Futbol Supercopa

Courtois evita una derrota escandalosa del Madrid en el primer título de Xavi en el Barça

Gavi adelantó al Barcelona y deslumbró en la final

El Barça no solo ganó la Supercopa al Real Madrid, sino que le pegó tal meneo que el resultado final podría haber sido escandaloso. No lo fue porque el mejor de los blancos fue Thibaut Courtois, que le paró una a Dembélé a bocajarro y dos a Lewandowski. El tanto final de Benzema ya en el tiempo de descuento maquilla el marcador, pero no las horribles sensaciones de un equipo, el de Ancelotti, que besó la lona ante un rival muy superior por juego y por ganas.

En la previa del partido el foco estuvo precisamente ahí: en las ganas, el hambre. Según Ancelotti el Madrid no tenía «la barriga llena», pero un día después el discurso se reveló hueco, vacío, porque lo que se vio sobre el terreno de juego fue una oda a la nada. Un equipo absolutamente plano, emocionalmente glacial, espantoso en la salida del balón, con una presión tan inexistente como la falta de voluntad por rebelarse ante el revolcón que le estaba dando el Barça. Sin pulso, emoción ni deseo. Un cero patatero, vaya. Daba incluso la sensación de que la cosa no iba con ellos, como si no sintieran ni frío ni calor a pesar de estar siendo atropellados por el eterno rival, por el archienemigo. Para un madridista la derrota ante el Barcelona duele el doble. Y más si es en una final y bajando la cabeza de manera tan humillante. Habrá que esperar a ver cuáles son las secuelas, porque el conjunto blanco es especialista en salir indemne, sin rasguños aparentes, de accidentes graves. Ya sucedió la pasada temporada cuando el Barça le ganó 0-4 en el Bernabéu y terminaron ganando la Liga y la Champions como si nada hubiera pasado, pero este tipo de batacazos hacen pupa y generan dudas. El Madrid parece un equipo exhausto, sin ideas ni fuelle, un juguete roto, y sólo el tiempo dirá si lo sucedido en Riad es un percance o una señal, una tendencia.

Pedri anotó el tercer tanto culé

El alivio del Barça

En el otro extremo, el de la felicidad absoluta, está el Barça de Xavi, que sale reforzado de Arabia Saudí. Los culés pusieron fin a un desierto de veintiún meses sin levantar un título -el último fue la Copa del Rey el 17 de abril de 2021 en La Cartuja, aún con Messi y Koeman en el club- y sin un pero, ni una pega. Hace solo un año se festejó perder contra el Real Madrid también en Arabia cuando el entrenador acababa de aterrizar, y hasta hace unos días todavía había dudas sobre la capacidad del técnico después de haber caído eliminado por segundo año consecutivo en la Champions y con un juego intermitente en LaLiga y la Copa del Rey. La inapelable victoria frente al Real Madrid da, por fin, el pistoletazo de salida al proyecto del entrenador y le otorga unos galones que no tenía hasta ahora.

Xavi no es el único que sale reforzado. Hay partidos que marcan un antes y un después y para Gavi éste puede serlo, debería serlo. Escorado en la izquierda estuvo siempre presente y siempre rozando la perfección. Marcó el primer gol y dio dos asistencias. Y todo con solo 18 años, hay que recordarlo porque llevamos ya un rato viéndolo y corremos el riesgo de que se nos olvide.  “Gavi nos emociona a todos cuando lo ves compitiendo así. Tiene un alma, un coraje, una rabia y una capacidad impresionante. No tiene techo este chico”, reconoció el técnico.

Un torneo menor puede convertirse en el punto de inflexión que tanto anhelaba el Barça. La Supercopa no era el objetivo, pero sí el camino más corto para la gloria y el Madrid, con su indolencia, se lo ha puesto en bandeja. «Hemos recibido muchas críticas y muchas injustas diría yo, y los jugadores se han liberado. Esto nos da alas, tranquilidad y confianza y espero que sólo sea el principio», aseguró Xavi. En un mes le espera en la Europa League el Manchester United en la que será la gran prueba de fuego, pero ya nadie le quitará lo bailao. Su primer título como entrenador ha sido frente al Real Madrid y con el orgullo en alto. Necesitaba que creyeran en él y la Supercopa le ha dado la razón.

El Barcelona ha ganado su primer título de la era post Messi

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