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Nikola Jokic: «Los que dicen que en la NBA no se defiende dicen tonterías ¿Doncic no anotaba más en Europa?»

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Nikola Jokic (Foto: X&O’s Chat)
Nikola Jokic (Foto: X&O’s Chat)

El pívot serbio Nikola Jokić, tres veces MVP de la NBA y una de las grandes figuras del baloncesto mundial, ha entrado de lleno en uno de los debates más repetidos entre aficionados y analistas, la supuesta falta de defensa en la liga estadounidense. Ha sido en X&O’s Chat, posiblemente el mejor espacio de baloncesto en YouTube, donde a la vez ha repasado toda su carrera.

El jugador de los Denver Nuggets no se ha andado con historias a la hora de valorar ese lugar común: «Cuando la gente dice que en la NBA no se defiende, eso es una tontería. Quien dice eso, aunque sea un entrenador, no sabe de lo que está hablando. O no sigue la NBA. Y si la siguen y aun así dicen eso, entonces sí que no saben de lo que hablan».

Como prueba, el ejemplo de Luka Dončić, uno de los jugadores que mejor conoce la transición entre el baloncesto europeo y el estadounidense. Según explica, el esloveno dominaba igualmente en Europa antes de dar el salto a la NBA, algo que, a su juicio, desmonta la idea de que allí se defienda más o mejor: «¿Dončić jugaba en la Euroliga con 18 años? Sí. ¿Fue el MVP? Lo fue. ¿Jugó el EuroBasket? Sí. ¿Y allí no metía 30, 40 o incluso 50 puntos? Incluso anotaba más entonces de lo que anota ahora en la NBA. Entonces, ¿dónde están ahora esos expertos que dicen que aquí lo defienden mejor y que por eso mete menos?».

Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)
Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)

El pívot serbio también menciona otros casos de jugadores europeos que brillan con sus selecciones nacionales y que, según ese mismo discurso, deberían tener más dificultades en la liga norteamericana, como Deni Avdija, Lauri Markkanen, Kristaps Porziņģis o Giannis Antetokounmpo, y añade que Jusuf Nurkić, cuando juega con Bosnia, domina el juego interior con rebotes, defensa y tapones. A su juicio, todo ello demuestra que el argumento sobre la supuesta falta de defensa en la NBA carece de sentido.

En su opinión, además, la comparación entre Europa y Estados Unidos suele simplificarse demasiado. El baloncesto moderno, recuerda, es ofensivo en todas partes. «Si fuera tan fácil, que vayan todos allí y ganen millones. Que vayan y metan veinte puntos cada noche. Yo veo partidos de Euroliga en los que, con un cuarto menos que en la NBA, los equipos meten casi cien puntos».

Para Jokić, la idea de que la NBA es una liga puramente ofensiva mientras que en Europa se defiende mucho más forma parte de un relato repetido durante años que si se analizan los partidos al detalle no tiene sentido ninguno: «La gente habla como si en Europa los partidos acabaran siempre 60-55 y en la NBA fueran 130-120, pero eso no es así».

Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)
Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)

T también ve con frecuencia partidos de Euroliga en los que los marcadores son muy altos: «Yo veo partidos de Euroliga en los que, teniendo un cuarto menos que en la NBA, los equipos meten casi cien puntos». Para Jokić, esa comparación constante entre ambos estilos termina generando una imagen distorsionada del baloncesto actual. El jugador considera que las diferencias existen, en detalles como el ritmo, el espacio o la forma de arbitrar, pero cree que muchas veces se exageran hasta convertirlas en un argumento simplista que no refleja lo que realmente ocurre en la pista. «Por eso no entiendo de dónde sale esa diferencia tan grande que algunos dicen que hay».

La gente no tiene ni idea

A lo largo de la conversación, Jokić insiste varias veces en una idea que atraviesa buena parte de la entrevista: la distancia entre lo que mucha gente cree sobre la NBA y lo que realmente ocurre en la pista. El pívot serbio considera que alrededor de la liga se han instalado una serie de tópicos que se repiten constantemente, sobre todo en debates comparativos con el baloncesto europeo. «Cuando la gente dice que en la NBA no se defiende, eso es una tontería», afirma con claridad, convencido de que muchos de esos comentarios nacen simplemente de no seguir la competición con suficiente atención.

En su opinión, parte del problema es que muchas opiniones se construyen desde fuera, sin ver los partidos con regularidad ni entender cómo ha evolucionado el juego. «Quien dice eso —aunque sea un entrenador— no sabe de lo que está hablando. O no sigue la NBA», explica Jokić. Y añade que incluso cuando algunas de esas voces sí ven partidos, a menudo lo hacen desde una mirada condicionada por ideas preconcebidas sobre el estilo de juego estadounidense.

Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)
Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)

El serbio cree que esa percepción equivocada tiene mucho que ver también con la nostalgia con la que se analizan muchas veces los deportes. «Siempre escuchas lo mismo: que antes el baloncesto era mejor, que antes se defendía más, que antes era más duro», comenta, convencido de que ese discurso se repite generación tras generación. Para Jokić, esa comparación permanente entre épocas o estilos termina distorsionando la manera en que se entiende el baloncesto actual y hace que muchas veces se ignore el nivel real de la competición. «Es algo que pasa en todos los deportes», concluye, convencido de que cada generación tiende a mirar el presente con más desconfianza que el pasado.

Polémica de Nikola Jokic con los ojeadores del Barça

Otro asunto muy comentado que aparece en la conversación tiene que ver con una vieja anécdota de sus años en Serbia, cuando todavía jugaba en el Mega Basket y empezaba a llamar la atención de clubes europeos. En uno de aquellos partidos, ante el Cedevita, había ojeadores del FC Barcelona en la grada observándolo. Con el paso del tiempo surgió la idea de que aquel día Jokić jugó de forma extrañamente pasiva para evitar despertar demasiado interés.

El propio jugador reconoce que fue un partido raro, aunque niega que hubiera ninguna intención deliberada detrás. «No lo saboteé. He tenido momentos así también más tarde, incluso en la NBA, en los que ni siquiera sé por qué ocurre. A veces simplemente no eres agresivo, no quieres tirar, sigues pasando el balón… como diciendo: ‘No lo quiero’. Ese día fue un poco así», explica el serbio, que recuerda incluso la reacción de su entrenador, Dejan Milojević, que según él estaba desesperado viendo cómo renunciaba a lanzar.

Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)
Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)

Aun así, Jokić dice que es asunto de mofa, y así se lo toma cuando lo mira con perspectiva: «No lo saboteé, de verdad que no. Pero si hubiera sabido cómo iba a acabar todo, entonces sí lo habría hecho. A propósito».

Contra la nostalgia

Jokić también se muestra especialmente crítico con otro discurso muy habitual en el baloncesto, que el juego de antes era mejor que el actual. Cree que ese argumento aparece constantemente en boca de antiguos jugadores, entrenadores o analistas que comparan generaciones y terminan concluyendo que el nivel ha bajado. Para él, ese tipo de juicios suele estar más relacionado con la nostalgia que con un análisis real del juego. «Siempre escuchas lo mismo: que antes el baloncesto era mejor, que antes se defendía más, que antes los jugadores eran más duros. No sé si es nostalgia o si es que algunas personas están un poco amargadas».

Considera que cada generación tiende a defender su propio tiempo y a comparar el presente con un pasado que recuerda de forma más favorable. «Es algo que pasa en todos los deportes. Siempre escuchas lo mismo, que antes era más duro, que antes se defendía más, que antes el baloncesto era mejor. Pero creo que eso ocurre porque la gente recuerda su época de una manera distinta».

Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)
Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)

Desde su punto de vista, el baloncesto actual es simplemente distinto, no inferior. «El juego cambia, evoluciona, como pasa en cualquier deporte. Ahora es más rápido, hay más espacio en la pista, se tira más de tres, los jugadores hacen más cosas… pero eso no significa que sea peor. Siempre pasa lo mismo. La gente dice que antes era mejor, que antes se defendía más, que antes el baloncesto era más duro. Pero eso ocurre en todos los deportes. Cada generación piensa que la suya fue la mejor».

Los orígenes

Sobre sus inicios no hay muchos secretos, todo empieza y termina con el basket: «El primer deporte fue el baloncesto y el primero que empecé a entrenar. Mis hermanos jugaban al baloncesto. Y me enamoré de él… ahí fue cuando me enamoré. Teníamos una canasta en la puerta, así empezó todo. Yo era pequeño, así que estaba con ellos. Yo contra los dos. Y entonces se enfadaban conmigo porque me estaban pegando, empujándome. Nos empujábamos y me empujaban contra la puerta… yo me caía, gritaba, y entonces venía mi madre: “Dejad a Nikola tranquilo”. Y ellos decían que no. Y yo lloraba».

Gracias a esa dinámica con sus hermanos se forjó su carrera: «Siempre jugábamos y casi siempre era yo contra los dos. Me enfadaba porque me ganaban, lloraba… pero al final era la forma de poder jugar con ellos. Recuerdo que mi hermano Strahinja jugaba en Spartak. Yo iba a su casa y me quedaba cinco o seis días. Iba a los entrenamientos con él. Siempre me llevaban con ellos. Cuando salían al centro de la ciudad, me llevaban. Cuando iban a jugar al baloncesto, me llevaban. De verdad que hicieron que mi infancia estuviera llena de recuerdos, de muchas cosas que pasaron».

Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)
Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)

Jokić también se detiene en explicar cómo eran sus dos hermanos mayores, Strahinja y Nemanja, y qué aprendió de cada uno: «Nemanja era talento. En el baloncesto de hoy habría podido jugar muy bien, incluso en el 3×3. Medía dos metros, podía hacer de todo, manejar el balón, era fuerte… tenía una mano muy seria. Aunque él todavía hoy cree que tira mejor que yo. Pero incluso antes de venir a la NBA ya casi nunca me ganaba tirando».

Strahinja, en cambio, representaba otro tipo de jugador, más sacrificado y menos técnico, pero igualmente importante en la pista: «Strahinja era el tipo de jugador que todo entrenador quiere. Trabajador, se sacrificaba, hacía el trabajo sucio. Peleaba muy bien la posición en el poste, sabía anclarse abajo. Pero cuando tenía que anotar… náusea. Ni con la izquierda ni con la derecha. Fallaba tres o cuatro bandejas. Pero estaba siempre activo, siempre peleando por el rebote».

Con el tiempo, Jokić cree que su propio juego terminó reuniendo lo mejor de ambos: «Creo que simplemente tomé lo mejor de los dos. Quizá el talento más de Nemanja. Y físicamente, y en ética de trabajo, quizá más de Strahinja».

El crecimiento como jugador

Jokić insiste en que su carrera nunca tuvo un momento de explosión repentina: «Todo pasó muy rápido para mí… en la vida, quiero decir, en mi carrera. Sombor, Novi Sad durante seis meses. Novi Sad, Belgrado seis meses… luego el draft… entrar en el primer equipo… el Nike Hoop Summit… De alguna manera no tuve… Cuando llegué aquí tampoco jugaba. Luego empecé a tener minutos, después jugué más, y después… empecé. Mi carrera fue siempre así, como una subida lenta, constante… hacia arriba. Una trayectoria ascendente».

Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)
Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)

Gracias a esa progresión, no tuvo tiempo para detenerse a pensar en la magnitud de lo que estaba viviendo.«Quizá ni siquiera tuve tiempo de darme cuenta de dónde estaba o de lo que estaba pasando. Y quizá eso fue algo bueno».

El momento en el que empezó a pensar que el baloncesto podía convertirse en su profesión llegó durante su etapa en Mega, en Serbia: «En Mega me di cuenta de que podía jugar. Que podía jugar al baloncesto. Pero no sabía a qué nivel. Creo que en mi segundo año en Mega, cuando fui MVP de la liga, me di cuenta de que podía vivir de esto. Que podía convertirse en mi trabajo. Tenía unos 18 años y podía competir con esos jugadores. Jugadores experimentados. Equipos como Partizan o Estrella Roja. Incluso tuvimos partidos contra Bayern, equipos grandes, jugadores de Euroliga… Y yo podía competir con ellos. Ahí me di cuenta de que podía hacer carrera en el baloncesto».

Jokić atribuye gran parte de su desarrollo a la influencia de los veteranos que encontró en ese equipo. Recuerda especialmente a Boban Marjanović, Novica Veličković o Nenad Šulović: «Todos eran alguien de quien podías aprender. A Novica lo adoraba. Recuerdo incluso cuando Maccabi le ganó a Partizan. Yo estaba animando a Novica. No a un equipo en concreto, sino a Novica. Y Šulović es un tipo que jugó en todas las ligas posibles, en todos los niveles. Llegó cuando ya tenía más de treinta años. Corría los suicides con nosotros, trabajaba duro, lo daba todo. Teníamos una gran conexión en la cancha. Aprendí algo de cada uno de ellos».

El draft

En esta tesitura, no es de extrañar que cuando le llegara la llamada de la NBA no se enterara de nada: «Cuando me eligieron, mi hermano me llamó. Él vivía en Nueva York en ese momento. Estaba celebrándolo y todo eso… y yo estaba dormido. Quiero decir, ¿quién piensa en eso? Tenía 17 años… yo estaba pensando en cómo iba a luchar al día siguiente».

Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)
Nikola Jokic (Foto: Cordon Press)

La liga estadounidense sonaba bien, pero todavía no era consciente de su magnitud: «No veía mucho la NBA, pero veía las mejores jugadas, los highlights… NBA Action. Todos veíamos eso, gracias a Dios. Pero siempre me gustó la liga. Siempre me gustó. Tiene una especie de magia. Creo que está muy por encima de todo lo demás».

Empezó sin un duro. Poco había podido ahorrar con lo que ganaba en el país balcánico: «Llegué a la Summer League con Strahinja. Mi mujer, que entonces era mi novia, estaba estudiando en Oklahoma. Y básicamente no tenía dinero. En Mega casi no tenía nada. Quizá mil o dos mil euros. Como dice mi padrino, dinero para palomitas, pipas y aparcamiento. Cuando llegas, a cada jugador le dan algo de dinero, no sé, setenta y cinco mil dólares o algo así. Para poder pagar un apartamento. De otra forma no habría podido».

El comportamiento de sus hermanos en yanquilandia fue lo que más le sorprendió: «Strahinja y Nemanja van y compran cien pares de calcetines. Estoy exagerando un poco… pero casi. Y yo les digo: ‘No tenemos dinero. ¿Por qué necesitáis cien pares de calcetines?’. Y ellos: ‘¿Quieres algunos?’. Y yo: ‘No necesito calcetines, ya tengo’».

Y al final, el milagro, dada su personalidad, es que haya logrado adaptarse: «No me gustan las cosas nuevas. No me gusta la gente nueva. No me gustan los entornos nuevos. No me gusta… nada nuevo. Tengo mi grupo de gente con la que salgo. Tengo los lugares a los que voy. Tengo todo organizado. No soy fan de las cosas nuevas. Quizá sea algo malo. Quizá deberías probar de todo… pero yo soy así».

Pese a todo, Jokić reconoce que sus primeros meses en la NBA estuvieron marcados por los nervios y por la dificultad de adaptarse a un juego mucho más rápido y físico. Además del ritmo, le costó entender el lenguaje táctico y los sistemas del equipo: «Estaba nervioso. Mucho. Todo era nuevo. El ritmo del juego era mucho más rápido de lo que estaba acostumbrado. Los jugadores eran más fuertes, más rápidos… y además estaba la terminología. Las jugadas, los sistemas, las palabras que usaban. Todo eso era nuevo para mí».

2 comentarios

  1. Es mentira, Doncic no anotaba más en Europa que en la NBA.

    Otra cosa es que Jokic tenga razón en que simplificamos mucho el debate de «en la NBA no se defiende, y en Europa sí». Las normas de la liga en EEUU fomentan que haya más espacios para penetraciones, se castigan más los contactos, se penaliza más al defensor. Y entre eso, la comedia de los pasos, y que juegan 82 + PO partidos a lo largo de una temporada, pues la intensidad y el lenguaje corporal en muchos momentos de muchos partidos pues son lo que son.

    Luka promedia 28 puntos por partido en su carrera NBA; su máximo en Europa, con el Madrid en la Euroliga 2017/18, fueron 16 ppp (en 26 minutos por partido).

  2. Pingback: Nikola Jokić desmonta los mitos sobre la defensa en la NBA y compara la trayectoria de Luka Dončić - Hemeroteca KillBait

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