
Nuevo encuentro de Stephen Curry con LeBron James y Steve Nash en Mind the Game con revelaciones alucinantes sobre cómo Curry ha cambiado el juego en la NBA. Como es sabido, sus lanzamientos de tres establecieron una estrategia que fue imitada por otros equipos y, ahora, es uno de los recursos más frecuentes en el juego, lo cual no es del gusto de todos.
Curry ya se lo toma a cachondeo, pero es constante que le acusen de haber arruinado la calidad del juego en la NBA: «Mark Jackson fue el primero en decirlo cuando volvió a las retransmisiones después de entrenarnos. Lo dijo en una transmisión, y lo sacaron de contexto, o lo tomaron demasiado en serio, porque él solo estaba bromeando. Estaba hablando de ver jugar a sus hijos y dijo algo como: ‘Oh, está arruinando el juego. Ahora voy a los gimnasios de instituto y solo veo chicos que…’»
La cuestión es que Curry explica que lo importante no es lanzar triples sin ton ni son, sino hacerlos creando espacios. Y ahí llega la sorpresa en la charla, resulta que todo comenzó con la influencia del FC Barcelona y el tiki-taka. Lo dice tal cual: «En el campamento de entrenamiento, [Steve Kerr] nos mostró un video… no recuerdo el club, pero era el Barcelona, el del tiki-taka. Y nos dijo que ese sería nuestro modelo: cómo íbamos a crear tiros, cómo íbamos a jugar de forma sencilla, cómo obligar a la defensa a tomar mil decisiones por posesión, hasta encontrar el lanzamiento correcto. Al principio nos costó acostumbrarnos a no cantar las jugadas, sino dejar que el balón dictara dónde debíamos estar. Pero poco a poco, todo encajó».

Desde entonces, las críticas le tienen aburrido, pero también él es consciente de que sus lanzamientos han influenciado a generaciones de nuevos jugadores: «Estoy intentando recordar el primer momento en que realmente me di cuenta. Porque, claro, lo sabes, lo sientes… Cuando Trae Young llegó a la liga fue la primera vez que alguien fue etiquetado como ‘el próximo yo’, aunque es un jugador distinto. Lo conocía desde el instituto, pero fue entonces cuando pensé: ‘Vale, me estoy haciendo mayor; estos chavales que crecieron viéndome ahora modelan su juego según el mío. Hay jugadores a los que se les exige ser como yo o jugar como yo’. Creo que fue la primera vez que entendí el impacto real».
Y lo importante no es si ahora la NBA es más vistosa o no, sino que a quien le digan que Curry se ha cargado la forma de jugar, escuche la historia completa, todo lo que hay detrás de esa estrategia: «Después de que Mark dijera aquello de ‘arruiné el juego’, me lo preguntaban constantemente. Pero hoy lo tomamos con humor, porque sabes que hay una influencia real. Lo importante ahora es que los chicos escuchen toda la historia, el proceso completo, no solo el producto final. Esa probablemente fue la primera vez que lo pensé de verdad, porque Trae había venido a uno de nuestros partidos, habíamos hablado y, poco después, lo draftearon. Pensé: ‘No, él tiene su propio estilo. Pero la gente decía: ‘No, es como tú’».
Stephen Curry en el gimnasio
Otro de los momentos más llamativos de la charla llega cuando Curry recuerda sus primeros años en la NBA y la relación entre el trabajo físico y su mecánica de tiro. Recién llegado a la liga, era un jugador delgado, apenas pesaba unos 81 kilos, y los entrenadores insistían en que debía ganar músculo para resistir el ritmo del calendario y los contactos.
Curry, que siempre había cuidado su cuerpo, se tomó en serio las rutinas de gimnasio. Pero pronto notó que algo no encajaba. Su tiro, la base de todo su juego, empezó a ser distinto, sentía que era como menos fluido, menos natural. Y ahí entra la anécdota que él mismo cuenta entre risas: Don Nelson, su primer técnico en los Warriors, entró un día en la sala de pesas y montó en cólera: «Entró gritando: ‘¡Le estáis destrozando el tiro!’», recuerda Curry. «Yo no entendía muy bien a qué se refería. Solo quería ponerme más fuerte, verme mejor con la camiseta… pero resulta que tenía razón».

El jugador explica que entonces comprendió que el cuerpo y el tiro están profundamente conectados. Ganar fuerza no puede hacerse a costa de perder eficiencia, coordinación ni sensibilidad. El reto es encontrar un punto medio, suficiente potencia para soportar la exigencia física, pero sin que la mecánica se viera afectada: «No se trata de fuerza bruta, sino de cómo se mueve tu cuerpo, de eficiencia y control».
Con el tiempo, Curry entendió que su verdadera potencia no provenía de los brazos o del pecho, sino del core, la estabilidad y el equilibrio. Aprendió a trabajar la fuerza desde dentro, buscando fluidez y precisión, no volumen: «Hay jugadores que ganan kilos y pierden su tiro. A mí me obsesionaba que eso me pasara. Por eso cambié mi manera de entrenar».
Hoy, más de una década después, sigue entrenando bajo esa misma filosofía: priorizar la movilidad, la economía del gesto y la armonía del movimiento sobre el exceso de masa muscular. En su caso, la evolución física fue también una evolución técnica y mental, un ajuste con el que ha logrado mantenerse como el mejor tirador del mundo sin traicionar su esencia.
Análisis del ‘tiki-taka’ de la NBA
Por otro lado, Curry y LeBron también comentan en una pantalla varias jugadas de las Finales entre Warriors y Cavaliers, analizando cada movimiento. Concretamente, comentan conceptos tácticos clave del sistema de Golden State, como los split cuts (bloqueos divididos), el post to pass (la idea de pasar al poste para activar el movimiento del resto del equipo) o el papel de Draymond Green como eje de la circulación del balón. Explican cómo, al soltar la pelota y moverse sin descanso, Curry genera un caos ordenado que obliga a la defensa a reaccionar constantemente. El tiki-taka del Barça aplicado al basket.
LeBron alucina con esos movimientos, dice que son un problema para defender, un dilema constante, porque cuando Curry se desprende del balón, su marcador tiende a relajarse, pero ese es precisamente el momento más peligroso. Como dice el propio James, «es más peligroso cuando no tiene la pelota». A partir de ahí, ambos analizan jugadas concretas en las que el simple movimiento de Curry, sin lanzar, sin botar. provoca desajustes: defensores que dudan en hacer el cambio, ayudas que llegan tarde, y líneas de pase que se abren para Green o Iguodala. No hay un guion rígido: el equipo se mueve como un organismo vivo, leyendo cada reacción del rival.
Esa dinámica, la constante búsqueda del espacio libre, la idea de que el balón «dicte» la jugada, es lo que Curry había explicado antes sobre la influencia del tiki-taka del Barça de Guardiola. En la práctica, es el mismo principio: circulación, ritmo, paciencia y confianza en que el movimiento acabará generando la mejor opción.
El mejor defensa: las lesiones
Antes de dominar el juego, Curry tuvo que reinventarse físicamente. En el encuentro recuerda su etapa más dura, los problemas crónicos de tobillos que casi lo dejan fuera de la liga. Tras dos operaciones, llegó a pensar que su cuerpo no resistiría. «Hubo momentos en que me sentía muy lejos de mí mismo».

Explica que entonces comprendió que la recuperación no podía centrarse solo en los tobillos, sino en toda la cadena muscular: caderas, glúteos, core y pies. Esa fue la base de su nueva preparación, más enfocada en la estabilidad y en los movimientos funcionales que en la fuerza bruta. Entre risas, lo resume así: «El trabajo más aburrido de mi vida, pero fue el más importante».
Durante meses, repitió ejercicios monótonos para reforzar los pequeños músculos estabilizadores, y fue entonces cuando entendió que el talento no basta si el cuerpo no acompaña. Aquel proceso, tedioso pero decisivo, le enseñó a no dar nada por hecho. Desde entonces, cada entrenamiento, cada sesión de tiro y cada calentamiento tienen un propósito claro. Su longevidad y su nivel actual, a los 37 años, no se entienden sin esa metamorfosis silenciosa que redefinió su manera de entrenar y competir.
En este sentido, Curry recuerda su paso por la selección de Estados Unidos y cómo le impresionó la rutina de LeBron James. Había oído hablar de su disciplina, pero verla de cerca lo cambió todo: «No podías ganarle al gimnasio. Siempre llegaba antes. Y no hacía falta hablarlo: sabías que esa era la forma de ser grande». Esa experiencia reafirmó su propia filosofía, aprendida a base de dolor.


Y las transferencias a Negreira no se las enseñó?
EUROPA DESPIERTA!
Roberto De Zerbi:
«Las reglas en Madrid son diferentes a las del olympique de Marsella»
BOOOOOOOOOOOMMMMMMMM
Pingback: Stephen Curry revela cómo el tiki-taka del Barça inspiró el estilo de juego de los Warriors - Hemeroteca KillBait
El Madrid será SAD para aliviar su deuda de 1.163M€ ya que la reforma del estadio cuesta casi el triple.
El club vendió el 30% de la explotación por 360M€ y no se está pudiendo explotar (palanca ficticia).
Esto afecta gravemente al límite salarial del club y lo están tapando.
ABC de ayer