
El seleccionador de Brasil y exentrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti, ha pasado por los micrófonos de The Rest Is Football con nada menos que Gary Lineker y ha dejado comentarios que, depende cómo se interpreten, pueden llevar algunas cargas de profundidad. Especialmente, los dirigidos al Real Madrid, si se tiene en cuenta la situación actual de la plantilla, con críticas a la falta de entendimiento entre Mbappé y Vinícius y los pulsos que le echan, y se dice que le ganan, al entrenador, Xabi Alonso.
Concretamente, cuando destaca la mejor cualidad de aquella plantilla, la humildad: «En mi segunda etapa tuve la suerte de encontrar un equipo sin ego. Había jugadores fantásticos como Modric, Casemiro, Kroos, Carvajal, Benzema… sin ego. Construimos una buena conexión entre los jóvenes que iban llegando, Vinicius, Rodrygo, Valverde, Camavinga, y el club ayudó mucho fichando jugadores fantásticos como Bellingham, Güler, Endrick… Pudimos construir esa conexión y ganar dos Champions League en un club que te apoya muchísimo».
Y luego hay un mensaje que desliza al actual entrenador blanco: «Xabi Alonso tenía una visión increíble del juego. Se le veía. Pero ahora muchos jugadores no quieren ser entrenadores porque ven lo estresante que es. Y lo entiendo: es un trabajo durísimo».
Donde no parece que haya esa ausencia de ego es en el relato que hace de su segunda llegada al Bernabéu, donde comenta que se ofreció él mismo por su calidad por encima de lo convencional: «Estaba en el Everton y llamé al Madrid, porque el año antes ya había llamado para saber si había algún jugador que pudiera salir. Ese año fichamos a James. Llamé en el mismo periodo al año siguiente, sabiendo que buscaban entrenador, y les dije: ‘No podéis fichar a un entrenador normal, necesitáis uno bueno. ¿Habéis olvidado lo que hicimos en 2014?’. Solo pude hacer eso con el Real Madrid».
Y después de ofrecerse y conseguirlo, aduce que no podía decirles que no, lo cual no está exento de comicidad: «En Everton estaba feliz, sinceramente. Buen ambiente, buen campo de entrenamiento, buena gente. Tuvimos dificultades, pero creo que el inicio de aquella temporada fue muy bueno para Everton. Pero no podía decir que no a Real Madrid».

Su etapa de blanco la recuerda como la más exitosa de su carrera, aunque subraya que su corazón está en Milán: «El Madrid es un club fantástico, el mejor club que he tenido, comparable al Milán, aunque lo del Milán para mí es más emocional».
Gestión del ego, masterclass
A continuación, el italiano expone cómo se debe tratar con este problema en el fútbol actual: «El ego es una parte importante dentro del equipo. A nivel personal… no lo sé. Creo que es importante tener en la plantilla jugadores con ego, pero el ego individual no puede ser más grande que el objetivo del equipo».
Y ahí van dos ejemplos de estrellas que siempre se ha percibido que han tenido mucho ego, pero según Ancelotti, lo tenían en el buen sentido: «No es difícil gestionar a los grandes jugadores, porque normalmente los grandes jugadores son los más profesionales. Para llegar ahí tienes que ser serio y profesional. Cristiano Ronaldo, por ejemplo, fue uno de los mejores profesionales que tuve. También Sergio Ramos: otro jugador con un gran ego y una fuerte personalidad, pero un ego bueno para el equipo».
A la hora de explicar sus decisiones, solo lo hace con quienes van a tener temporadas prolongadas en el banquillo: «Intento hablar con todos los jugadores de la misma manera y tratarlos de la misma manera. Pero por ejemplo, no quiero explicar a todos por qué juegan o por qué no juegan. Al jugador que acostumbra a jugar sí se lo tengo que explicar. Entonces, trato diferente al jugador que está acostumbrado a jugar que al que suele estar en el banquillo».
Y luego traza una línea que tiene que estar muy clara entre lo que es la táctica que toque y el trato entre profesionales, que ha de ser humano: «Intento tener una relación con la persona, no con el jugador. Porque si preguntas a un jugador “¿quién eres?”, suele responder ‘soy un jugador’. No: eres una persona que juega al fútbol. A veces el entrenador toma decisiones que son únicamente profesionales, pero esas decisiones afectan a la relación personal. Si pongo en el banquillo a un jugador con el que tengo muy buena relación, al día siguiente quizá no me saluda. ¿Por qué? Porque lo puse en el banquillo. Pero yo puse en el banquillo al jugador, no a la persona. Y eso no es fácil de entender para un futbolista».

De hecho, considera que esta es la parte más difícil de su trabajo: «La parte más difícil del trabajo es gestionar la plantilla en este sentido: dejar fuera a jugadores, más que elegir a los que juegan».
Ancelotti y Bellingham
Sobre la comidilla inglesa actual, el papel de Bellingham en la selección, Ancelotti echa una mano a su antiguo pupilo: «Creo que Jude es un jugador fantástico. Si tengo que compararlo… hablábamos de Kaká: es ese tipo de jugador, un futbolista realmente talentoso que físicamente es muy fuerte, fantástico llegando al área en el momento justo. Lo hizo muy bien, lo está haciendo muy bien, y quizá tuvo el problema del hombro… sí, estuvo fuera dos o tres meses por el hombro, pero ahora ha vuelto. No hay ninguna duda sobre él. Pero ¿por qué tenéis que poner dudas sobre Bellingham?».
Cuando Lineker le interpela, él insiste: «No, nunca he tenido ningún problema con Jude por su actitud. Es muy profesional, muy serio, trabaja duro en los entrenamientos, como hacen todos los jugadores ingleses, y no tengo ninguna queja».
Maradona y el Milán
Después hablan de un viejo conocido de Lineker, Diego Armando Maradona, del que Ancelotti elogia su resistencia al juego extremadamente duro de aquel entonces, que condujo al hospital en alguna ocasión: «Era el mejor. Jugué contra Platini, un estilo diferente, jugué contra Boniek, jugué contra muchos… pero Maradona, en aquella época, era el talento más grande, el top de los top. Un jugador realmente talentoso. Y además era muy fuerte en el contacto físico. Si lo empujabas, si le dabas una patada… era muy fuerte. Tenía unas piernas fortísimas y nunca se quejaba en el campo. Creo que era el mejor».
En esos años, fue donde Ancelotti lo aprendió todo, especialmente de Arrigo Sacchi, artífice de aquel equipo inolvidable: «Mi fútbol cambió completamente de Roma a Milán. En Roma era un centrocampista ‘box to box’, porque tenía a Falcão y Cerezo a mi lado. Pero cuando llegué al Milán pasé a ser mediocentro defensivo en un sistema muy claro: el 4-4-2 de Sacchi. Él me enseñó muchísimo de táctica, sobre todo defensivamente. Sacchi, en aquella época, era fantástico. Lo que aprendí de él hace 35 años sigue siendo muy actual hoy».
Revela además cómo el Milán de finales de los 80 revolucionó Europa con una agresividad defensiva inédita: «Fue un equipo fantástico y un estilo nuevo. Un equipo que por primera vez presionaba tan alto y jugaba con la línea del fuera de juego tan adelantada. Recuerdo un partido contra el Real Madrid en el que cayeron 24 veces en fuera de juego. Ganamos dos Copas de Europa con ese fútbol».

Ya como entrenador del club rossonero, vivió su primera edad dorada en los banquillos: «Milán fue una experiencia fantástica. Invirtieron mucho, ficharon jugadores increíbles: Rivaldo, Pirlo, Seedorf, Shevchenko… y conseguimos encontrar equilibrio con tanto talento. No quiero decir que inventamos el ‘árbol de Navidad’, pero en 2004 jugábamos así: un delantero y dos mediapuntas ofensivos. Pirlo como mediocentro, Seedorf en la izquierda, Gattuso como único ‘perro de presa’. Era un equipo extraordinario».
También recuerda su sorpresa al recibir, sin pedirlo, a un joven Kaká: «No conocía a Kaká, el club lo fichó y me dijo que era un mediocentro moderno. Y era verdad. Fue quizá el primer número 10 físicamente tan fuerte, tan rápido y tan completo».
La novedad es que revela que empezó siendo un ortodoxo del estilo italiano, pero luego se fue abriendo a más posibilidades: «Cuando comencé en Parma no tenía experiencia para cambiar el sistema. Jugué 4-4-2 porque era lo que mejor conocía. No quise fichar a Baggio porque quería jugar de 10 y no sabía dónde meterlo. Eso fue un error. En Juventus tuve a Zidane y ahí entendí que había que adaptarse a los jugadores».
Y remata con su filosofía actual: «No existe un sistema ganador. Debes adaptar el sistema a los jugadores, no a la inversa. Los futbolistas tienen que sentirse cómodos en lo que hacen».
Eso sí, luego en su periplo en los banquillos, si ha habido una tónica común, como en la de cualquier entrenador de largo recorrido, han sido los despidos: «Me despidieron en Parma. Me despidieron en la Juventus. Me despidieron en el Chelsea. Me despidieron en el Bayern… Ser despedido es parte del trabajo.»
Explica que el primer despido le dolió, pero con el tiempo la perspectiva cambió: «La primera vez fue duro. La segunda, un poco menos. La quinta o la sexta, ya no pasa nada. Debes trabajar no para evitar el despido, sino para hacer tu trabajo lo mejor posible».

Y lanza una reflexión: «En el fútbol no hay una ‘universidad’ que forme entrenadores. Los presidentes no ven los entrenamientos, no están en los vestuarios, no están cuando hablas individualmente con un jugador. Se nos juzga solo por una cosa: los resultados. Y eso no siempre refleja la calidad del entrenador».
Nueva etapa en Brasil
Sobre el cargo que ocupa actualmente, también señala que, como con el Madrid, no pudo decir que no: «Brasil es especial. Es otro ambiente, otra cultura, otra pasión. Aquí el objetivo es claro: no quieren solo jugar bien, quieren ganar. El último Mundial lo ganaron en 2002: hace mucho. Tenemos calidad, claro, y una atmósfera fantástica. Y además estoy menos presionado porque ya estamos clasificados para el Mundial».
Sobre la diferencia entre dirigir un club y una selección: «En la selección es más fácil crear relaciones entre los jugadores: hablan el mismo idioma, tienen la misma cultura. Y no tengo que gestionar lesionados o jugadores infelices. Si alguien no quiere venir o no está bien, llamo a otro. En un club eso es imposible».
Y sobre lo que necesita el equipo para volver a ser campeón mundial: «Brasil siempre tiene talento. Eso es genético. Lo que debemos añadir es solidez defensiva moderna. Esa será la clave».


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Un entrenador señor . Un caballero del fútbol Con entrevistas como esta entiendes lo complicado del mundo del fútbol.
Que no juegue a la defensiva que si no ,no gana el mundial brasil siempre juega al ataque por qué lo llevan en los genes agalo usted y no lo aga a la italiana
«En el fútbol no hay una ‘universidad’ que forme entrenadores. Los presidentes no ven los entrenamientos, no están en los vestuarios, no están cuando hablas individualmente con un jugador. Se nos juzga solo por una cosa: los resultados. Y eso no siempre refleja la calidad del entrenador» Palo a Florentino.
Jamás veréis una asamblea del Barcelona centrada en el Real Madrid, pero si veréis una asamblea del Real Madrid centrada obsesivamente en el Barcelona. Son nuestros hijitos, nuestras mascotitas.
«En el Madrid, tuve suerte de tener un equipo sin ego: Modric, Casemiro, Kroos, Carvajal, Benzema… eran fantásticos y sin ego»
¿Habla de Vini y Mbappe?