Tenis

Frances Tiafoe: «Yo me iba a entrenar a las 5 de la mañana y pensaba ¿estará Rafa Nadal haciendo esto ahora mismo?»

Es noticia
Frances Tiafore (Foto: Andy Roddick's Served Media)
Frances Tiafore (Foto: Andy Roddick’s Served Media)

Frances Tiafoe es uno de los tenistas estadounidenses más carismáticos y queridos en el circuito por su tenis explosivo. En una conversación con Andy Roddick, exnúmero uno del mundo y ganador del US Open, en Served, ha repasado su última temporada, que ha sido irregular y ha estado lejos de los picos que le llevaron a rozar las semifinales de los grandes torneos. Llegados a este punto, Tiafoe ha explicado su decisión de frenar, terminar el curso antes de tiempo y someterse a un reset físico y mental con un objetivo claro: ganar consistencia, cambiar hábitos y volver a competir desde la disciplina más que desde el talento puro.

Una de las partes más interesantes de la conversación ha sido cuando Tiafoe  ha descrito cómo ha cambiado su relación con el entrenamiento y la autoexigencia, apoyándose en los grandes referentes del tenis. Habla de madrugadas duras, de trabajo físico cuando no hay focos y de esa comparación constante con la élite que le acompaña desde hace años: «He estado haciendo carreras larguísimas en esta pretemporada, muy temprano por la mañana, a eso de las cinco y media, y mientras corro voy pensando: sí, perdón por la expresión, pero ninguno de estos cabrones está haciendo esto ahora mismo», dice, «siempre estaba pensando cosas como: ¿Rafa Nadal estará haciendo esto ahora mismo?, ¿o Roger estará haciendo esto ahora mismo?, ¿estarán haciendo este tipo de cosas?».

Tiafoe también se muestra fascinado por la progresión de Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, dos jugadores a los que ha visto crecer de cerca y cuya evolución, admite, le ha impresionado incluso a él. Sobre el italiano, recuerda el primer impacto y cómo confirmó pronto que estaba ante alguien distinto: «Sabía que Sinner iba a ser muy bueno. Jugué contra él en el Next Gen cuando estaba empezando y pensé: ‘este tipo va a ser realmente bueno’. Se movía increíble, no había espacios cuando jugabas contra él». Para Tiafoe, Sinner encarna una versión moderna del arte del dominio físico y mental: «Tiene ese movimiento de Novak, pero es más agresivo, juega todo muy pronto, todo en subida, y no te deja respirar. Sientes que no hay huecos en la pista».

Frances Tiafore (Foto: Cordon Press)
Frances Tiafore (Foto: Cordon Press)

Con Alcaraz, el relato es distinto pero igual de contundente. Tiafoe recuerda su primer enfrentamiento, cuando el español apenas tenía 17 años, y la velocidad con la que su nivel explotó: «Todo el mundo hablaba de él, especialmente los españoles, y yo pensaba: ‘no voy a perder contra un chico de 17 años’. Le gané, pero salí de la pista diciendo: ‘este tío es una bestia’». Dos años después, ya en el US Open, la sensación fue otra: «En muy poco tiempo había mejorado una barbaridad. Y lo que hacen los dos es eso: siguen mejorando».

Aun así, el estadounidense se niega a aceptar que con ellos se haya impuesto una hegemonía invencible. Reconoce la dificultad, pero también el margen de maniobra para los tenistas actuales de nivel medio-alto: «¿Son durísimos de batir? Absolutamente. Por eso ganan casi todos los torneos que juegan. Pero si me dices que el circuito está abierto y que al final de un Grand Slam tengo que ganar a dos de estos tíos, yo firmo eso».

El reset de Frances Tiafoe

Por otro lado, Tiafoe ha explicado que, tras una temporada irregular, ha tomado una decisión poco habitual en el circuito, parar antes de tiempo. Pero no lo ha hecho para descansar ni para desconectar, sino para trabajar. «Terminé la temporada pronto y decidí ponerme a ello de verdad. No me tomé vacaciones este año. Sentí que ya había descansado otras veces y que lo que necesitaba ahora era transformarme físicamente, sacrificar cosas y cambiar el enfoque».

El punto de inflexión fue el US Open, un torneo clave en su carrera y en su identidad como jugador, pero que esta vez no respondió a sus expectativas. Después llegaron la gira asiática y la Copa Davis, y con ellas el desgaste físico y mental: «El US Open no fue lo que esperaba y, cuando fui a Asia y a la Davis, sentí que no estaba en el lugar adecuado. Así que decidí parar, borrar todo y darme tiempo para prepararme de verdad».

Frances Tiafoe (Foto: Cordon Press)
Frances Tiafoe (Foto: Cordon Press)

Uno de los argumentos centrales que menciona el tenista es la dificultad de mejorar de verdad cuando el calendario no da tregua. Encadenar torneos, explica, obliga a pensar siempre en el siguiente partido y deja poco margen para trabajar aspectos de fondo. De ahí la importancia del parón: «Con dos torneos seguidos es muy difícil cambiar cosas o mejorar de verdad. Siempre estás pensando en el próximo partido».

Su objetivo es dar así un salto definitivo en calidad y cometitividad. Quiere pelear por los Grand Slam, volver a instalarse en el top 10 y aprovechar al máximo los años que considera su plenitud deportiva: «Ahora ya no puedo desconectar en torneos pequeños. Todo importa más».

Llega a hacer autocrítica sobre su propia carrera. Reconoce que el talento le ha permitido muchas veces salir adelante sin una base sólida de continuidad, pero asume que ese camino tiene límites. La clave, insiste, es la constancia a lo largo de toda la temporada, no solo los grandes picos en determinados torneos. Por eso resume su cambio de mentalidad en una idea sencilla: «Quiero hacer las cosas aburridas, monótonas, una y otra vez. Presentarme cada día en la pista y en el gimnasio, hacer cosas que no necesariamente me gustan». La conclusión es clara: «Durante mucho tiempo he vivido de la motivación. Ahora quiero vivir de la disciplina».

La presión, el partido más difícil

Tiafoe admite que la presión externa y las expectativas constantes son uno de los factores más difíciles de gestionar en su carrera. El ruido, reconoce, acaba filtrándose incluso cuando uno intenta aislarse: «Escuchas todo el tiempo que deberías haber hecho esto, que deberías haber ganado aquello, que con tu talento tendrías que estar más arriba, y eso te mete dudas en la cabeza».

Frances Tiafoe (Foto: Cordon Press)
Frances Tiafoe (Foto: Cordon Press)

En los momentos de silencio, cuando se queda solo consigo mismo, esas voces reaparecen: «Hay días en los que estás sentado y piensas: espera, ¿y si tienen razón?, ¿y si de verdad hay algo que no estoy haciendo bien?». En ese punto, durante la charla surge una frase de Roger Federer, «me gusta ganar más de lo que odio perder», con la que Tiafoe se siente identificado: «Yo no vivo con ese miedo constante a perder. No entro en la pista pensando: no la cagues, no pierdas», explica. Su motivación es otra: «Lo que de verdad me mueve es ganar, ganar en los momentos grandes, sentir esa adrenalina, esa sonrisa que te sale cuando consigues algo importante».

Esa mentalidad, sostiene, se forjó en buena medida dentro de una generación muy concreta y en un entorno competitivo intenso desde edades tempranas. Recuerda cómo creció entrenando junto a Tommy Paul, Reilly Opelka, Taylor Fritz y otros jugadores que acabarían asentándose en la élite. «Éramos chicos de 14 o 15 años diciendo que íbamos a jugar grandes torneos, y luego eso empezó a pasar de verdad», recuerda. Vivían, entrenaban y competían juntos, empujándose unos a otros sin necesidad de verbalizarlo: «Si este tío podía hacerlo, yo también podía».

El llamado «ecosistema USTA», con concentraciones, residencias y entrenamientos compartidos, fue clave en ese proceso. «Dormíamos en literas, entrenábamos seis horas al día, nos metíamos en problemas como cualquier chaval y al día siguiente volvíamos a la pista», relata. Más que una planificación, lo que quedó fue la competencia diaria: «No estaba pensando en ganar un Grand Slam, estaba pensando en no perder contra el tipo que tenía delante ese día».

Cuando surge el debate entre universidad y profesionalización temprana, Tiafoe tiene claro que, en su caso, el camino habría sido el mismo. «Para mí no era una decisión complicada. Yo iba a ser profesional sí o sí. Sentía que era mi destino y que no había nada que esperar». Nunca se vio a sí mismo prolongando la etapa académica cuando su objetivo estaba en el circuito. La idea de quedarse en un aula tampoco le seducía especialmente: «No estaba pensando en ir a clase. Estaba pensando en competir y en empezar mi carrera».

Frances Tiafoe (Foto: Cordon Press)
Frances Tiafoe (Foto: Cordon Press)

Aun así, Tiafoe introduce un matiz que conecta con el contexto actual del tenis estadounidense. Con los cambios económicos y las nuevas oportunidades, defiende que la decisión debe ser pragmática. «Si no te están pagando lo suficiente como profesional, si no te compensa económicamente, entonces tienes que ir a la universidad», señala. En su caso, los números justificaban el salto, pero reconoce que hoy la ecuación es distinta y que el college puede ofrecer un entorno de alto nivel sin renunciar al desarrollo deportivo ni a la estabilidad financiera.

 

 

 

 

 

Un comentario

  1. Pingback: Análisis del tenis de Frances Tiafoe - Hemeroteca KillBait

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*