
Hace dos semanas Kevin Durant superó a Michael Jordan como quinto máximo anotador de la historia de la NBA. En una entrevista con Boardroom sobre este hecho histórico, Durant ha hablado del maestro Jordan como en una confesión, todo humildad y reconocimiento hacia el hombre al que ha superado que, no es para menos, es el mejor jugador de todos los tiempos.
Durant, de entrada, reconoce quién es quién. Jordan trasciende cualquier comparación estadística. Dan igual los números, es una dimensión simbólica: «La percepción de los aficionados a veces es que es demasiado bueno para ser verdad. Tipos como Tom Brady y Michael Jordan… parece imposible que alguien haya logrado todo eso. Siete anillos, seis, dos three-peats… es algo que no se puede cuestionar. MJ está por encima del juego. Da igual quién le supere en estadísticas o quién gane más; su impacto en el deporte y en la cultura es demasiado grande. Incluso si alguien lo adelanta en algo, su aura y lo que representó en la pista hacen que siga por encima de todo».
En ese sentido, Durant introduce un matiz interesante, incluso la carrera de Jordan tiene huecos que podrían haber ampliado aún más su leyenda: «Él también tuvo lesiones, se rompió el pie un año, se retiró después del segundo three-peat y volvió más tarde. Podría haber acumulado todavía más números. Pero con MJ todo va más allá de las estadísticas. No creo que tenga igual en ninguna industria».

Esa falta de equivalentes es, para Durant, casi absoluta. No encuentra un paralelo claro ni siquiera en otros deportes: «No creo que haya nadie como MJ en ningún deporte. Cuando los jugadores jóvenes hacen algo ahora, siempre se les compara con Wilt o con Jordan. Son jugadores que están por encima del propio juego por lo que lograron y por el tiempo que se mantuvieron ahí. Es importante reconocer eso y entender el contexto de su grandeza».
Solo admite una posible comparación parcial, más relacionada con el impacto: «Gretzky es probablemente lo más cercano. Los dos llegaron en el momento justo, cuando sus deportes necesitaban un impulso para atraer a más gente, y lo hicieron durante mucho tiempo y al máximo nivel».
Kevin Durant también seguía a Jordan de niño
Su relación con Jordan, como la de toda su generación, empezó antes de poder verlo con frecuencia. «Era difícil ver partidos entonces, eran retransmisiones locales. Pero oías hablar de Michael Jordan, veías su historia a través de las zapatillas… y eso ya significaba mucho. Cuando por fin lo veías, era como si toda la atención estuviera puesta en él. Su presencia y las historias que contaba la gente hacían que todo lo que hacía pareciera más grande que la vida».
Durant insiste en que el talento de Jordan saltaba a la vista desde el primer momento, nunca nadie pudo dudar de él: «Que un rookie llegue y promedie casi 30 puntos por partido es algo que no creo que volvamos a ver. La grandeza estaba ahí desde el primer día. Pero lo que le define es su dominio a la hora de ganar, en los campeonatos».

Ese dominio también evolucionó con el tiempo y con el sistema. Durant distingue claramente dos etapas: «Al principio era mucho uno contra uno, saliendo desde arriba y atacando a todo el mundo. Con Phil Jackson y el triángulo, el juego cambió, había más movimiento, elegía mejor sus momentos. No es que bajara su nivel, sino que jugaba de otra manera. El talento siempre fue el mismo».
Esa llegada de Phil Jackson, además, permitió que el equipo creciera alrededor de Jordan. «Con Phil seguía metiendo 30 o más puntos y ganando títulos de anotación, pero de forma más eficiente. Sus compañeros tenían más oportunidades y eso abría el juego. Sabía que podía meter 50, pero necesitaba que los demás también anotaran para ganar. Esa continuidad, ganar seis anillos con el mismo grupo y el mismo entrenador, es algo muy raro; solo Magic y Bird lograron algo parecido».
Tampoco cree que su físico decayera tanto como suele decirse. «Incluso en el 97 o el 98 seguía siendo rápido y explosivo. Simplemente cambió su forma de jugar: más tiros tras bote, menos penetraciones constantes. Con los años te haces más inteligente, entiendes mejor el juego, a los árbitros, a los rivales. Eso también forma parte de la evolución».
El impacto de Jordan no se limitó a la pista, sino que marcó también a Durant como consumidor y fan: «Mis primeras zapatillas fueron unas Team Jordan a finales de los noventa. Todo el mundo quería algo de Jordan, aunque no fueran las zapatillas principales. Luego llegaron las XI y aquello ya era otra historia».

Y esa influencia sigue vigente en la forma en que los jugadores actuales entienden su lugar en la historia: «Espero que cuando otros me superen, lo vivan como yo: como el hecho de alcanzar a los jugadores a los que admirabas de pequeño. Ojalá yo haya dejado ese tipo de impacto en el juego».
El valor de la longevidad
Cuando la conversación se acerca a su propia carrera, Durant conecta directamente con lo que Jordan representa: «No es el líder en puntos, pero su impacto es tan grande que acercarse a él ya es algo histórico. Estar cerca de sus cifras es un honor. Es una prueba de longevidad y de amor por el juego, de lo que él representaba cada día. Eso es lo que he aprendido de esos grandes: cuánto aman este deporte».
Sin embargo, relativiza el valor de los hitos individuales, por mucho que lo que haya logrado sea, sencillamente, impresionante: «No juegas para conseguir cosas así. Son bonitas por el camino, pero son más para la gente que para nosotros. Lo importante es que reflejan cuánto tiempo llevas y lo constante que has sido. Para mí es otro hito más; lo que quiero es seguir y ver hasta dónde llego».
Esa constancia es, precisamente, la clave que ve en las grandes carreras: «Cuando miras las listas de anotadores, lo que destaca es el tiempo y la regularidad. Jugar más de 1.300 partidos, estar quince o veinte años al máximo nivel… eso es disciplina, rutina. Ese es el mensaje».

También asume las limitaciones inevitables del paso del tiempo y de las lesiones: «Ves los números, piensas en los partidos que te has perdido, pero no puedes mirar atrás. Mi camino me ha traído hasta aquí. Sí, estaría bien recuperar esos partidos y ver qué habría pasado, pero sigo aquí haciendo lo que me gusta, y lo haré mientras pueda».
Finalmente, cierra con una defensa del valor de las estadísticas, tantas veces cuestionadas: «Las estadísticas dicen mucho. Acumular números durante tanto tiempo no es algo negativo, al contrario: exige producción constante. En el fondo, la gente entiende que la longevidad importa. Por eso se respetan tanto los récords de anotación y alcanzar ciertas cifras».


Hace tiempo que los contenidos de baloncesto de Jotdown están plagados de comentarios que apestan a bot o a IA. Encima algunos como los de «Ignacio Suárez» y «Ariel Pereda» cuentan con información falsa (meter a Jordan en los Lakers es demencial).
¿No le importa a nadie más?
Siento que esas declaraciones de duran las hubiera podido decir yo mismo .
Jordan , Maradona , pele son atletas que van más allá de las estadísticas
Su influencia en el juego de hoy y en la forma en como vemos el deporte los tiene en otro nivel .
Claro, lo mismo pasa con Maradona…puede superarlo Messi o Pele en estadísticas y números, pero el Diego está por encima del fútbol y transmitía un aura imposible
Meter gol con la mano. Gran legado
Por qué ésto es noticia? No pueden comparar a un basketbolista que tiene más temporadas jugadas que Michael jordan? Claro que lo tiene que superar en algún momento
Las Palabras de Durant Hacía MJ son un legado de grandeza que solo unos pocos comprenden jugar al mejor nivel durante 20 temporada te coloca entre los grandes de cualquier deporte Gracias Kevin Duran.
Excelente artículo. Destacado la nobleza y modestia de Duran asi como, alla de la comparación Destaca la figura de los grande de este bello deporte.
El primer dream team le gana a cualquiera que siguió, eran unos auténticos DEPREDADORES, aún sin MICHAEL y faltaron varios, armamos este deporte celestial.
Me imagino y me encantaria un equipo con Durant, Westbrook, otra vez juntos, Harden, Lebron y Doncik
Eso se llama humildad y reconocimiento.
Gratitud.
Siento que Durant simplemente dijo lo que debía decir, el sabe quién es en definitiva el GOAT. Jordan fue una supernova y eso lo eterniza. Fin.
Decir su nombre es hablar de basket y no importa en que pais del mundo estes realmente Michael Jordan es una leyenda viva