
El debut de Patty Mills en la Liga Endesa con La Laguna Tenerife resultó alucinante: 24 puntos, un 4/6 en triples, un 8/8 en tiros libres, dos asistencias y una recuperación en apenas 22 minutos en cancha, en la pista de un aspirante como el Unicaja. Los 37 años no parecen notársele a un espectacular base que ha sido campeón de la NBA con los Spurs. Así que, con esa excusa, vamos con una lista de otros diez jugadores significativos originarios de Australia.
Eddie Palubinskas
Escolta «setentero», anotador salvaje circunscrito al baloncesto FIBA. Fue el máximo encestador en los Juegos de Montreal en 1976, en uno de cuyos partidos, ante México, llegó a los 48 puntos. Llegó a entrar en los drafts de 1974 tanto de la NBA como de la ABA, pero nunca hizo las Américas… hasta que se especializó en el trabajo con tiradores nefastos (Shaquille O’Neal, Dwight Howard) para que mejorasen.
Andrew Gaze
Antes del desembarco masivo de compatriotas en la NBA, seguramente fue el nombre más conocido de los que produjo Oceanía. Bueno, de hecho, él fue un pionero en lo de intentar tener éxito en la liga estadounidense, pero eran otros tiempos y eligió mal los equipos: 7 partidos con Washington en la 93-94 y 19 en San Antonio en la 98-99. Era un excelso tirador, sumamente competitivo.
Shane Heal
Bastante contemporáneo de Gaze y parecido en cuanto a puntería e incursión poco exitosa en la NBA (Minnesota 96-97 y San Antonio 2003-04), aunque era un base y no un alero. Desde luego, estaba mucho más a gusto siendo la estrella absoluta de la liga australiana, que dominó a su antojo al tiempo que alternaba etapas en Europa.
Luc Longley
Más impacto tuvo, desde luego, este «5», quizás no muy rápido, pero sí muy listo, consciente de su papel en la segunda trilogía de campeonatos de los Chicago Bulls (1996, 1997 y 1998). También jugó en Minnesota, Phoenix y los Knicks para acumular 567 partidos (7,2 puntos y 4,9 rebotes). Parecía destinado al baloncesto: hijo de Richard Longley (2,08, dos veces olímpico) y Sue Hansen (1,93).
David Andersen
Gran dominador del baloncesto europeo durante unos años con Virtus de Bolonia, Siena, CSKA y Barcelona. Cuando aceptó la oferta de la NBA, en 2009, ya tenía 29 años, y su impacto resultó escaso (Houston, Toronto, New Orleans), seguramente porque sufría a nivel físico. De calidad andaba sobrado y, de hecho, de ella tiró para extender su carrera hasta los 41.
Joe Ingles
Seguramente el chico que apareció en Granada en la 2009-10, y que muy pronto fue reclamado por el Barcelona, no esperaba el carrerón que ha hecho desde 2014 hasta nuestros días en la NBA, donde es apreciadísimo por su mezcla entre defensa, astucia y generosidad. Lo que viene siendo el jugador de equipo absolutamente perfecto, siempre dispuesto a hacer justo lo que le dicen.
Andrew Bogut
Una versión perfeccionada de Longley, en el sentido de que su encaje en el centro de la zona fue muy necesario en los primeros Warriors de Stephen Curry, campeones en 2015. Era mejor jugador que su compatriota, sí, aunque también más propenso a las lesiones, que no le permitieron un papel más estelar. Hizo historia con su número 1 del draft de 2005.
Ben Simmons
Otro número 1, esta vez de 2016 y por Philadelphia Sixers. También le conecta con Bogut el gran número de problemas físicos que está teniendo que arrastrar en una carrera casi siempre en entredicho. Es probablemente el base más alto de la historia, con sus 2,08, con su enorme visión de juego y dominio de balón, pero lastrado por un tiro exterior simplemente inexistente. Apenas ha jugado en la selección.
Josh Giddey
Puede que sea el mejor «aussie» de la actualidad. No terminó de triunfar en Oklahoma City Thunder, que lo traspasó a Chicago a cambio de un decisivo currante como Alex Caruso. En los Bulls ha mejorado sus números hasta unos más que notables 17,5 puntos, 8,3 rebotes y 9,1 asistencias, pero con él siempre queda la impresión de que puede saltar al nivel de superestrella.
Lauren Jackson
Que no se diga que incluimos a una mujer. Jackson es una de las mejores baloncestistas de la historia, «ídola» total en las Seattle Storm. En el estado de Washington ganó dos veces el anillo de la WNBA (2004 y 2010) y fue tres veces MVP (2003, 2007 y 2010). En España tuvimos el gusto de apreciar su inteligente juego en el poste bajo como componente del Ros Casares 2011-12.












Gran artículo. Enhorabuena al autor. Qué bueno era Gaze.