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Kenny Smith: «Llevé por primera vez a un cajero a Shaquille O’Neal. ¿Hay alguien detrás?, preguntó, no podía creer que simplemente metieras la tarjeta y saliera el dinero»

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Kenny Smith (Foto: Big Boy TV)
Kenny Smith (Foto: Big Boy TV)

Campeón de la NBA con los Houston Rockets, Kenny The Jet Smith ha contado en Big Boy TV cómo era su relación con Shaquille O’Neal y Charles Barkley, además de muchas más anécdotas sobre un torneo que ha vivido como jugador y como periodista. La primera, sobre Kobe Bryant. En televisión se decía que estaba tirando demasiado. Y, según cuenta, la respuesta del escolta fue radical: «Decían que estaba lanzando mucho… así que no tiró en toda la segunda parte».

No dijo nada. Simplemente, después del descanso dejó de tirar. Aquella decisión no pasó desapercibida. En el plató, Charles Barkley lo criticó abiertamente. Fue entonces cuando llegó la reacción. «Kobe le mandó a Charles como 22 mensajes seguidos insultándolo», recuerda Kenny. Barkley intentaba llamarlo, pero no había respuesta a las llamadas: «No contestaba el teléfono, solo seguía mandando mensajes».

Lo más gracioso es que cuando por fin cogió el teléfono y hablaron, Kobe contestó: «Vale, tienes razón». Aunque no se quedó ahí. Añadió: «Pero apuesto a que en el próximo partido meto X puntos». Hicieron la apuesta. Y Kobe la ganó.

El ‘secuestro’ del hijo de Kenny Smith

Pero la anécdota más surrealista que cuenta Kenny Smith sobre Shaquille O’Neal tiene que ver con su propio hijo. «Shaq secuestró a mi hijo una vez», suelta de entrada, entre risas. No era una metáfora. Su hija y el hijo de Kenny iban al mismo preescolar en Houston. Un día, al ir a recogerlo, preguntó por él. «Llego y digo: ‘¿Dónde está KJ?’ Y me dicen: ‘Shaquille se lo ha llevado’». En ese momento ni siquiera cayó en que ‘Shaquille’ era O’Neal. «No estaba pensando en Shaq. Y cuando me dicen ‘Shaq’, yo dije: ‘¿Le han dado mi hijo a Shaq?’».

Kenny Smith (Foto: NBA.com)
Kenny Smith (Foto: NBA.com)

El problema era que no tenían una relación estrecha. «No lo conocía así. Habíamos jugado el uno contra el otro, pero no tenía su número». Aun así, O’Neal había ido a recoger a su hija y el niño pidió ir con ellos. «Le dije: ‘Shaq, ¿tienes a mi hijo?’. Y él me dice: ‘Sí, he ido a recoger a mi hija y él me ha dicho: ‘¿Puedo ir con vosotros?’ y le he dicho que sí2».

Y se fueron juntos tan panchos. «Estaban en el centro comercial», explica Kenny. Pero no solo eso: «Le cortó el pelo, le compró ropa y zapatillas». Cuando el niño volvió, traía bolsas en la mano y una nueva relación con la estrella. «Llegó diciendo: ‘¡Tío Shaq!’».

Lo simpático es que le tiene por una persona con mucha cabeza. «Es el hombre más inteligente que he conocido». Pero no habla de baloncesto, sino de negocios. Según explica, fue el propio Shaq quien le cambió la manera de entender el dinero en el deporte. «No tienes patrocinadores, tienes socios», le dijo una vez. No se trataba de cobrar por aparecer, sino de entrar en el negocio, participar en el crecimiento y multiplicar el valor. Kenny lo resume así: «Me enseñó cómo crear alianzas».

Esa inteligencia, sin embargo, convive con una inoperancia absoluta con la tecnología. «Es tecnológicamente analfabeto», bromea. En una ocasión, en un grupo de mensajes, Shaq quería responder a todos. En lugar de pulsar la opción correspondiente, escribió eso literalmente y lo envió. «Escribió las palabras ‘reply all’», recuerda Kenny, partiéndose el alma de risa.

Igual que una vez en un cajero automático. «Lo llevé por primera vez a un cajero», recuerda. Shaquille O’Neal jamás había utilizado uno. Le decía: «Siempre llevo una cantidad fija en la caja fuerte, nunca necesito efectivo». Cuando Kenny le explicó que podían sacar dinero en cualquier máquina, el pívot dudaba incluso de que aquello funcionara. Subieron al cajero y, paso a paso, Smith le enseñó cómo introducir la tarjeta y marcar el código. Cuando el dinero comenzó a salir, Shaq miró la ranura con asombro y preguntó con total seriedad: «¿Hay alguien detrás?». Pensaba que había una persona al otro lado entregando los billetes. «No podía creer que simplemente metieras la tarjeta y saliera el dinero», cuenta entre carcajadas.

Pareja con Barkley

Charles Barkley aparece en la conversación como el contrapunto perfecto dentro del plató. Kenny lo define sin rodeos: «No tiene filtro. Va a decir exactamente lo mismo delante de la cámara que dijo detrás». Esa es, para él, parte del éxito de su programa. Kenny reconoce que esos comentarios no nacen en el directo, sino antes, en conversaciones privadas. «Sabes que lo va a decir. Si lo ha dicho detrás, lo va a decir fuera».

Kenny Smith (Foto: wsj.com)
Kenny Smith (Foto: wsj.com)

Porque Kenny Smith lleva 24 años en Inside the NBA. La clave, según explica, es sencilla, decir la verdad aunque conozcan a todos los jugadores. «No puedes mentirle a un deportista». Dice que no hay que diferenciar entre la opinión y los hechos: «Nunca voy a cuestionar tu pasión o tu corazón. ¿Cómo mido eso? Pero puedo medir que no bajaste a defender. Eso sí lo puedo mostrar»

Sobre la complicidad con Barkley, recuerda su último cumpleaños. «Reggie Miller, por mi cumpleaños, me compró un reloj Cartier». Un detallazo y Kenny no se lo quitó de la muñeca por un tiempo. Lo llevó puesto al programa y, cuando Charles Barkley lo vio, preguntó: «Tío, qué bonito es ese reloj, ¿de dónde lo has sacado?». Kenny respondió con intención: «Me lo ha comprado Reggie por mi 50 cumpleaños».

Kenny sabía perfectamente lo que estaba haciendo. «No hay nada que haga Chuck que yo no sepa. Y viceversa. Yo sabía que no me había comprado ningún regalo», cuenta entre risas. Pero Barkley no podía quedarse atrás. «Oh, yo tengo un regalo para ti. Tengo un regalo para ti. Sí, sí, sí, llegará mañana», prometió. Kenny lo entendió al instante: «Yo sabía que eso significaba que estaba saliendo corriendo a comprar algo». Al día siguiente apareció con un Rolex.

Y sobre Michael Jordan también hay una historia descacharrante. Kenny lo menciona cuando habla de su relación con las zapatillas y la cultura del baloncesto en los años noventa. «Jugué con Michael Jordan», recuerda, y añade que bastaba con eso para que todo el mundo pensase que podía hacer acopio de zapatillas. «La gente pensaba que podía conseguir Jordans gratis», explica. Sin embargo, él no tenía ninguna gana de tener que pedirlas, con lo que significaba: «Podía conseguirlas, pero no las quería cuando todo el mundo las quería». Orgullo

Baloncesto universitario

Para Kenny Smith, el debate sobre si los jugadores universitarios deben cobrar lo tiene muy claro. «Es pago sin compensación. Eso no es justo», afirma al explicar cómo ha funcionado el sistema universitario durante décadas. Las universidades, las televisiones y los entrenadores cobraban millones, mientras los jugadores no podían aceptar ni que alguien les pagara el alquiler. «Había una industria multimillonaria… y los jugadores recibían cero».

«Es oferta y demanda», repite. Si el baloncesto universitario genera audiencias millonarias y contratos televisivos gigantescos, los protagonistas deben participar de ese valor. «Eso sería como que todos aquí trabajaran sin cobrar», ejemplifica. Y cuando habla de Bronny y Bryce James lo hace desde esa misma lógica de mercado. «No cobras lo que cobra LeBron James si eres Bryce James», explica. La diferencia no es sentimental, es comercial: «Vamos a ver a Luka Doncic, ¿verdad? Vamos a ver a Reeves». El público paga por determinadas figuras; ahí está la clave.

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Sobre Bronny es especialmente claro. Cree que, si se hubiera quedado un año más en la universidad, su desarrollo habría sido distinto. «Habría ganado unos cinco millones en la universidad y estaría listo para jugar ahora mismo en la NBA», sostiene. Para Kenny, el paso prematuro a la liga le obligó a reconstruir confianza y ritmo en el escenario más exigente posible. Según explica, el deporte universitario ya es profesional. «No existe el deporte amateur», viene a decir. Si hay dinero, audiencias y contratos multimillonarios, hay profesionalización, aunque el nombre diga otra cosa.

Bad Bunny

Por último, habla de Bad Bunny en la Super Bowl. «La música es un lenguaje universal», afirma. Para quienes criticaban que parte del espectáculo fuera en español, Kenny responde con una pregunta directa: «Dame cinco letras de Kendrick Lamar ahora mismo». Deja claro que, incluso cuando entendemos el idioma, muchas veces conectamos más con el ritmo que con las palabras. Para él, el rechazo cultural no tiene lógica. «Sería como decir que Mariah Carey no puede cantar en el Mundial de fútbol porque habla inglés», explica.

En este debate no tiene dudas: «Como afroamericano, tienes que estar del lado de la inclusión». Una declaración de principios: «La inclusión es la única manera en que sobrevivimos». Y al final, cuando la conversación se desplaza hacia ICE y las políticas migratorias, mantiene una línea clara: «Estoy 100% a favor de que se cumpla la ley. Pero si me sigues por la calle sin causa probable, eso no es cumplir la ley».

2 comentarios

  1. Pingback: Kenny Smith relata la vez que Kobe Bryant respondió a Barkley con 22 mensajes tras ser criticado en televisión - Hemeroteca KillBait

  2. ¿Por que los que comentan parecen NPCs o bots?

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