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Robert Lewandowski: «Novak Djokovic tuvo con Rafa Nadal y Federer lo mismo que yo con Messi y Cristiano Ronaldo»

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Robert Lewandowski (Foto: High Performance)
Robert Lewandowski (Foto: High Performance)

Autor de un gol clave en la final de la Supercopa, a sus 37 años Robert Lewandowski sigue siendo un futbolista decisivo y diferencial para el FC Barcelona. Saber cómo ha podido llegar hasta aquí es uno de los secretos mejor guardados del fútbol y también el resultado de las preguntas que le han realizado en High Performance. Entre ellas, la que podría resumir toda su carrera durante la última década, una comparación con los Big 3 del tenis.

Dice el delantero polaco:  «A menudo miro la carrera de Novak Djokovic y pienso que siempre ha tenido delante a Roger Federer y Rafa Nadal ganando cosas y superándole por muy poco. Luego miro mi carrera y pienso que siempre he tenido a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo con esa pequeña ventaja. Y a veces me pregunto cómo habría sido su carrera, y la mía, sin esas personas delante».

De hecho, considera que le sirvieron de referencia para mejorar hasta niveles estratosféricos: «Creo que Cristiano y Messi me ayudaron mucho, porque yo intentaba alcanzar no su nivel, sino lo que ellos conseguían: los goles, los títulos. Me motivaron muchísimo. Al principio ni siquiera soñaba con estar tan cerca de competir con ellos. Y al final estuve ahí, no una vez, sino dos veces. Estuve en su mundo, en su mesa, tan cerca… y eso significa mucho para mí. No digo que fuera mejor jugador que Cristiano o Messi, por supuesto que no. Pero haber podido competir con esos nombres tan grandes es algo increíble».

Los orígenes de Robert Lewandowski

En el encuentro, el ariete del Barça aprovecha para reivindicarse desde que era un crío: «Yo era un niño de Polonia. En mi cabeza siempre tuve grandes sueños. Siempre quise demostrar que no importa de dónde vengas, que puedes lograr tus objetivos. Recuerdo incluso el día que marqué cinco goles en nueve minutos, pero también recuerdo que, incluso después del partido, no era consciente de lo que había hecho. Cuando pienso en mí mismo, en todo lo que he conseguido, puedo decir que estoy orgulloso de mí. Nunca hay que tener miedo a la tormenta, hay que estar preparado para adaptarse. La clave es mantenerse fiel a uno mismo».

Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)
Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)

Cuando se le pregunta por el secreto de una carrera tan larga al máximo nivel, el delantero es tajante: «Creo que el éxito es una combinación de las dos cosas, de lo mental y de lo físico. Pero si tengo que elegir, diría que lo mental es el 70%. Para estar arriba no uno, dos o tres años, sino durante muchos años, tienes que ser muy fuerte mentalmente. Por supuesto, también físicamente, porque el fútbol está cambiando todo el tiempo».

Y añade una reflexión sobre la evolución constante del juego y de lo que se exige al futbolista moderno: «Cada cinco años el fútbol cambia mucho. Si comparas el fútbol de ahora con el de hace cinco o diez años, es completamente diferente. No solo en lo táctico, en lo que tienes que hacer en el campo, sino también fuera del campo. Todo ha cambiado: la preparación, el trabajo diario, la manera de entender la profesión. Si quieres mantenerte en la cima durante tanto tiempo, tienes que adaptarte a esos cambios».

En el Barça

Sobre su llegada a Catalunya, explica que fue un impacto interesante sobre todo después de sus años en Alemania: «Cuando llegué al Barcelona, venía del Bayern de Múnich, un club que en todos los niveles funcionaba de manera casi perfecta. También la mentalidad era diferente: había más jugadores experimentados, más duros. Cuando entré en el vestuario del Barça vi a muchísimos jugadores jóvenes y empecé a ser más exigente con ellos. Al principio pensé que eso era lo que necesitaban, pero empecé a notar que no les gustaba ese tipo de comportamiento, no solo en las conversaciones, sino también en la manera de actuar».

Y aclara que no fue una iniciativa personal improvisada, sino una expectativa del propio club: «Antes de llegar al Barcelona hablé con gente del club y me dijeron claramente: “Necesitamos a alguien como tú, fuerte mentalmente y también físicamente, para mostrar a los jóvenes que estar arriba no es solo una, dos o tres temporadas, sino muchos años, y que lo que haces fuera del campo es tan importante como lo que haces dentro”. Yo sabía que podía hacerlo. Pero cuando empecé a convivir con ellos me di cuenta de que la cultura era diferente a la de Alemania, y tuve que empezar a aprender también de ellos».

Lamine Yamal y Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)
Lamine Yamal y Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)

Con el paso del tiempo, Lewandowski reconoce que el choque no era solo cultural, sino generacional: «Me di cuenta de que me faltaba empatía. Yo venía de otro mundo, de otra generación. Cuando empecé a jugar al fútbol profesional, con 18 años, compartía vestuario con jugadores de 35. Ahora tengo 37 y juego con chicos que tienen 17 o 18. Hay casi cuarenta años de diferencia. Antes, si alguien te decía “tienes que apretar más, tienes que trabajar más duro”, tú lo hacías sin discutir. Ahora no funciona así: tienes que hablar de otra manera, comunicarte de forma diferente».

También subraya que el contexto ha cambiado radicalmente para los jóvenes futbolistas: «La nueva generación entiende mucho más el fútbol que antes. Tienen internet, redes sociales, programas donde se habla de táctica, de físico, de psicología. Antes no teníamos nada de eso y muchos jóvenes ni siquiera se atrevían a preguntar. Ahora son más abiertos, saben lo que quieren, conocen el lenguaje emocional y psicológico. Eso es una gran diferencia».

Y deja abierta la reflexión sobre si ese cambio es positivo o no a largo plazo: «No sé si es una cultura más sana. Por un lado, si quieres mantenerte en la cima durante muchos años necesitas una mentalidad muy fuerte. Por otro, con el dinero tan pronto y con las redes sociales, un día estás arriba y al siguiente estás en el suelo. Ese sube y baja emocional puede hacerte más débil. Quizá dentro de diez años podamos decir si esta generación podrá mantenerse en la élite tanto tiempo».

Mantenerse en el máximo nivel

Al hablar de lo que distingue a los futbolistas capaces de sostenerse en la cima durante muchos años, Lewandowski vuelve a insistir en la fortaleza mental y en cómo el contexto actual lo hace más difícil: «Si quieres estar arriba durante diez o quince años, como Cristiano Ronaldo o Leo Messi, tienes que ser muy fuerte mentalmente. Si eres débil mentalmente, a largo plazo es muy difícil mantenerse en la élite. Hoy en día no solo por el dinero que llega muy pronto, con 18 o 19 años, sino también por todo lo que rodea al fútbol: las redes sociales, internet. Un día estás arriba y al siguiente estás en el suelo. Ese salto constante hacia arriba y hacia abajo, emocionalmente, puede hacerte más débil».

Compara su generación con la actual y deja abierta una duda de fondo: «Nosotros tuvimos que trabajar mucho más tiempo para alcanzar nuestros objetivos. En cierto modo fue más fácil porque no existían las redes sociales. Ahora, si lees todo lo que se dice de ti, de tu club, cada día, es demasiada información y eso puede romperte. Yo sé apartarme cuando es demasiado, pero la nueva generación no conoce el mundo sin redes sociales. No sé si eso es bueno para ellos. Quizá dentro de diez años podamos decir si son capaces de mantenerse en la cima durante tanto tiempo».

Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)
Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)

Cuando mira hacia atrás, Lewandowski explica su carrera como una sucesión de obstáculos que decidió no aceptar como límites: «Cuando era muy joven tenía sueños, pero no sabía exactamente lo que significaban. Soy de Polonia y no tenía referentes antes que yo a los que pudiera seguir. Todo lo que hice, y todo lo que sigo haciendo, es probar. A veces ves un muro delante de ti y sabes que está ahí, pero para mí nunca fue una razón para dar un paso atrás. Siempre intenté saltarlo o romperlo, porque sabía que, si me detenía, no estaría donde estoy ahora».

Reconoce que muchas veces avanzó sin saber qué le esperaba: «Hubo momentos muy duros, porque no sabía qué había detrás de ese muro, pero lo intentaba igual. Crecí en una ciudad pequeña, pero siempre tuve grandes sueños en la cabeza. Quería demostrar que no importa de dónde vienes, que puedes lograr tus objetivos. Siempre me dije que, mientras jugara al fútbol, iba a dar no el cien por cien, sino todo lo que tuviera dentro».

Retiro

Esa misma mentalidad le llevó a anticipar el final de su carrera mucho antes de que fuera una realidad cercana: «El fútbol es una parte muy importante de mi vida, pero no es toda mi vida. Ahora sé que estoy más cerca del final: uno, dos, tres o cuatro años, no lo sé. No tengo miedo a retirarme porque empecé a prepararme para ese momento cuando tenía 27 o incluso antes. Ya entonces empecé a pensar en qué podía hacer después del fútbol».

Y concluye con una idea de aceptación poco habitual en figuras de su dimensión: «Si un día siento que mi cuerpo o mi cabeza cambian y me dicen que es el momento de terminar, estaré preparado. Una parte de mí quiere seguir mientras pueda hacerlo a buen nivel, pero otra parte ya está lista para la segunda etapa de mi vida».

La muerte de su padre

El tono de la entrevista deja de ser tan entusiasta y duro, al hablar de competir, para pasar a ser más íntimo y emocional cuando trata el fallecimiento de su padre: «Perdí a mi padre cuando tenía 16 años y fue muy duro para mí. No estaba preparado para ser un hombre y, de repente, en un minuto, tuve que convertirme en el hombre de mi familia y de mi vida. Nadie me dijo cómo hacerlo. Tenía muchas preguntas en la cabeza, no solo sobre el fútbol, sino sobre la vida, y no podía preguntárselas a mi padre. Después de su muerte me cerré al mundo, me cerré a la gente, no sé por qué, era joven y no estaba preparado para algo así».

Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)
Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)

Explica que lo que más echó en falta no fue un consejo concreto, sino algo mucho más básico: «Lo que más eché de menos fue la conversación con mi padre. No solo hablar de temas importantes, sino simplemente hablar. Hay cosas que quieres hablar con un hombre, y yo ya no tenía a esa persona. Mi madre hizo todo lo que pudo y lo aprecio muchísimo, pero la relación entre un hijo y un padre es diferente».

Y nada de esto fue fácil en Alemania: «En Alemania la gente es más cerrada, muy enfocada en el trabajo y en la vida privada. Viví allí 12 años y aprendí mucho de esa mentalidad. Pero cuando llegué a Barcelona y vi a la gente, la cultura, incluso el primer día que Gavi vino y me abrazó, pensé: ‘¿Cómo es posible que los jugadores se abracen así en el vestuario?’. Para mí fue algo increíble. Y ahí empecé a aprender de ellos también».

Desde entonces, su padre fue para él una motivación para seguir adelante con su carrera: «Cada vez que salgo al campo sé que mi padre me está viendo desde el mejor sitio del estadio. Me apoyó mucho cuando empecé a entrenar con mi primer equipo profesional, aunque fuera en tercera división, pero murió antes de mi primer partido. Por eso, cada primer gol con un nuevo equipo, con la selección, en el Bayern o en el Barcelona, siempre fue para él. Incluso hoy sigo sintiendo su apoyo».

No por casualidad, viene de una familia de deportistas: «Mi padre era deportista, hacía judo, y entrenábamos mucho juntos en casa. Mi madre jugaba al voleibol, mi hermana también, mi mujer hacía kárate. Probé muchos deportes, corría, competía, ganaba torneos, pero solo el fútbol me daba felicidad pura, sin estrés, sin nervios. Creo que el fútbol me eligió a mí. Desde muy pequeño ya tenía un balón en las manos».

Por último, al profundizar en la figura de su padre, Lewandowski ofrece también una reflexión dura sobre la fortaleza mental: «Cuando pienso en mi padre, lo recuerdo como un hombre fuerte, grande, respetado por la gente. Pero también vi cómo, cuando tuvo problemas de salud, perdió motivación, ganó peso, empezó a beber más. Vi al hombre antes y después. En aquel momento yo era demasiado joven para ayudarle y ni siquiera entendía lo que le pasaba».

Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)
Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)

De ahí extrae una conclusión que atraviesa toda la entrevista: «Ser fuerte mentalmente no es algo que alguien pueda enseñarte. Nadie puede decirte cómo hacerlo. Puedes leer libros sobre psicología, sobre mentalidad, pero hasta que no estás en esa situación, no te pertenece, no lo entiendes de verdad. Hay muchas personas, también futbolistas, que tienen problemas mentales y no hablan de ello. Por eso tienes que ser muy fuerte, pero esa fuerza no se aprende en un libro».

Cómo se aísla

Lewandowski explica que una de las claves de su carrera ha sido aprender a protegerse del ruido exterior, incluso cuando es positivo: «En mi vida nunca he escuchado demasiado a la gente de fuera. A veces es bueno escuchar, claro, pero si escuchas demasiado, no solo las cosas malas, sino también las buenas, eso puede debilitarte. Cuando empiezas a leer lo increíbles que has sido, lo brillante que eres, eso te puede relajar. Y cuando te relajas demasiado, te vuelves más débil».

Recuerda que esa lección la aprendió de forma muy clara tras uno de los momentos más icónicos de su carrera: «Cuando marqué cinco goles en nueve minutos, durante el partido estaba enfadado con Pep Guardiola porque no había jugado desde el inicio. Salí en la segunda parte y marqué cinco goles, pero incluso después del partido no sabía lo que había hecho. Estaba en otro mundo. Solo pensaba: primero empatar, luego marcar el siguiente, y si puedo, el siguiente. Después del partido Thomas Müller me empujaba hacia la grada para celebrar y yo pensaba: “¿Por qué?”. Habíamos ganado como equipo, no solo yo».

Cuenta que decidió aislarse deliberadamente del impacto mediático para mantener el foco competitivo: «No leí nada sobre ese partido. Tres días después jugamos Champions y marqué tres goles. Luego Bundesliga y marqué dos más. En cuatro partidos marqué doce goles. Fue la primera gran prueba en mi vida: no quería perder tiempo pensando en lo que había hecho, porque estaba completamente concentrado en el siguiente reto».

La dimensión real de aquella noche no la asimiló hasta mucho después:«La primera vez que pensé de verdad en esos cinco goles fue meses más tarde, en Navidad, cuando estaba relajado con mi familia. Fue entonces cuando me di cuenta de lo que había conseguido. Dos o tres meses después. Antes no quería saber nada, porque si piensas demasiado en eso, pierdes el hambre».

La ayuda de Jürgen Klopp

Lewandowski sitúa una conversación con Jürgen Klopp como uno de los momentos decisivos de su carrera y de su vida personal: «Después de una derrota por 3-0 contra el Marsella tuve una conversación con Jürgen Klopp que fue muy importante para mí. Llevaba poco tiempo en Alemania y no hablaba el idioma con fluidez, así que no entendía todo lo que me decía. Hablamos durante casi dos horas. Pero más allá de las palabras, lo importante fue la sensación: hacía años que no tenía una conversación así, desde que murió mi padre».

Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)
Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)

Explica que no fue tanto un intercambio táctico como algo mucho más profundo: «No puedo repetir todo lo que me dijo porque, sinceramente, no lo entendí todo. Pero lo más importante no fue el fútbol. Fue ver en su cara, en sus ojos, que creía en mí. Vi a alguien grande, fuerte, y para mí fue como hablar con un padre, como con alguien que te habla como un hombre habla con su hijo».

Ese respaldo tuvo un efecto inmediato en su rendimiento: «Jugamos Champions el miércoles y luego Bundesliga el sábado. Ganamos 4-0 y marqué un hat-trick y di una asistencia. Fue el primer partido en el que me solté de verdad, en el que me empujé a mí mismo y mostré mis cualidades. A partir de esa conversación, y de ese partido, todo en mi carrera empezó a ir hacia arriba».

Lewandowski cree que Klopp desbloqueó algo que llevaba años cerrado: «Después de perder a mi padre me había cerrado emocionalmente. Y Jürgen desbloqueó algo en mí. No sé exactamente qué, pero me dio libertad. Antes me decían muchas veces que en el partido mostrara solo el 70% de lo que hacía en los entrenamientos y sería suficiente, pero yo no podía hacerlo. Después de esa conversación, empecé a jugar con libertad y a dar en los partidos lo mejor que tenía dentro».

Cómo ser delantero

Cuando se le pregunta por la fina línea entre confianza y arrogancia, Lewandowski sonríe porque sabe de lo que habla:«Nunca fui un jugador arrogante. Claro que era delantero y muchas veces era egoísta en el campo, pero no por ego, sino porque mi posición lo exige. Como delantero tienes que pensar mucho en ti mismo, porque eso también ayuda al equipo. Si no piensas en marcar, no haces bien tu trabajo».

Explica que esa diferencia empieza ya en el entrenamiento: «La posición del delantero es muy específica. Entrenamos con el equipo, pero tenemos muchos menos contactos con el balón. En un entrenamiento o en un partido, un centrocampista puede tocar el balón el 60% de las veces, un defensa el 30 o 40%, y un delantero quizá solo el 20%. Eso significa que tienes que hacer trabajo extra, ejercicios diferentes, porque si no, pierdes sensaciones».

Esa preparación busca automatismos que aparecen solo en el área: «Durante el partido, dentro del área, no tienes tiempo para pensar. Haces cosas automáticamente porque las has entrenado muchas veces. No es porque tengas solo 20 toques en el partido, sino porque has trabajado fuera del entrenamiento colectivo. Como delantero tienes que pensar diferente, anticiparte, ser un paso más rápido que el defensor. No es arrogancia: es entender tu rol».

Sus entrenadores

Al repasar a los técnicos que marcaron su carrera, Lewandowski empieza por Jürgen Klopp, a quien define desde una doble dimensión humana y profesional: «Jürgen era una persona muy especial. Por un lado podía hablarte como un padre, como un tío, con cercanía y cariño, y por otro podía ser un profesor muy duro. Para mí, que era joven, esa combinación fue una lección enorme. Todo lo que hacía lo hacía desde el corazón, con una pasión real. No era algo artificial. Te exigía mucho, pero siempre sentías que lo hacía porque creía en ti».

Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)
Robert Lewandowski (Foto: Cordon Press)

De Pep Guardiola destaca el impacto intelectual y la exigencia extrema: «Pep es un entrenador que cambia tu manera de pensar el fútbol. Es muy táctico y muy exigente. Quiere que le des el 110%, pero él también te da el 100%. No todo el mundo está preparado para eso, porque hay jugadores que quieren disfrutar más del fútbol y no están listos mentalmente para tanta exigencia. Para mí fue más fácil, porque yo estaba preparado mentalmente para ese nivel».

Recuerda una conversación clave que reforzó su autonomía como delantero: «Pep me dijo una vez: “Puedo ayudarte a llegar al área, pero no escuches a nadie que te diga lo que tienes que hacer con el balón ahí dentro. Tú sabes mejor que nadie lo que tienes que hacer”. Me dijo que no escuchara a otros entrenadores que insistían en correr siempre al primer palo, porque yo veía esas situaciones de otra manera. Eso me dio muchísima confianza, porque entendí que como delantero tengo una visión distinta dentro del área».

Sobre Carlo Ancelotti, subraya el valor de la confianza explícita y la responsabilidad: «Carlo me dio mucha autoconfianza. Desde el primer momento empezó a hablar conmigo, a darme consejos, a decirme que creía en mí. Me animó a lanzar faltas, a asumir más responsabilidad para el equipo. Cuando un entrenador te muestra esa confianza, tu rendimiento cambia. Empecé a marcar goles de falta, a asumir penaltis, y sentí que tenía un rol todavía más importante dentro del equipo».

Lewandowski concluye que cada entrenador le dejó algo distinto, no solo futbolístico, sino vital: «Siempre he intentado tomar lo mejor de cada entrenador, no solo para el fútbol, sino también para la vida. He tenido la suerte de trabajar con grandes nombres y grandes personalidades, y todo eso me ha hecho ser el jugador y la persona que soy hoy».

4 comentarios

  1. Lewandowsky le da cien vueltas a Cristiano.

  2. Que el presidente de la liga haya dicho que entre 2008 y 2013 se compraban partidos y descensos, que Florentino Pérez y el Real Madrid fueron los únicos que miraron para otro lado y no se esté ni si quiera hablando de ello, es, cuanto menos, curioso…

  3. Pingback: Lewandowski reflexiona sobre su carrera y la influencia de Messi y Cristiano Ronaldo - Hemeroteca KillBait

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