
Mauro Gianetti, director general del UAE Team Emirates-XRG, el equipo de Tadej Pogačar, ha defendido su trayectoria frente a las sospechas de dopaje que han acompañado buena parte de su carrera y ha asegurado que fue «una víctima» de los corredores que dieron positivo cuando dirigía el desaparecido Saunier Duval a mediados de la década de 2000.
En una entrevista concedida a L’Équipe, el dirigente suizo, de 54 años, niega haber formado parte de un sistema organizado de dopaje y sostiene que fueron algunos de sus propios ciclistas quienes dañaron su reputación y provocaron la pérdida de patrocinadores: «Debería haber reaccionado de otra manera y haber explicado que yo era una víctima».
Gianetti comenzó su carrera como mánager inmediatamente después de retirarse como ciclista en 2002. Tras un año en Vini Caldirola, pasó a dirigir Saunier Duval, donde coincidió con el actual director deportivo del UAE, Matxin Fernández. Explica que desde el principio su vocación no era competir, sino gestionar equipos, captar patrocinadores y construir proyectos deportivos.
Pero la parte más delicada de la entrevista llega al abordar los casos de dopaje que marcaron aquella etapa. Gianetti reconoce que se equivocó al fichar a corredores como Riccardo Riccò, Leonardo Piepoli o Juan José Cobo, todos ellos posteriormente implicados en diferentes escándalos relacionados con el dopaje o con anomalías en el pasaporte biológico.

Sin embargo, rechaza haber conocido sus prácticas: «No sabemos lo que hacen nuestros hijos cuando están en su habitación; tampoco sabemos lo que hacen los corredores cuando están en casa». El dirigente recuerda además que, antes de contratar a Riccò, solicitó a la Unión Ciclista Internacional que el corredor fuera sometido a pruebas. Según su versión, el organismo le remitió un documento certificando que el italiano presentaba de forma natural un hematocrito superior al 50%, uno de los indicadores históricamente asociados al uso de EPO. Gianetti asegura incluso que llegó a denunciar en Italia a los corredores que, según sostiene, perjudicaron económicamente al equipo y dañaron su imagen pública.
La entrevista también recupera las sospechas que siempre han rodeado la propia carrera deportiva de Gianetti. El suizo compitió en los años de mayor expansión de la EPO en el ciclismo profesional y admite que vivió «una época particular». Preguntado directamente por si consumió EPO, responde con un rotundo «no».
Más evasiva es su respuesta sobre el episodio más controvertido de su trayectoria como ciclista. En el Tour de Romandía de 1998 fue hospitalizado tras sufrir un grave problema de salud que diversas investigaciones relacionaron con un posible consumo de perfluorocarbonos, un sustituto artificial de la sangre utilizado entonces como método dopante. Gianetti evita entrar en detalles y se limita a afirmar que se trata de «una cuestión personal» sobre la que ya se pronunció en el pasado.
El dirigente también aborda las sospechas que habitualmente acompañan al dominio de Tadej Pogačar. Ya no se muestra sorprendido, considera que el esloveno generaría dudas independientemente del equipo en el que compitiera: «Tadej es tan fuerte que, estuviera en cualquier equipo, habría sospechas sobre él».
Gianetti aprovecha además para reivindicar su gestión al frente de las estructuras que ha dirigido. Afirma haber atraído más de 600 millones de euros de inversión al ciclismo desde 2004 mediante acuerdos de patrocinio y defiende que ha contribuido a profesionalizar el deporte ofreciendo mejores salarios y estabilidad económica.
Y también explica el origen del actual UAE Team Emirates. Según relata, mientras trabajaba en proyectos de promoción del ciclismo y la salud en Emiratos Árabes Unidos desde 2014, convenció a las autoridades del país de que necesitaban un equipo de máxima categoría para impulsar la práctica deportiva entre la población. El proyecto estaba previsto inicialmente para 2018, pero la caída de una operación de inversión china en la antigua Lampre aceleró los acontecimientos. Tras una llamada a los dirigentes emiratíes, el acuerdo se cerró al día siguiente en Abu Dabi. Hoy, asegura, el respaldo institucional es absoluto. «La familia real se ha convertido en aficionada; están orgullosos del equipo y del programa de desarrollo del ciclismo».
El caso de Riccardo Riccò
Riccardo Riccò fue la gran estrella del Saunier Duval de Mauro Gianetti durante el Tour de Francia de 2008. El italiano ganó dos etapas y llegó a situarse séptimo de la clasificación general, pero el 17 de julio dio positivo por CERA, una tercera generación de EPO entonces prácticamente indetectable. El escándalo provocó la retirada inmediata del Saunier Duval del Tour y el despido de Riccò por parte del equipo. Inicialmente negó los hechos, pero después admitió haberse dopado, asegurando que lo había hecho sin conocimiento de la estructura deportiva. Aquel caso marcó para siempre la imagen de Gianetti.
Leonardo Piepoli
Leonardo Piepoli era uno de los veteranos del Saunier Duval y protagonizó, junto a Juan José Cobo, el inolvidable doblete de Hautacam en el Tour de 2008. Aunque inicialmente no había dado positivo, fue expulsado del equipo al mismo tiempo que Riccò por romper el código ético de la formación. Posteriormente se confirmó que también había utilizado CERA y recibió una sanción por dopaje. Según trascendió entonces en la prensa, el propio Piepoli había reconocido internamente a los responsables del equipo que había consumido la misma sustancia que Riccò.
La implicación de Piepoli reforzó la sospecha de que el problema podía ir más allá de un caso aislado dentro del Saunier Duval. Gianetti, sin embargo, siempre rechazó que existiera un sistema organizado de dopaje en la estructura y defendió que actuó con rapidez despidiendo a ambos corredores para intentar salvar al equipo y mantener el apoyo de los patrocinadores. Aun así, el escándalo fue tan grave que Saunier Duval abandonó el Tour y el equipo tuvo que competir bajo otra denominación.
Juan José Cobo
Juan José Cobo, en 2011, ya con el Geox, conquistó la Vuelta a España, pero en 2019 la Unión Ciclista Internacional le desposeyó del título tras detectar anomalías en su pasaporte biológico correspondientes al periodo entre 2009 y 2011. La victoria pasó a manos de Chris Froome. Aunque el positivo no se produjo mientras Cobo militaba en el Saunier Duval, su nombre quedó asociado a la lista de corredores dirigidos por Gianetti implicados posteriormente en casos de dopaje.
David Millar
Otro de los nombres vinculados a la trayectoria de Mauro Gianetti es el de David Millar, aunque en este caso por una razón diferente. El ciclista británico fichó por el Saunier Duval en 2008 después de haber cumplido una suspensión de dos años por consumir EPO. Millar había confesado públicamente su dopaje, regresó al pelotón convertido en uno de los principales defensores del ciclismo limpio y su contratación fue presentada como una segunda oportunidad para un corredor arrepentido.
Sin embargo, ese fichaje contrasta con el argumento que ahora esgrime Gianetti de que el problema fue haber confiado en determinados corredores. Si, como sostiene en L’Équipe, uno de sus grandes errores fue incorporar a ciclistas que terminaron implicados en casos de dopaje, la llegada de Millar demuestra que el equipo también decidió apostar conscientemente por un corredor con un pasado sancionado por dopaje, aunque su positivo se hubiera producido años antes y en otra estructura.
Iban Mayo
Iban Mayo fue otro de los corredores cuya carrera acabó salpicando a Mauro Gianetti. El ciclista vasco, uno de los grandes escaladores de su generación y fichaje estrella del Saunier Duval en 2007, dio positivo por EPO durante el segundo día de descanso del Tour de Francia de ese año. El caso estuvo rodeado de polémica porque el laboratorio francés anunció inicialmente un resultado positivo, mientras que el contraanálisis realizado semanas después no fue concluyente debido al deterioro de la muestra. Sin embargo, la Unión Ciclista Internacional recurrió el caso y, finalmente, el Tribunal de Arbitraje Deportivo confirmó la sanción de dos años por dopaje.

A diferencia de lo ocurrido un año después con Riccardo Riccò y Leonardo Piepoli, el caso Mayo no provocó la expulsión inmediata del equipo del Tour, pero sí supuso el primer gran escándalo de dopaje que afectó al Saunier Duval bajo la dirección de Gianetti. Aquella sanción deterioró la imagen de la estructura y alimentó las sospechas que terminarían explotando definitivamente en 2008 con los positivos por CERA.
En declaraciones exclusivas a Jot Down Sport, Iban Mayo sostuvo que su caso fue el ejemplo de cómo los equipos se desentendían de los ciclistas cuando aparecía un positivo. Recuerda que, tras conocerse el resultado adverso durante el Tour de Francia de 2007, el Saunier Duval emitió el mismo comunicado que, según él, utilizaban entonces casi todas las estructuras: suspender al corredor de empleo y sueldo y desvincularse por completo de cualquier responsabilidad. «El equipo no tiene nada que ver y el corredor estaba suspendido de empleo y sueldo. Eso ha pasado con ese equipo y con varios otros». Mayo aseguró que los ciclistas se quedaban completamente solos y lamenta que el sistema cargara toda la responsabilidad sobre ellos mientras los dirigentes permanecían en sus puestos.
El exciclista vasco fue incluso un paso más allá al recordar que, apenas un año después de su positivo, estallaron los casos de Riccardo Riccò y Leonardo Piepoli en el mismo Saunier Duval. A su juicio, aquello hacía difícil sostener que el problema fuera únicamente de los corredores. «Si siguen los mismos equipos y la misma gente, el mismo director, el mismo mánager… ¿Qué pasa, que a esos no hay que cambiarlos?», se preguntó antes de citar expresamente a Matxin Fernández y Mauro Gianetti, que continúan al frente del actual UAE Team Emirates. Mayo consideraba que durante años los equipos «se limpiaban las manos» mientras los ciclistas asumían en solitario las consecuencias de los escándalos de dopaje.


