
Cada vez que habla Dennis Rodman sube el pan. En una conversación en Above The Rim with DH 12, ha dicho que LeBron James habría sido uno de los rivales más sencillos de defender durante su carrera. El exala-pívot de los Bulls explicó que su estrategia habría consistido en alejarlo del aro y obligarle a jugar desde el perímetro. «LeBron probablemente sea el jugador más fácil que habría defendido en mi vida. Lo único que tiene a su favor es el tamaño. Mide unos 2,08 y yo mido 1,98, pero eso no significa nada. Yo le obligaría a ir siempre hacia la izquierda y a tirar de media y larga distancia, porque ese tiro no era precisamente su fuerte».
Pese a esa valoración sobre su juego, Rodman insistió en separar el análisis deportivo de la admiración personal que siente por el cuatro veces campeón de la NBA. «Adoro a LeBron. Ha hecho cosas extraordinarias por este mundo. Es un grandísimo jugador», Por su parte, Dwight Howard salió en defensa de la estrella de los Lakers durante la discusión sobre el mejor jugador de la historia y criticó las comparaciones constantes con Michael Jordan. «¿Cómo puedes decir que LeBron no puede hacer lo que hacía Jordan? Al final, LeBron ha hecho exactamente lo que tenía que hacer en su carrera. Y luego intentan rebajar lo que ha conseguido solo porque existe Michael Jordan».
Sin embargo, si tuviesen que elegir a un top histórico, no sería ninguno de los dos, sino Kareem Abdul-Jabbar: «Mi GOAT es Kareem Abdul-Jabbar», afirmó. El ex pívot recordó que dominaba el baloncesto ya como Lew Alcindor, antes incluso de convertirse al islam, y destacó que «tenía el tiro más imparable que ha existido, el skyhook. A día de hoy nadie ha encontrado la forma de detenerlo y, aun así, nunca recibe todo el reconocimiento que merece».
Rodman se mostró de acuerdo con esa reivindicación y situó también a Abdul-Jabbar en la cima del baloncesto. «Kareem está ahí arriba. También puedes hablar de Michael, de Karl Malone… Hay muchos grandes jugadores. Para mí, Kareem está entre los dos mejores de todos los tiempos. Incluso debería ser el número uno, pero ahora todo el mundo debate porque ha llegado una nueva generación», sostuvo.

Howard aprovechó entonces para cargar contra las comparaciones entre jugadores de distintas épocas, una práctica que, en su opinión, termina perjudicando a todos: «Creo que es un error comparar a jugadores de distintas generaciones porque eso acaba restando valor a su grandeza. ¿Cómo puedes decir que LeBron no puede hacer lo que hacía Jordan? Al final, LeBron ha hecho exactamente lo que tenía que hacer en su carrera. Y luego intentan rebajar lo que ha conseguido solo porque existe Michael Jordan». El exjugador defendió además que el simple hecho de llegar a la NBA ya convierte a cualquier jugador en parte de una élite prácticamente irrepetible: «Solo unas cuatro mil personas han jugado alguna vez en la NBA».
Los excesos de Dennis Rodman
En el aspecto biográfico, Rodman no tuvo problema en hablar de sus excesos: «Fui a un club de striptease en Nueva York y después me fui a Atlantic City. Estuve toda la noche jugando a los dados y, de repente, miré la hora y pensé: ‘¡Joder, tengo un partido!’. Eran las cinco de la mañana y me había perdido el encuentro. Es una historia real. Simplemente me olvidé del partido porque me lo estaba pasando demasiado bien».
Rodman explicó que aquellas situaciones terminaron convirtiéndose en algo casi habitual dentro del vestuario y aseguró que sus compañeros y el cuerpo técnico las acabaron tolerando: «Se habían acostumbrado a que hiciera ese tipo de cosas». El exjugador también reflexionó sobre cómo habría cambiado su vida si las redes sociales hubieran existido durante los años noventa. Convencido de que su personalidad habría encontrado un escaparate perfecto en la era digital, no dudó en asegurar que habría amasado una fortuna. «Si hubiéramos tenido redes sociales en 1995, 1996, 1997, 1998 o 2000, sería multimillonario. En serio, lo sería».
El niño que no soñaba con la NBA
Sorpresivamente , Dennis Rodman aseguró que nunca soñó con convertirse en una estrella de la NBA y que su única motivación era escapar de la pobreza. «Nunca quise ser famoso. Solo quería sacar a mi familia de la pobreza», explicó. Recordó que, durante su etapa universitaria, era un anotador de primer nivel, con promedios de «26 puntos y 15 rebotes por partido», pero comprendió que ese no sería el papel que debía desempeñar en el baloncesto profesional. «Cuando llegué a la NBA vi que ya había muchos jugadores que podían anotar. Así que pensé: ‘¿Qué puedo hacer yo para ayudar al equipo?’. Decidí convertirme en el mejor reboteador y defensor que pudiera ser». Aquella decisión terminó marcando una trayectoria única, que le llevó a ganar dos premios al Mejor Defensor del Año y siete títulos consecutivos de máximo reboteador de la liga.

Al repasar su carrera, Rodman señaló a Detroit y Chicago como las dos ciudades que definieron su legado en la NBA. Recordó con especial orgullo la histórica temporada de los Bulls, cuando el equipo firmó un balance de 72 victorias y 10 derrotas, un récord que durante dos décadas fue el mejor de la historia de la competición. «Aquel equipo era especial. Todo el mundo conocía su papel y salíamos a ganar cada noche», resumió.
El exala-pívot también fue preguntado por los rivales que más problemas le habían causado y sorprendió al elegir a James Worthy por encima de otras grandes leyendas. «James Worthy fue el jugador más difícil al que tuve que defender. Era rapidísimo, muy inteligente y siempre encontraba la manera de moverse sin balón». En cambio, se mostró mucho más desafiante al recordar sus enfrentamientos con Michael Jordan antes de compartir vestuario con él en Chicago. «Michael no podía anotarme con facilidad. Tenía que trabajar muchísimo para conseguir sus puntos».
El baloncesto actual
Rodman también comparó el baloncesto de su época con el actual para explicar por qué considera que hoy sería todavía más sencillo dominar el rebote. El exjugador defendió que en los años ochenta y noventa la lucha bajo los aros era mucho más exigente por el contacto físico y por la presencia constante de pívots de gran tamaño. «Antes había auténticas batallas por cada rebote. Todo el mundo bloqueaba, empujaba y peleaba por la posición».
A su juicio, la evolución del juego ha cambiado por completo esa faceta. El creciente protagonismo del triple genera rechaces más largos y, además, los jugadores ya no ponen el mismo énfasis en cerrar el rebote como antaño. «Hoy sería mucho más fácil. Se lanzan muchísimos triples, así que el balón sale despedido mucho más lejos. Además, ya casi nadie bloquea el rebote como antes. Si yo jugara ahora, cogería todavía más rebotes que entonces».
La fama
Rodman reivindicó también que su imagen pública nunca ha sido un personaje construido, sino un reflejo de su personalidad. Preguntado por la mayor idea equivocada que existe sobre él, respondió que no cree que exista ninguna. «No hay ninguna idea equivocada sobre mí. Lo que ves es lo que hay. Nunca sabes qué puede pasar. Mucha gente piensa una cosa u otra, pero yo tengo muchísimas historias. De verdad, muchísimas. Búscalas».

El exjugador contó que durante años las casas de apuestas de Las Vegas llegaron a ofrecer mercados sobre la fecha de su muerte, una situación que, pese a la imagen de juerguista que proyectaba, asegura que le hizo mucho daño. «Todos los ‘sports books’ de Las Vegas tenían mi nombre. ¿Sabéis por qué? La apuesta era: ‘¿Cuándo va a morir Dennis Rodman?’. Es verdad. Buscadlo. No estoy mintiendo. La gente apostaba sobre el año en que iba a morir. Estaba en todas las casas de apuestas».
Rodman quiso desmontar también la asociación entre aquella fama y el consumo de drogas: «Nunca tomé cocaína, ni heroína, ni ninguna droga de ese tipo. Bebía alcohol, fumaba puros y poco más. Nunca he tocado una droga en mi vida». Cuando Dwight Howard le comentó que aquello debía de haber sido muy duro, respondió con sinceridad: «La gente está loca. Me hizo muchísimo daño».
La conversación concluyó con un turno de preguntas del público en el que ambos repasaron algunos de los episodios más destacados de sus carreras. Howard eligió a Yao Ming como el rival más complicado al que tuvo que enfrentarse. «Yao Ming era altísimo. Pensaba: ‘¿Qué demonios es esto?’. Si buscáis vídeos en YouTube, veréis cómo me anotaba una canasta tras otra. Yo solo pensaba: ‘Hermano, relájate. ¿Por qué juegas así contra mí?’», bromeó el pívot.
También hubo tiempo para hablar del crecimiento de los salarios en la NBA y de la controvertida salida de Howard de Orlando Magic rumbo a Los Angeles Lakers. El exjugador dejó claro que no se arrepiente de haber aceptado aquel desafío, aunque sí de la forma en que terminó su relación con la franquicia que le llevó a la NBA. «No me arrepiento de haber ido a los Lakers. Fue una decisión muy difícil. Lo que sí lamento es cómo acabó todo entre la organización, los aficionados y yo, porque dio la sensación de que odiaba Orlando y la ciudad, y era justo lo contrario. Amo esa ciudad. No quería marcharme, pero surgió la oportunidad de jugar en Los Ángeles junto a Kobe Bryant y la aproveché. No salió como yo quería, pero al final pude ganar un campeonato con los Lakers y siempre estaré agradecido a Orlando por abrirme las puertas de la NBA».

