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Lorenzo Musetti: «Se decía que Sinner, Alcaraz y yo seríamos los nuevos Nadal, Federer y Djokovic, pero ellos han llevado mejor que yo la presión»

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Lorenzo Musetti (Foto: Cordon Press)
Lorenzo Musetti (Foto: Cordon Press)

El número 5 del ránking ATP, Lorenzo Musetti, ha comparecido en Tennis Insider Club para comentar cómo se siente alguien que fue una de las grandes promesas de su generación, que aunque hoy está asentado en el circuito entre los mejores, reconoce que no pudo con la presión de las expectativas que había despertado entre los periodistas.

Musetti sitúa el origen del problema muy pronto, casi desde su llegada al circuito: «Desde el principio mucha gente tenía expectativas muy grandes conmigo, con Jannik Sinner y con Carlos Alcaraz. Se decía que éramos como los nuevos Nadal, Federer y Djokovic. Así que tuvimos mucha presión desde el inicio. Creo que ellos han gestionado mejor que yo esa presión y también las ambiciones».

El italiano reconoce que, en su caso, la irrupción mediática le pilló sin las herramientas necesarias para poder soportarla: «Cuando llegué al circuito y empecé a tener resultados, no estaba preparado para recibir toda esa atención. Intentaba no escuchar todo lo que se decía, porque no todo es verdad, pero no es fácil cuando tienes 18 o 19 años y de repente todo el mundo espera que ganes un Grand Slam la semana siguiente».

Ese desequilibrio se tradujo en una falta de continuidad que todavía hoy considera uno de sus grandes defectos: «He tenido muy buenos resultados a lo largo de mi carrera, pero luego también muchas derrotas en primeras rondas contra jugadores a los que, en teoría, podía ganar. Y eso ha sido siempre una lucha para mí. Es probablemente el único gran arrepentimiento que tengo: no haber sido más consistente en esos momentos».

Lorenzo Musetti (Foto: Cordon Press)
Lorenzo Musetti (Foto: Cordon Press)

Para Musetti, esa es la verdadera frontera entre promesa y élite consolidada: «Cuando entras en el top 10, la clave no es jugar bien un día, sino ser consistente durante todo el año. Al final, puedes jugar bien y perder, pero sigues perdiendo. Y cuando estás arriba, lo que cuenta es ganar partidos, una y otra vez. Esa consistencia es lo que marca la diferencia».

Lorenzo Musetti, un tenista de 4 años de edad

Musetti sitúa el origen de todo en un entorno familiar sencillo, donde el tenis empezó como un juego: «Empecé a jugar al tenis cuando tenía cuatro años. Mi padre siempre ha sido un gran aficionado a este deporte, jugaba solo por diversión, como mucha gente en Italia. Me compró mi primera raqueta pequeña y empezamos a pelotear en el sótano de la casa de mi abuela. Al principio solo golpeaba algunas bolas con él, nada serio».

Recuerda que su progresión fue natural, sin forzar etapas: «Hice todo el proceso normal de los niños. Era bastante bueno para mi edad y empecé a jugar con chicos mayores, no solo una vez, sino dos o tres. Ahí empezó a convertirse en algo más serio, aunque no me gusta llamarlo trabajo. A veces lo es, claro, pero para mí siempre ha sido más una pasión que un trabajo».

Esa pasión, dice, nunca se perdió, ni siquiera cuando el tenis empezó a exigirle más: «Desde niño sabía que este era mi sueño. Cuando eres pequeño todo es nuevo, todo es la primera vez, y lo disfrutas todo. Todo parece increíble. Con los años repites el mismo calendario, los mismos viajes, y empiezas a conocer la parte dura de esta vida. Pero aun así no tengo ningún arrepentimiento. Siempre elegiría esta vida y esta pasión por el tenis».

A diferencia de otros jóvenes talentos, Musetti mantuvo una relación constante con los estudios, muy marcada por su entorno familiar: «Fui a la escuela normal durante muchos años. En Italia el sistema es un poco diferente, pero hice la escuela infantil, luego la media y el primer año de instituto. Después, a partir del segundo año, empecé a colaborar con la federación en el centro nacional, donde tenían una especie de escuela privada. Allí terminé mis estudios».

Lorenzo Musetti contra Carlos Alcaraz (Foto: Cordon Press)
Lorenzo Musetti contra Carlos Alcaraz (Foto: Cordon Press)

Recuerda incluso la dificultad de compaginar ambos mundos en sus primeros pasos profesionales: «Cuando jugué por primera vez en el circuito en 2020, la semana siguiente tenía los exámenes finales. No fue fácil, pero siempre tuve una buena relación con los estudios».

La figura de su madre fue clave para mantener ese equilibrio: «Mi madre era bastante estricta con la escuela. Para ella era muy importante que siguiera estudiando, y creo que eso me ayudó mucho. Tener algo fuera del tenis, algo que te estructura la cabeza, es importante, sobre todo cuando eres joven».

Primeras victorias

Musetti identifica sus primeras victorias en el circuito ATP como un punto de inflexión que, por un lado, le llenó de ilusión, pero también de inseguridad: «El torneo que cambió un poco mi experiencia con el tenis fue mi primera victoria en el circuito ATP. Era mi primer torneo y lo hice en Italia, contra un ganador de Grand Slam. Lo disfruté mucho, pero al mismo tiempo, después de eso, sentí que todo cambiaba. Cambiaron mis propias expectativas y también las expectativas desde fuera».

Explica cómo, de repente, pasó de ser un jugador casi desconocido a estar bajo los focos: «Antes de ese torneo era bastante desconocido. Pero cuando eres joven y empiezas a ganar, de repente tienes todas las luces encima. Parece que tienes que ganar un Grand Slam la semana siguiente. Y creo que mucha gente no entiende que, cuando tienes 18 o 19 años, todavía no sabes bien quién eres como jugador ni dónde puedes llegar».

Ese salto repentino le obligó a convivir con esa presión que cita al principio para la que no estaba preparado: «Yo intentaba no escuchar demasiado, porque no todo lo que se dice es verdad, pero no es fácil. Empiezas a sentir presión por todas partes. Esa fue una de las primeras veces en las que entendí lo dura que puede ser esta vida, más allá de las victorias y de lo que se ve desde fuera».

En ese proceso de adaptación, la figura de su entrenador aparece como un pilar fundamental: «He estado con mi entrenador desde que tenía nueve años. Ahora tengo 23, así que es casi como un segundo padre para mí. He pasado más noches con él que con mis propios padres».

Lorenzo Musetti (Foto: Cordon Press)
Lorenzo Musetti (Foto: Cordon Press)

Musetti también confiesa que su fortaleza está en haber crecido juntos: «Él no era entrenador profesional cuando empezamos. Era profesor en un club, así que crecimos juntos. Me llevó desde un sueño de infancia hasta estar cerca del top 10. No hemos terminado todavía, pero hemos alcanzado muchos de los objetivos que soñábamos».

Esa cercanía, admite, también exige un equilibrio constante: «Nuestra relación es una fortaleza, pero a veces también es difícil. Hay días en los que no quieres escuchar lo que te dice, incluso cuando sabes que tiene razón. Pero creo que es importante discutir, hablar, tener conversaciones reales entre entrenador y jugador».

Para Musetti, la clave está en no confundir los planos: «En la pista tiene que haber un espacio profesional. Si la relación se vuelve demasiado amistosa, pierdes la adrenalina y la ambición que necesitas para competir. A veces he tenido problemas con eso y es algo en lo que tengo que seguir trabajando en el futuro».

El tenis es para los ricos

Como decía Dominique Thiem, el tenis exige unos sacrificios de toda clase que no puede afrontarlos cualquier familia: «Cuando eres junior no ganas dinero. No hay premios y viajar cuesta mucho. Mi familia no podía permitirse todo. Mis padres hicieron muchos sacrificios y no había ninguna garantía de que todo aquello fuera a funcionar».

El patrocinio temprano fue clave para aliviar esa presión: «Firmé con Nike cuando tenía 12 años. Ese apoyo fue muy importante, no para mí, sino para mis padres, porque ayudó a cubrir muchos gastos. Cuando eres joven, aunque seas número uno del mundo en junior o tengas 14 o 17 años, no tienes ninguna garantía de llegar. Hay muchísimos jugadores que nunca lo consiguen».

Esa conciencia de la precariedad marcó su manera de entender el camino: «Por eso, cuando miras atrás, entiendes lo duro que es este deporte en la base. No se trata solo de talento, sino de poder aguantar, económica y mentalmente, durante muchos años sin saber si vas a llegar».

Para Musetti, el primer gran objetivo realista de un tenista profesional no es ganar títulos, sino cruzar una frontera muy concreta: «Cuando entré por primera vez en el top 100 sentí que, de alguna manera, lo había conseguido. Para mí ese es el primer gran objetivo de un tenista: entrar en el top 100. Ahí es cuando te sientes realmente un jugador profesional».

Describe ese momento como un alivio más que como una celebración: «No significa que vayas a hacerte millonario, porque con todos los gastos tampoco es así, pero ya juegas los Grand Slams, estás ahí, puedes vivir del tenis. Recuerdo que cuando lo logré le dije a mis padres que, al menos, ya había dado ese paso».

Lorenzo Musetti (Foto: Cordon Press)
Lorenzo Musetti (Foto: Cordon Press)

Porque ese logro llegó después de mucha frustración: «El año anterior estuve muy cerca y cerré la temporada alrededor del 130. Me frustraba mucho porque sentía que podía estar ahí, pero no lo conseguía. Me ponía demasiada presión a mí mismo por intentar entrar en el top 100, y eso me bloqueaba».

Una vez superado ese umbral, Musetti identifica su principal reto: «He tenido muy buenos resultados a lo largo de mi carrera, pero también he perdido muchos partidos en primeras rondas contra jugadores a los que podía ganar. Eso me ha pasado muchas veces y es algo que todavía estoy trabajando».

Lo dice sin rodeos: «Probablemente es el único gran arrepentimiento que tengo. He perdido demasiados partidos con la sensación de que, con más concentración o más motivación, podía haberlos ganado incluso sin jugar especialmente bien».

Para él, esa es la diferencia entre estar y quedarse arriba: «Cuando llegas al top 10, la clave es la consistencia. No se trata de jugar increíble un día, sino de ganar partidos durante todo el año. Al final puedes jugar bien y perder, pero sigues perdiendo. Y en la élite lo que cuenta es el resultado».

Musetti asume que su propio estilo ha sido, al mismo tiempo, una virtud y una dificultad: «Siempre ha sido un poco mi fuerza y mi debilidad al mismo tiempo. Cuando era más joven tenía muchas armas, muchas opciones, y a veces elegía la equivocada. Es más fácil cuando tienes un plan A y un plan B, pero cuando tienes A, B, C y D, es más fácil tomar la mala decisión».

De hecho, reconoce que la madurez llega, sobre todo, a través de la derrota: «Los mayores cambios en mi personalidad y en mi juego han llegado después de perder partidos importantes. Analizando esas derrotas entiendes qué tienes que cambiar».

Hoy busca ese equilibrio entre talento y control: «Tener creatividad es una ventaja, pero necesitas disciplina para ser consistente. Eso es lo que estoy intentando mejorar ahora: mantener mi identidad, pero tomar mejores decisiones en los momentos importantes».

Las citas clave

El italiano o esconde que atravesó uno de los periodos más delicados de su carrera justo antes de dar el salto definitivo: «A comienzos de año estaba probablemente en uno de los peores momentos de mi vida como tenista. No me sentía bien en la pista, no tenía buenas sensaciones y me ponía demasiada presión a mí mismo».

Ese bloqueo tenía un componente emocional muy claro: «Había miedo, dudas y muchas emociones que no estaba gestionando bien. No estaba preparado para todo lo que estaba pasando a mi alrededor y eso se notaba en mi rendimiento».

La recuperación no fue inmediata ni espectacular, sino progresiva: «Necesitaba partidos, necesitaba ritmo. Incluso cuando no jugaba bien, tenía que seguir compitiendo. Poco a poco fui recuperando confianza y empecé a sentirme mejor en la pista».

Lorenzo Musetti en 2019 (Foto: Cordon Press)
Lorenzo Musetti en 2019 (Foto: Cordon Press)

El punto de inflexión llegó encadenando torneos que cambiaron su percepción de sí mismo: «Wimbledon fue una sorpresa incluso para mí. Nunca había imaginado que pudiera llegar tan lejos allí, sobre todo por mi estilo de juego. Siempre pensé que necesitaba un gran saque y una gran devolución para rendir en hierba».

Sin embargo, descubrió nuevas posibilidades en su tenis: «En la hierba moderna puedes jugar más desde el fondo, usar el slice, variar más. Me adapté bien a esas condiciones y empecé a creer más en mi juego».

El episodio olímpico fue aún más extremo a nivel físico y mental: «Llegué a los Juegos sin apenas descanso, prácticamente sin probar la pista. Venía de jugar una final, volé de madrugada y entré a la pista casi sin calentar. Estaba muy cansado, pero jugaba con una confianza increíble».

Y resume el impacto emocional con una imagen clara: «Cuando te pones la camiseta de tu país, sientes una energía especial. Eso me dio algo más en un momento en el que estaba al límite».

La entrada en el top 10 no fue celebrada como un triunfo inmediato, sino asumida con prudencia: «Durante el torneo no lo celebras. Sabes que has entrado, pero no lo dices en voz alta. Es algo que llega y casi no tienes tiempo para asimilarlo». La toma de conciencia llegó después: «Después de Roma y de París empecé a darme cuenta de verdad de dónde estaba. Todo había pasado muy rápido y no había tenido tiempo de parar y pensarlo».

Ahora, el objetivo es claro y nada complaciente: «Entrar en el top 10 es importante, pero lo más difícil es mantenerse. No quiero salir de ahí. Para quedarte necesitas consistencia, nivel y una mentalidad muy fuerte». Y cierra con una idea que enlaza con todo su discurso: «No se trata solo del ranking, sino de mantener el nivel que exige estar ahí. Ese es el verdadero reto ahora».

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  1. Pingback: Lorenzo Musetti reflexiona sobre la presión, la consistencia y su madurez en la élite del tenis - Hemeroteca KillBait

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