había sido ministro de Asuntos Exteriores y presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, para ocupar ellos la máxima responsabilidad de la institución tenística serbia. Jelena Genčić tiene claro de qué lado está:

«La gente que critica a sus padres no conoce o no quiere conocer la historia completa de la familia Djokovic desde el principio. Ahora sólo ven dinero; creen que él [Srdjan] es arrogante. La familia era muy amistosa hasta que necesitaron dinero para Novak. Fue terrible. Sabían que Novak sería el mejor, pero ¿cómo encontrar dinero? Salían todos los días a buscarlo. Srdjan se enfadó mucho, llamó a todas las puertas, incluso a las del gobierno, pidiendo ayuda; se topaba constantemente con un «¿Quién es este chico?» o «No tenemos dinero para este niño». Sin embargo, ahora les gusta decir que han sido ellos quienes formaron a Novak. Me alegro mucho de que Srdjan se lleve el mérito, porque lo que hizo permitió a Novak ir a los torneos. La familia Djokovic ha tenido una vida terrible hasta ahora. Ahora tienen dinero, pero no me interesa cómo viven. Sólo me interesa cómo les va a Novak y [a sus hermanos pequeños] Marko y Djordje».

En The Sporting statesman. Novak Djokovic and the rise of Serbia, el autor va más allá con la polémica y abre el abanico de opiniones. Como dueños de dos restaurantes, en Serbia se tendía a pensar que la familia no tenía problemas de dinero. El padre de los Djokovic nunca se calificó a sí mismo como «pobre», pero sí justificó la búsqueda de fondos como algo extenuante.

La aparición del dinero para la formación del joven tenista siempre ha sido un tema candente en la opinión pública serbia. De hecho, Chris Bowers recoge unas extrañas declaraciones del padre de familia en una entrevista en que dijo que intentó desanimar a los hermanos de Nole, Marko y Djordje, para que se dedicaran a algo distinto al tenis. «No quería más profesionales del tenis casa»,  Jelena Genčić para el libro lo confirmó.

 

Novak Djokovic, ajeno a estos problemas familiares, comenzó a ganar torneos europeos junior, fue creciendo, consiguiendo más fondos y se mudó a Alemania, donde terminó por despegar. Al final, logró salir adelante por sí mismo. Hubo un momento en el que una oferta de Gran Bretaña podía haber cambiado los colores de la bandera que acompañaría a su nombre por las pistas internacionales. En 2006, justo el año en que el serbio jugó sus primeros Cuartos de Final de un Grand Slam (Roland Garros, se retiró contra Nadal) y acabara el curso entre los dieciséis mejores tenistas del mundo, la familia se mudó a Londres para que tuviera más oportunidades. El movimiento no pasó desapercibido a la London Tennis Association, que intentó nacionalizarlo. Con ello, habrían desaparecido en el acto todos sus problemas económicos. Años más tarde, el propio jugador dio a conocer la oferta que le lanzaron:

«Gran Bretaña me ofrecía muchas oportunidades y necesitaban a alguien porque Andy [Murray] era el único, y lo sigue siendo. Quizás los decepcioné, tenían la intención de invertir mucho dinero en mí, pero yo no lo necesitaba tanto. Había empezado a ganar algo para mí, lo suficiente para permitirme viajar con un entrenador, y me dije: «¿Por qué demonios?» Soy serbio, estoy orgulloso de ser serbio. No quería estropearlo sólo porque otro país tuviera mejores condiciones. Si hubiera jugado con Gran Bretaña, por supuesto que lo habría hecho exactamente igual que con mi país, pero, en el fondo, nunca habría sentido que pertenecía a él. Fui yo quien tomó la decisión».

Críticas a su estilo y los problemas con sus lesiones

Varios testimonios de personas que han estado cerca de Novak Djokovic desde sus inicios conforman la idea de que Nole es muy fuerte psicológicamente, pero, en sus inicios, los problemas físicos le provocaron serios problemas. En muchos partidos provocaba largas pausas por las que recibió críticas muy fuertes.

El más grave, un problema de nariz. Su exentrenador Ricardo Piatti recuerda lo que ocurrió en el US Open de 2005:

«Antes de ir a Estados Unidos, le advertí de que haría mucho calor y humedad, que podría tener problemas. En la primera ronda del US Open jugó cinco sets contra Gaël Monfils. Le dije que quizá tuviera que llamarme para que se tomara un descanso si tenía dificultades para respirar».

En el último set, Nole sufrió una caída. Aturdido y con problemas respiratorios, Piatti retrasó doce minutos su llegada a la pista. Para cuando lo hubo atendido, el serbio ya se había recuperado con un masaje en la pierna mientras recobraba una respiración normal. Ganó 7-5 la última manga. La primera en darse cuenta del problema en la nariz fue su amiga Jelena Genčić, que observó las dificultades que le causaba la alergia al polen de la primavera. Uno de los especialistas a los que visitaron juntos ya le advirtió que Novak tenía desviado el tabique de la nariz. Tres meses después, en noviembre, el entrenador lo llevó a Milán para operarse del tabique nasal. Mejoró mucho, pero las lesiones no cesaron.

En el Grand Slam norteamericano de 2008, Djokovic paró dos veces el partido de cuarta ronda contra Tommy Robredo por distintos problemas. Al final, también ganó en el quinto set por 6-3. Los parones que hacía en sus encuentros eran interpretados como desafíos al rival para despistarle, enfriarlo, cambiar los tiempos del juego y volver más fuerte. En la Copa Davis de 2006, estos problemas físicos le costaron un enfrentamiento contra el mismísimo Roger Federer, que ya era una estrella contrastada.

Durante el partido que abría la eliminatoria entre Suiza y Serbia, Wawrinka iba ganando por 2-1. Tras cerrar el tercer set por 6-2, Djokovic retrasó la reanudación pidiendo un masaje en la pierna. Como en las dos ocasiones aludidas, acabó ganando en cinco asaltos. Federer fue muy duro con él, diciendo que no se creía sus problemas físicos y que, tras los gestos de dolor, se escondía un tramposo.

Entre los años 2005 y 2011, Novak tuvo nueve retiradas en partidos. De ellas, una en Copa Davis, Wimbledon y Australia y dos en Roland Garros. Desde entonces, solo ha tenido tres más. La más recordada, la que protagonizó en cuarta ronda del US Open 2019, precisamente contra Stanislav Wawrinka. A partir de 2012, aficionados y expertos coinciden en que la carrera del serbio terminó por despegar.

Afortunadamente para sus intereses, Novak supo dejar atrás esos problemas físicos para alcanzar la continuidad y nivel que le han confirmado como un tenista de época. Los veintiún torneos de Gran Slam en su palmarés hablan por sí solos de uno de los mejores tenistas de la historia que deslumbró al público con una flexibilidad y un juego defensivo en el fondo de la pista como pocos deportistas han mostrado.

A partir de 2012, la estela de Novak fue imparable

6 Comentarios

  1. Pingback: Djokovic: Cuanto más fuerte es la caída, más dulce es el regreso

  2. Increíbles los dos artículos de Novak Djokovic . Como hago para suscribirme y que me lleguen sus notas por favor ?

  3. ¡Novak Djokovic es claramente el mejor tenista de la historia!
    Gracias a Dios coincidió con los números 2 y 3 de la historia (Nadal y Federer)
    Demostrando con números y hechos (head to head favorable) que fue superior a ambos.

    • Normal que le salga el h2h favorable. El único mérito de Djokovic es ser un oportunista aprovechado. Luego, como decía Federer, están los tontos a los que engaña y que se encargan de encumbrarlo con comentarios como el tuyo.

      • Héctor Octavio González -Terrazas

        Aún cuando no te caiga bien Nole, no puedes negar que es uno de los mejores tenistas (tal vez el número uno) del mundo

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