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El fútbol de los cerdos

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En junio de 1990, mientras el planeta fútbol miraba con asombro la derrota de Argentina, campeona del mundo, frente a Camerún en el Mundial de Italia, se produjo un acontecimiento que no tuvo tanto eco mediático, pero bien merece comentarlo hoy. No ocurrió en Milán ni en Nápoles, sino en los corrales de varias granjas británicas, donde algunos cerdos empezaron a jugar con balones diseñados específicamente para ellos.

La anécdota, que podría parecer una excentricidad rural o una nota de color en plena fiebre mundialista al ritmo de La Lambada y el Life is life de Opus, tenía que ver con un fenómeno de mayor calado, la transformación de la agricultura británica durante la segunda mitad del siglo XX. En ese contexto, empresas como Cranswick Mill, en el este de Yorkshire, pasaron de una producción local y fragmentada a un modelo industrial pensado para el mercado global.

Cranswick nació en 1972 como una cooperativa de agricultores que buscaban asegurar un suministro estable de piensos de calidad. Con el tiempo, aquella iniciativa modesta se convirtió en uno de los mayores productores de carne del Reino Unido, hasta el punto de cotizar hoy en el índice FTSE 250 de la Bolsa de Londres y abastecer a las principales cadenas de supermercados del país.

Es en ese entramado donde aparece la figura de Bernard Hoggarth, un granjero vinculado a la empresa que, llegado el momento, visitó el Salón de la Agricultura de París a comienzos de 1990. Allí descubrió un producto danés, una pelota de plástico resistente, pensada para reducir el estrés de los cerdos mediante el juego. Aquello le fascinó. Ya no era que su afición al fútbol le pudiera dar muchos LOLES con los cerdos de su granja, sino que encima podía aumentar el bienestar animal.

Los cerdos poseen una notable capacidad cognitiva y una fuerte vida social. Cuando carecen de estímulos, pueden desarrollar comportamientos agresivos, como morder colas u orejas de otros animales, o deprimirse profundamente. De ahí que el enriquecimiento ambiental, que haya objetos manipulables, sonidos, variaciones en el entorno, se haya convertido en una exigencia técnica y ética en la ganadería moderna.

La introducción de un balón en una pocilga responde a esa lógica. Según los fabricantes, los animales lo empujan, lo persiguen y lo exploran con el hocico, reduciendo la ansiedad y favoreciendo un crecimiento más estable. Lo que no fue casual es que la iniciativa se difundiera coincidiendo con un Mundial. Una forma de hacer la mejor publicidad posible esos días.

El fútbol, que tenía a Inglaterra enloquecida con Gascoigne esos días, publicitariamente aportaba un lenguaje reconocible para explicar y difundir una práctica ganadera moderna hasta lo estrambótico.

Lo gracioso es que el propio fútbol tiene un origen material ligado a los animales. Durante el siglo XIX, los primeros balones se fabricaban con vejigas de cerdo infladas y recubiertas de cuero. El término anglosajón pigskin conserva ese rastro histórico, y en no pocas ocasiones hemos dicho en esta web que este deporte consiste en millonarios en calzoncillos pateando tripa de vaca.

En el Reino Unido, estas prácticas de enriquecimiento no se desarrollan al margen de la ley. El país cuenta con una de las legislaciones de bienestar animal más avanzadas de Europa, reforzada por la Animal Welfare Act de 2006, que establece obligaciones claras para quienes crían animales con fines productivos.

Sin embargo, la existencia de normas no ha evitado controversias recientes. En 2025, varias cadenas de supermercados suspendieron temporalmente el suministro de carne procedente de una granja asociada a Cranswick tras la difusión de imágenes que mostraban posibles prácticas contrarias a la normativa vigente.

Las grabaciones, difundidas por organizaciones de defensa de los animales, reabrieron el debate sobre los límites de la ganadería intensiva y la dificultad de garantizar estándares éticos en sistemas de producción a gran escala. La reacción pública fue inmediata y puso a prueba la credibilidad del sector.

Cranswick respondió con la suspensión del personal implicado y la puesta en marcha de una investigación independiente sobre bienestar animal. El objetivo no era solo aclarar los hechos, sino restaurar la confianza de consumidores y distribuidores en un contexto cada vez más sensible a estas cuestiones.

El informe resultante concluyó que las explotaciones inspeccionadas cumplían formalmente la normativa, pero recomendó elevar los estándares mediante nuevas tecnologías de monitorización, formación continua y una revisión de los protocolos de gestión y dejarse de fútbol e historietas.

(Foto: Cordon Press)
(Foto: Cordon Press)

Como consecuencia, la empresa anunció un plan de inversión de 40 millones de libras destinado a modernizar instalaciones y crear un centro específico de bienestar animal, concebido como espacio de investigación, formación y supervisión. Estas iniciativas se complementaron con acuerdos a largo plazo con grandes distribuidores. Uno de los más significativos fue el firmado con Sainsbury’s, orientado a implantar sistemas de cría más flexibles que permitan a las cerdas comportamientos más próximos a su naturaleza durante el parto.

Actualmente, el cerdo futbolista es mucho más habitual de lo que podría creerse. Con el juego balompédico se trata de estimular su mente, reducir el estrés y permitirles expresar conductas naturales a través del juego. En ese contexto, los balones de fútbol se han convertido en un recurso icónico, tanto en granjas como en santuarios y zoológicos, porque son resistentes, visibles y sencillos de utilizar.

En el caso concreto de los cerdos, los cuidadores incorporan pelotas como “juguetes” para dar salida a la curiosidad y al comportamiento exploratorio de los cerdos, especialmente en sistemas donde no pueden hozar libremente en el suelo durante todo el día. Un ejemplo llamativo procede de Chipre, donde hay granjeros que proporcionan pelotas a sus cerdos como parte de su entretenimiento diario. Los animales empujan el balón con el hocico o las patas, organizándose casi de forma espontánea alrededor del objeto en una especie de “partidillo” desordenado. Una verdadera pachanga de cerdos.

En el ámbito educativo, también han surgido iniciativas ligadas a cooperativas universitarias de porcino, como la Student Swine Cooperative de la Universidad Estatal de Washington, que ha difundido vídeos bajo lemas como Our pigs are soccer stars. En esas piezas se ven cerdos en corrales relativamente amplios interactuando con un balón de fútbol reglamentario, empujándolo, persiguiéndolo e incluso disputándoselo entre ellos, y se utiliza la escena para transmitir al público que el cuidado de estos animales incluye algo más que la nutrición o la bioseguridad.

A un nivel más técnico, algunos entrenadores de minipigs cuentan con que estos animales pueden aprender a empujar una pelota de forma repetida y dirigida, casi como si intentaran marcar un gol, siempre que haya un refuerzo adecuado. Lo que demuestra la elevada capacidad de aprendizaje de los cerdos.

También santuarios y refugios de animales de granja han llevado ese enfoque aún más lejos, integrando lo que ellos mismos llaman pig playgrounds, auténticas zonas de recreo donde no faltan balones de fútbol. Rosie’s Farm Sanctuary, por ejemplo, ha compartido escenas de sus cerdos futbolistas disfrutando de balones en praderas abiertas, presentando el juego como una forma de devolver algo de libertad y diversión a animales rescatados de la industria cárnica. Es decir, les va más el fútbol 11 que el futbito dentro de un pabellón.

 

6 comentarios

  1. Lux Interior

    A mi me ha gustado y no es que sea yo precisamente un defensor a ultranza de los animales.

  2. Ladrones no!

    El todopoderoso Real Madrid se gastó 200 millones de euros en Xabi Alonso, TAA, Huijsen, Carreras, Mastantuono…

    El arruinado Barça fichó al portero del Espanyol, a un tal Roony Bardghi y a un descarte cedido del ManU.

    Que parece que no digo nada y lo digo todo.

  3. Ladrones no!

    SALEN REFORZADOS tras jugar encerrados atrás con la plantilla más cara y con los salarios más altos del mundo. Por supuesto 🤣🤣🤣

  4. Negreira Negreira Negreira

    -Somos súper campeones de España
    -Otro título de Hansi que no pierde finales
    -Lamine volvió a su prime
    -Raphinha es el mejor del mundo
    -Joan Garcia juega en mi equipo
    -Pedri es la cabra
    -A mamar
    -Mañana Negreira
    💙❤️

  5. Pingback: Cuando los cerdos empezaron a jugar al fútbol: bienestar animal y transformación agrícola - Hemeroteca KillBait

  6. Ladrones no!

    Que la victoria del Barça en la Supercopa De Espana NO OCULTE EL ESCANDALAZO ARBITRAL

    -ROJA PERDONADA a Gonzalo Y PENALTI CLARISIMO DE RUDIGER ante el Atléti

    -GOL FUERA DE TIEMPO del Real Madrid

    -ROJAS PERDONADAS de munuera a carreras y asencio,pero no a De jong

    NI ROBANDO

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