Dopaje

«Solo somos capaces de atrapar a los dopados más torpes, los más sofisticados siguen eludiendo los controles»

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Jannik Sinner (Foto: Cordon Press)
Jannik Sinner (Foto: Cordon Press)

David Howman, presidente de la Athletics Integrity Unit (AIU), organismo independiente creado por la Federación Mundial de Atletismo (World Athletics), ha advertido de que los programas antidopaje actuales no son eficaces y ha reclamado un cambio de enfoque para atrapar a los tramposos de mayor nivel y con técnicas más sofisticadas.

En un discurso pronunciado en el Simposio Anual de Ciencia Antidopaje de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA), celebrado el 27 de septiembre en Atlanta (Georgia), que ha trascendido en The Sports Examiner y Honest Sport, Howman dijo: «¿Hemos dedicado suficientes recursos a determinar qué están haciendo ahora los tramposos? Hay que averiguar qué están haciendo los malos antes de gastar tiempo y dinero intentando atraparlos. Las razones básicas son que quienes tratamos de atraparlos no pensamos como tramposos y no miramos cómo eludir las reglas, sino cómo hacerlas cumplir».

Howman, además, insistió en que las personas que asesoran a los deportistas para infringir las normas «pueden ser abogados, médicos, científicos, entrenadores, padres u otros. Todos pueden tener diferentes ideas o métodos. Cómo usar las reglas de localización para doparse y, sin embargo, evitar una sanción de cuatro años y quizá aceptar una de dos».

Lo más llamativo es que quien también fuera director general de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) entre 2003 y 2016 ha cuestionado la eficacia del actual modelo de control, basado en el cumplimiento formal más que en la calidad del análisis: «Los programas han permanecido prácticamente iguales. Los grupos registrados de control a nivel nacional e internacional requieren pruebas obligatorias para los atletas incluidos en ellos. Esto puede llevar a realizar controles por número en lugar de controles de calidad. ¿Por qué? Porque, para cumplir con las normas, es obligatorio que cada atleta incluido en ese grupo esté sometido al menos a tres controles anuales».

Se está actuando a ciegas, viene a denunciar: «Hay poca orientación sobre cómo y cuándo deben tomarse las muestras, solo un mínimo, y la organización antidopaje es conforme. ¿Existe alguna pauta sobre cuántos atletas deben estar en el RTP internacional de un deporte, especialmente en los deportes de equipo? Si la hay, ¿ha llevado a un control más eficaz?».

Los controles masivos, en definitiva, no están siendo eficaces: «Los informes ofrecen datos que ya están desfasados. Así que responder a la pregunta de si el sector está reduciendo con éxito el dopaje es difícil. Quizá sea un poco como cuando decimos que hemos “acabado” con la corrupción en nuestras sociedades: si no miras de cerca, no la ves. Sugiero que aún estamos lejos del paraíso de la limpieza: en realidad, solo estamos atrapando a los dopados más torpes, y cada vez lo son más. Los más sofisticados siguen escapando a los controles».

Howman lamentó que la percepción pública del problema esté distorsionada por estadísticas engañosas: «Sin una medida fiable del comportamiento dopante, evaluar la eficacia de los programas antidopaje es ilusorio». Y citó al presidente del Comité de Prevalencia de la AMA: «A pesar de la importancia y la abundancia de datos acumulados a lo largo del tiempo, la base de evidencia sobre la prevalencia del dopaje en el deporte competitivo sigue siendo débil y fragmentada, con la mayoría de las pruebas apuntando a una tasa de prevalencia de entre el 0 y el 5 % en general, y hasta el 30 % como estimación más plausible en análisis específicos por deporte y método».

La brecha de las cifras es palmaria. «Eso es un desastre», en palabras de Howman, «muy lejos de las violaciones de dopaje inferiores al 1 % que se observan en la avalancha de estadísticas publicadas por la AMA y otras organizaciones».

De todos modos, Howman dijo que no quería fustigarse, sino avanzar: «Mi intención era ser provocador y actuar un poco como abogado del diablo, aunque entiendo que algunos puedan verlo como una crítica. Lo que realmente busco es ofrecer una visión constructiva de lo que podría lograrse y elevar el nivel de la práctica antidopaje».

Entre sus propuestas, mencionó permitir el análisis de algunas muestras en laboratorios no acreditados por la AMA «con fines de inteligencia, para una respuesta más rápida y casos de uso», como laboratorios de patología, análisis capilar o forense. También sugirió medidas para abordar los casos de «productos contaminados», con pruebas y abastecimientos independientes, y planteó la posibilidad de que la AMA «clasifique o califique a las organizaciones antidopaje según la calidad de sus programas, como forma de incentivar la excelencia. Actualmente, solo se recompensa el cumplimiento, no la calidad».

Howman recordó el caso de Beckie Scott, esquiadora canadiense que fue bronce en los Juegos de Invierno de Salt Lake City 2002 y ascendió a oro 18 meses después por la descalificación de dos rivales rusas: «En 2002, Beckie Scott fue 18 meses después galardonada con la medalla de oro, la única atleta en la historia olímpica que ha ganado bronce, plata y oro en un mismo evento. ¿Cómo hemos compensado a quienes perdieron su día en el podio y todas las oportunidades de patrocinio y dinero que lo acompañaban?».

Y se contestó a sí mismo: «No lo hemos hecho. ¿Y por qué? Probablemente porque no hemos tenido la suficiente imaginación como para contemplar siquiera esa posibilidad. Quizá también porque no está previsto en ninguna de las normas, reglamentos o procedimientos que hoy llenan cientos de páginas del marco antidopaje. Y, sorprendentemente, ningún grupo de atletas lo ha planteado hasta ahora».

Haría falta, a su juicio, un fondo de compensación: «Quizá un fondo al que los deportistas puedan presentar solicitudes ante una junta independiente, siguiendo normas y procedimientos establecidos. Ese fondo podría crearse en cada deporte añadiendo un 0,5 % a todos los contratos de retransmisión como fondo de integridad. Sea cual sea la propuesta, que empiece, por favor».

David Howman
David Howman

El resumen: «Quizá el verdadero progreso solo llegue cuando se valore atrapar a los tramposos, incluso antes de que actúen, y no simplemente cumplir con el interminable conjunto de normas y reglamentos que rigen hoy el mundo del antidopaje».

Un 36 % de atletas españoles admite haberse dopado

Cabe recordar que una investigación publicada por The Telegraph y difundida por la newsletter Honest Sport, del periodista Edmund Willison, revela que el 36 % de los atletas españoles que participaron en los Campeonatos de España de Atletismo admitió haber usado sustancias prohibidas. El dato, procedente de un cuestionario anónimo de 2022, sitúa a España muy por encima de la media internacional, donde solo uno de cada cinco deportistas reconoció haberse dopado en los doce meses previos.

El estudio, remitido a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y a la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD), aún pendiente de publicación científica, apunta a una prevalencia del dopaje en España de entre el 28 % y el 36 %, frente al 16 % estimado en los Juegos de la Commonwealth. Willison subraya que las técnicas actuales, desde las microdosis y las terapias génicas hasta la manipulación del Pasaporte Biológico del Atleta, siguen burlando los controles más avanzados.

La revelación llega en un momento delicado para el sistema español. La Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte (CELAD) ha perdido recientemente su certificación de calidad internacional ISO 9001 y atraviesa una crisis de gestión marcada por expedientes caducados, dimisiones y una investigación por presuntas irregularidades en la tramitación de casos positivos.

Según el abogado y colaborador de Jot Down Sport, Alberto Yelmo, «el sistema antidopaje español ha hecho que el dopaje no sea punible». Sus palabras reflejan la sensación de impunidad que acompaña a muchos de los últimos casos: desde Hamid Ben Daoud, campeón de España de maratón sancionado por EPO, hasta Ouassim Oumaiz, positivo por GHRP-2 tras ganar los 5.000 metros, ejemplos de una estructura que, más que erradicar la trampa, parece haberla normalizado.

Los resultados, en definitiva, reabren el debate sobre la eficacia y la credibilidad del sistema antidopaje, tanto en España como a nivel global. Mientras la AMA sostiene que menos del 1 % de las muestras analizadas cada año da positivo, estudios como el de Honest Sport apuntan a una realidad mucho más incómoda: el dopaje continúa siendo una práctica generalizada y difícil de detectar.

2 comentarios

  1. En España Contador dio positivo por dopaje y hasta Rajoy, entonces presidente del gobierno, salió a decir que era inocente. Luego tienes un artículo o panfleto reciente de la revista Panenka asegurando que Guardiola dio positivo por dopaje en Italia por un crecepelo. Quizás por ser un ídolo culé? Mucha manga ancha en España con este tema. Luego tenemos los casos contrarios: a Gurpegui le faltaban al respeto en màs de una grada, porque un buen linchamiento también nos gusta de vez en cuando.

  2. Pingback: El dopaje persiste entre deportistas de élite y exige un cambio de enfoque en los controles - Hemeroteca KillBait

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