Entrevistas de baloncesto

Marko Tomas: «Quise ser un jugador de referencia en el Real Madrid, pero no estaba preparado, no es fácil llegar con 20 años»

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A Marko Tomas (Koprivnica, 1985) le gusta mucho el tenis, una afición que han heredado sus hijas, metidas de lleno en entrenamientos y torneos. Hablamos sobre ello antes de comenzar la entrevista en una terraza del centro comercial Arena Centar, a pocos minutos a pie del imponente Arena Zagreb.

Han pasado dos décadas desde que Tomas llegó al Real Madrid. Con 20 años, su 2,01 de altura y unas cualidades técnicas y físicas privilegiadas para su edad apuntaban a convertirle en una figura europea. Resultaba complejo encasillar al joven croata como escolta o alero, porque se movía con soltura en cualquiera de las posiciones exteriores, por no hablar de su capacidad para defender a cualquier integrante del perímetro adversario.

Marko repasa su trayectoria mientras mira al futuro del baloncesto en su país con preocupación, pero también con optimismo. No queda otra. Recientemente ha sido nombrado ojeador jefe, el principal encargado de la selección de talentos para las categorías inferiores del combinado nacional. En un renovado organigrama técnico de la Federación de Croacia (Hrvatski košarkaški savez) se ha reencontrado con Krunoslav Simon (director deportivo de la organización).

Comenzaste a jugar en el KK Radnik, y luego llegaste al KK Zagreb. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión? ¿Tuviste la opción, por ejemplo, de ir a la Cibona?

La Cibona era un gran equipo en Croacia, y jugaba cada año en Euroliga, pero KK Zagreb era un club que daba a los jóvenes la ocasión de jugar. Además, era un poco más fácil para mí porque mi hermano mayor, Ivan, ya estaba jugando allí. Era un poco más natural que jugásemos juntos. Iba a poder competir en la Liga de Croacia y en la Liga Adriática, que empezó por esta época [2001].

Era muy buen destino para los jóvenes, y también pude jugar contra el Real Madrid en la Copa ULEB [2003/04]. Yo creo que KK Zagreb fue una muy buena opción para mí en ese momento.

Supongo que la figura de Ivan ha sido muy importante para ti.

De pequeño, mi hermano mayor jugaba al baloncesto en KK Radnik Križevci, con mi padre de entrenador. Mi familia procede de esa ciudad [Križevci] y allí jugué yo también. Luego coincidimos en KK Zagreb, el equipo del que me fichó el Madrid. Sí, ha sido mi gran apoyo durante mi carrera.

Además coincidiste con él en Fuenlabrada, en la temporada 2007/08.

Pero en este periodo apenas jugamos juntos. Yo estuve fuera un tiempo por lesión y, cuando estaba recuperado, se lesionó él. No sé si coincidimos dos o tres minutos en la cancha, en un partido contra el Barça.

Tienes otro hermano, Luka. En este caso, de menor edad. También vinculado al baloncesto.

Sí, ya tiene 26 años. Ha estado jugando en KK Zabok, equipo de primera división en Croacia, con mi hermano Ivan de entrenador.

¿Cómo han llevado esa situación? No es sencillo entre familiares.

No es fácil una relación profesional así entre hermanos. Es un poco más fácil que hijo y padre, pero bueno… Han estado un par de años juntos y van bien.

Marko Tomas (Foto: Cordon Press)
Marko Tomas (Foto: Cordon Press)

Precisamente con Marko Popović recordamos cuando fue entrenado por su padre.

El problema son los otros jugadores, que siempre van a mirarte de una manera un poco diferente. Y el entrenador no puede permitir que nadie piense que hay favoritismos. Esta relación en un deporte colectivo no es fácil.

Antes salió el nombre del KK Zagreb, tu primer equipo en la elite. Por desgracia, desapareció en 2018.

No sé muy bien qué pasó durante los últimos años. Mientras jugaba en España, en KK Zagreb entraba dinero del Gobierno de Croacia. Así ficharon jugadores para poder disputar la Euroliga. Llegaron a jugar un año en la competición [2011/12], pero después las deudas se fueron haciendo muy grandes.

Era un gran club para los jugadores jóvenes. Después de mí, estuvo Ante Tomić, que también firmó por el Real Madrid. Pasaron por allí Hezonja, Dario Šarić, Luka Žorić, Krunoslav Simon…

Es un problema general en el baloncesto croata, ¿no? Los clubes pasan por muchas dificultades económicas.

El problema más grande en ese sentido llegó a partir de la entrada de Croacia en la Unión Europea. Ahí se acabaron las ayudas del Gobierno y de las entidades locales, y empezó a haber más regulaciones e impuestos para las empresas.

Más control sobre el destino del dinero.

Sí, y ya las empresas no quieren poner dinero en el baloncesto y sus equipos, porque es un dinero que no retorna. Los equipos de baloncesto, poco a poco, han ido a peor.

Ahí tienen una gran ventaja los clubes como Estrella Roja y Partizan.

Sí, claro, al no estar Serbia en la UE, su Gobierno puede dar muchísimo dinero.

En el verano de 2002 llega el primer gran momento de tu carrera. Ganas con Croacia el Campeonato de Europa U18, celebrado en Alemania. En cuartos superáis a Francia, con 16 puntos tuyos, en semifinales a Lituania y en la final a Eslovenia, donde estaban los hermanos Lorbek. Erazem anotó 32 puntos.

Fue un drama hasta el final [72-74]. Hubo una cosa muy buena, y es que de este campeonato salieron varios jugadores que pudieron desarrollar una carrera profesional notable. No hablo de los equipos que llegaron a semifinales; hablo en general, también de los que se quedaron en la fase de grupos. Ganar este Europeo fue sensacional.

Además con gente de tu edad. Varios de vosotros seríais amigos.

Y jugamos después en la selección nacional absoluta. De esta generación salieron 4 o 5 jugadores muy destacados. Marko Banić, por ejemplo, que también pasó después por España.

O Roko Leni Ukić.

Sí, sí. También estuvo el hermano de Marko Popović [Luka].

Y en aquella Eslovenia, además de los hermanos Lorbek, jugaba también Aleksander Vujačić, campeón de la NBA con los Lakers en 2009 y 2010.

Ya jugaba en esa época en Snaidero Udine, en Italia. Rendía muy bien en el primer equipo. Gran jugador.

Antes has citado el partido que jugaste con el KK Zagreb ante el Real Madrid. En la Copa ULEB 2003/04, con tu hermano Ivan de compañero, también tuvisteis enfrente a otro conjunto histórico como Olimpia Milano.

Como un jugador joven, y algo inconsciente, no tenía miedo de competir ante esos equipos. Tenía toda la confianza del mundo. Recuerdo muy bien el partido contra el Real Madrid que jugamos en casa. Lo perdimos en el último momento, creo que por un triple de Fotsis [72-75].

El Real Madrid fue subcampeón de esa Copa ULEB, con Kambala, Bennett, Herreros…

Sí, me acuerdo de que el base era un argentino, Victoriano. También el entrenador era argentino.

Julio César Lamas.

Eso es. Era un buen equipo, con jugadores de mucha experiencia y calidad.

El Baskonia estuvo muy interesado en tu fichaje, pero no querían esperar a que acabase la temporada 2004/05. Por eso al final te marchaste a Madrid.

No sé muy bien lo que pasó. Creo que ellos querían que llegase en febrero o así. En ese momento sí quería ir a Vitoria, pero KK Zagreb no me dejó, y la verdad es que creo que no estaba preparado todavía. Dos o tres meses después, ya tuve la opción de ir al Real Madrid, y pienso que nadie de mi edad podía decir que no a una llamada del Madrid.

Aunque en esos años el Baskonia tenía un nivel mayor, con muy buenos resultados también en Euroliga.

Es cierto, pero la dimensión y el significado del Real Madrid como club están a otro nivel. Sí, en ese momento el Baskonia era uno de los mejores equipos de Europa.

Baskonia y Madrid apuntaban a Marko alertados por unas estadísticas al alza: pasó de promediar 12,8 puntos y 5,3 rebotes en la temporada 2003/04, a firmar 19,6 puntos, 4,4 rebotes y 2,3 asistencias en la 2004/05. Y acababa de cumplir 20 años.

Visto desde fuera, para un joven croata, ¿impresionaba mucho esa dimensión como club del Real Madrid?

Sí, pero yo tenía toda la confianza para ir allí y ser alguien importante para el equipo, no una simple promesa. Desde que firmé con el Real Madrid quería ser un jugador de referencia, pero ahora veo que mentalmente no estaba preparado. No sé, no es fácil llegar con 20 años desde un equipo pequeño a un equipo grande, y desenvolverte bien; aunque creo que no jugué mal y puedo decir, 20 años después, que fue una buena decisión ir a Madrid. Tenía calidad para aportar al equipo.

Ahora que ha pasado tanto tiempo, ¿cuál crees que fue el principal motivo de que no triunfases en el Real? Recuerdo que viniste entre unas expectativas muy elevadas; se te llegó a comparar con Dražen Petrović.

Pero creo que no sólo fue en España. También pasó en los medios croatas. En los años 2000, en mi país sólo querían jugadores como Dražen, como Toni Kukoč. Tenías que jugar en un equipo como el Madrid para ser reconocido.

Si no, parece que no vales.

Y vuelvo a decir: no es fácil el cambio de un equipo pequeño, donde tienes muchos más minutos y la libertad para hacer lo que quieras, a uno como el Real Madrid, con una plantilla de muy buenos jugadores; allí no tienes tantos minutos, así que no puedes tardar en coger el ritmo del partido cuando sales a pista. Además, en esos años no se jugaba al baloncesto igual que ahora.

El jugador estaba más sujeto a la pizarra del entrenador.

Ahora tienes mucha más libertad. Antes, se jugaban partidos a 60 puntos. Si anotabas 8-10 puntos, podía parecer desde fuera que habías jugado mal. Ahora se juega mucho más rápido y es más fácil percibir el talento ofensivo.

Por otro lado, solía rendir bien en defensa. Llegué al Madrid muy joven como un jugador con mucho potencial ofensivo, y acabé destacando más en labores defensivas. Otro problema.

La primera temporada de Marko Tomas en Madrid se cerró con unos resultados colectivos discretos. El Baskonia, en semifinales de la Copa, y el Barcelona -en cuartos de Euroliga y ACB- cortaron la trayectoria de los blancos en los diferentes torneos.

En la plantilla de tu primer año en Madrid estaban Rakočević y Bullock. Eso te llevó a un rol más defensivo.

Este primer año no construimos bien el equipo. Creo que jugábamos sin base. Bullock y Rakočević jugaban juntos pero ninguno ejercía como base. Ya no quedaban balones para el resto [sonríe].  También tuvimos muchas lesiones ese año y nos afectaron bastante.

En el top 16 de la Euroliga, ganamos los primeros dos partidos, y después tuve una lesión que me impidió jugar hasta el final de la temporada. Ya con 20 años tenía problemas con los isquiotibiales. Arrastré ese tipo de lesiones musculares durante toda mi carrera.

Nunca tuve problemas de rodilla o de espalda, pero había músculos que me molestaron muchas veces, sobre todo los isquiotibiales. No sólo en Madrid, también más adelante en otros equipos.

¿Entonces tus problemas físicos comenzaron en Madrid?

Sí, allí empecé. A veces no eran lesiones importantes, pero mira, si estás en buena forma y tienes una lesión muscular, aunque sea pequeña… Estás dos, tres semanas, o un mes fuera, y no es fácil recuperar el ritmo competitivo que tenías.

Marko Tomas (Foto: Cordon Press)
Marko Tomas (Foto: Cordon Press)

También a veces cuesta recuperar la confianza.

Me pasó algo similar dos o tres veces durante los tres años en Madrid, cuatro si contamos la cesión en Fuenlabrada. Allí también me sucedió.

Maljković fue tu primer entrenador en el Real Madrid.

Boža Maljković habló primero con mi padre. Le llamó antes a él. Mi padre, que llevaba toda su vida en el deporte… Imagínate cómo se quedó al oír su voz. Estaba fascinado.

El entrenador de la mítica Jugoplastika, interesado en su hijo.

El entrenador de aquel equipo llama y quiere que tu hijo se vaya al Real Madrid para jugar a sus órdenes. Yo tenía que tomar una decisión importante, porque también existió la opción de la NBA. Estaba al 50 % entre quedarme en Europa o ir directamente a la NBA desde KK Zagreb.

No sabía que la opción de la NBA era tan factible.

Sí, mis agentes en Estados Unidos querían que yo me presentase al draft en 2005.

¿Había un interés fuerte de algún equipo en concreto?

Bueno, primero tenía que hacer un workout, para que ahí fuesen a verme los diferentes equipos que pudieran estar interesados. Mi agente estaba seguro de que tenía muchas opciones de ser elegido en la primera ronda, pero mi padre me aconsejó que fuese primero al Madrid y después si eso a la NBA.

¿Has pensado mucho sobre ello? ¿En qué hubiera pasado si hubieras apostado por ir a la NBA?

Creo que, si tuviese que tomar ahora esa decisión, hubiera elegido de nuevo ir al Real Madrid.

La temporada 2006/07 fue difícilmente mejorable. La baja de Igor Rakočević y la llegada de Charles Smith supuso una novedad importante en el juego exterior. Con Joan Plaza -que debutaba como técnico principal en la ACB- a los mandos, el Real Madrid ganó Liga (3-1 en el ‘playoff’ final contra FC Barcelona) y Copa ULEB (87-75 al Lietuvos en Charleroi). En aquel grupo campeón, Marko Tomas encontró un hueco para ser relevante.

Tu segundo año en el Madrid, con Joan Plaza de entrenador, es mejor. Estás más asentado en el equipo.

Teníamos una plantilla amplia, y disputamos muchos partidos, con minutos para todos. Disfruté durante ese año. El único problema fue que no disputamos la Euroliga. Jugamos a un nivel muy alto.

Ganáis con mucha autoridad la Copa ULEB, la competición europea que jugáis aquella temporada. También la ACB, y fuisteis finalistas de la Copa del Rey. Faltó poco para un triplete.

Sí, y creo que si hubiésemos jugado la Euroliga podríamos haber hecho buenas cosas.

En la final de la ACB contra el FC Barcelona defendiste muy bien a Navarro (en ninguno de los cuatro encuentros alcanzó los 20 puntos y en el último se quedó en 5).

Sabíamos que Navarro era su mejor jugador y que todo partía de él. Yo tenía siempre mucha confianza para defender a los mejores escoltas de Europa en esos años. Creo que la clave de esta serie final era parar a Navarro, pero todo el equipo hizo un buen trabajo atrás. No sólo yo.

¿Disfrutabas cuando te tocaba defender?

Era un jugador diferente. Disfrutaba anotando canastas, pero también defendiendo. Creo que si tienes las dos cosas puedes decir que eres un jugador completo.

A los jugadores os suele gustar mucho correr hacia la canasta rival cuando hay una oportunidad, pero no tanto hacia atrás. Parece que no era tu caso.

[Sonríe] Hay muchísimos jugadores que son muy buenos en ataque, pero atrás flojean mucho. Para mí los más grandes tienen que rendir bien a ambos lados de la pista.

El doblete ACB-ULEB, con protagonismo creciente, no presagiaba un movimiento en los despachos que descolocó a Marko. El croata salió cedido, rumbo a Fuenlabrada. En su lugar llegó el griego Pelekanos.

Para la 2007/08 te vas cedido a Fuenlabrada. ¿Cómo lo encajas? Supongo que esperarías seguir en el Real Madrid.

Esa decisión sigo sin entenderla a día de hoy. Llevaba ya dos años en el Real Madrid, y creo que la plantilla estaba bien como estaba. Nunca entendí mi cesión.

¿No te dieron ninguna explicación desde el club?

Bueno, hablé con Alberto [Herreros], el director deportivo, y él me dijo: «Nosotros te queremos y tenemos muchísima fe en ti; queremos que juegues un año en un entorno similar al que tenías en Zagreb, para que vuelvas a ser el mejor de tu equipo. Que tengas un poco más de libertad para jugar y que te sientas mejor». Entiendo lo que quería decir, pero creo que era un poco tarde para eso. Después de dos años en el Real Madrid, ir a Fuenlabrada, a un equipo veterano…

Volviste un año después al Real Madrid, pero, como dices, igual el momento de aquella cesión no era el adecuado. Una vez que te habías integrado en el equipo y habías demostrado que podías ser importante.

Una vez que habían decidido cederme, quizás debí presionar para que el club buscase un equipo que disputase la Euroliga; un conjunto que necesitase a un jugador de mi perfil. Pero acepté lo primero que me propusieron. Creo que vivir en Madrid me gustaba demasiado [sonríe].

Quería regresar a tu segundo curso en el Madrid. En los últimos meses de la 2006/07 se incorpora al equipo Sergio Llull. ¿Cuál fue tu primera impresión sobre él? ¿Cómo era Llull recién llegado al vestuario?

A mí me impactó, y era un jugador que todavía no se había hecho un nombre en España. Jugaba en un equipo pequeño, creo que en Manresa, y cuando llegó era un tío con muchísima hambre de jugar al baloncesto, de hacer algo en su carrera; trabajó muy bien desde el primer día, y se notaba mejoría mes a mes. Desde el principio vi que este chico sería un muy buen jugador.

Felipe Reyes fue otro jugador histórico con el que coincidiste en Madrid.

Es un tío genial, y era un luchador. Creo que nunca he visto alguien como él. Hablamos de los jugadores que tenían hambre de anotar desde el principio de sus carreras, y Felipe, por su parte, tenía un sentido especial para coger los rebotes. También era un jugador duro, pero tener a tu lado a alguien así es muy bueno para el equipo, y fuera de la cancha Felipe era un tío muy, muy bueno, un amigo.

Imagino que en los entrenamientos, con su ejemplo y actitud, provocaba que el resto elevase el nivel.

Sí, sí. También teníamos al belga Axel [Hervelle]. Era un jugador similar a Felipe en ese sentido. En los entrenamientos siempre saltaban chispas.

¿Veías a Álex Mumbrú como un entrenador en potencia o te ha sorprendido su trayectoria tras la retirada?

Me ha sorprendido un poco, aunque Mumbrú utilizaba muchísimo la cabeza cuando jugaba, porque no tenía grandes cualidades físicas.

Jugaba mucho con la cabeza, sabía cómo utilizar su cuerpo, pero no me esperaba verle como entrenador. Le gusta el juego atractivo, y creo que tiene muy buen futuro por delante.

También quiero preguntarte por Raül López. Marko Popović nos dijo que, sin lesiones, podría haber sido el mejor base español de la historia.

No recuerdo esos años en los que Raül jugaba con Gasol y Navarro, en el equipo que ganó el Mundial Júnior. Pero mi hermano sí jugó contra ellos y siempre decía que Raül era el mejor de ese equipo. Se fue muy joven a Utah y tuvo problemas muy serios con las rodillas. En su segunda etapa en el Madrid era como si jugase cojo.

Y a muy buen nivel.

Sí, así que no puedo imaginar cómo hubiera sido y jugado sin tantos problemas.

¿Mantienes el contacto con algunos compañeros de aquella época en el Real Madrid?

Han pasado muchos años, y el trato se va perdiendo, pero algunas veces he viajado a Madrid, o he ido a ver los partidos de Euroliga que jugaban cerca de aquí, sobre todo en Belgrado. Cuando me veo con ellos, surgen muchos recuerdos.

Tras la cesión en Fuenlabrada, Tomas volvió al Real para la campaña 2008/09. Más allá de los resultados, discretos (el Madrid no ganó ningún título y tampoco disputó finales, siendo su tope las semis de la ACB ante Baskonia), Marko tuvo la oportunidad de cruzarse por primera vez con dos joyas aún por pulir.

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En tu último año en el Real Madrid estaban en la cantera Nikola Mirotić y Bojan Bogdanović. ¿Tenías trato con ellos?

Sí, lo recuerdo muy bien. Cuando Bojan firmó por el Madrid, teníamos contacto frecuente. Su padre quería saber cómo era el club y la ciudad, porque yo soy cuatro años mayor que Bojan. También pasé mucho tiempo con Niko.

Fuiste como su hermano mayor en Madrid. 

Un poco, porque él entrenaba con nosotros, y hablamos el mismo idioma. Era un chico con muchas cualidades, aunque no pensaba que fuese a tener una carrera tan buena por delante.

Al acabar la 2008/09, sales del Real Madrid y fichas por la Cibona.

En mi último año en Madrid la temporada fue mala y la dirección quiso buscar algo nuevo para el club. Firmaron a Messina, un grandísimo entrenador, y ganador. Él quería un equipo nuevo, y llegaron muchos fichajes. Tenía un año más de contrato, pero bueno, la opción de la Cibona me dio la oportunidad de seguir jugando en la Euroliga. Además, echaba un poco de menos a la familia. Entonces pensé: «¿Por qué no jugar un año en Zagreb?». Tenía muchas opciones, pero quise volver a Croacia, y allí jugamos a un gran nivel.

¿Había mucha rivalidad entre KK Zagreb y Cibona? ¿Sentó mal en tu antiguo club ese fichaje?

Para nada. KK Zagreb surgió como un pequeño equipo, del barrio de Novi Zagreb. Era como un hermano menor de la Cibona. Nunca hubo una rivalidad real.

Algo así, salvando las distancias, como Baloncesto Fuenlabrada y Real Madrid en tu época de jugador.

Sí. Mira, precisamente allí jugaba KK Zagreb sus partidos de Euroliga. En ese pabellón [Marko señala el Arena Zagreb, muy próximo al lugar donde se desarrolla la entrevista. Fue inaugurado para el Mundial de Balonmano de 2009; NdR].

Enrolado en la Cibona, junto a Bojan Bogdanović, Jamont Gordon o Dalibor Bagarić, la temporada 2009/10 trajo consigo un título de Liga en Croacia, pero también un momento histórico, en este caso con desenlace desfavorable para Marko. En un Arena Zagreb abarrotado, la Cibona cayó en la final de la Liga Adriática ante el Partizan (74-75, tras una prórroga). El conjunto serbio, clasificado para la Final Four de la Euroliga ese mismo curso, venció gracias a un triple de Dušan Kecman. Lanzado desde la mitad de la cancha.

Aquel año para la Cibona queda marcado por la final de la Liga Adriática contra el Partizan. Seguramente sea uno de tus peores recuerdos deportivos.

Me cuesta pensar en ello. Todavía me pregunta por esa final muchísima gente, en Croacia y también en Serbia; sobre los últimos instantes de ese partido. Es increíble.

En muchos vídeos del partido no se ve bien el triple de Kecman. Las cámaras estaban enfocando ya la celebración.

Hubo un problema con el pequeño marcador que estaba encima del tablero. Cuando Bojan [Bogdanović] metió el triple que nos puso por delante, pensábamos que el marcador estaba a cero ya. Todos los jugadores entraron en la cancha para celebrar… Parecía que el tiempo estaba agotado, pero quedaban seis décimas. Y el resto es historia.

Cómo puede cambiar todo en un instante. Aquel día hiciste un partidazo.

Sí, y también Gordon. Entre los dos metimos muchos puntos.

Cada uno hizo 31: 62 de los 74 puntos de la Cibona.

Y Bojan llevaba 0/6 en triples en ese partido, y metió uno en el último segundo. Si el partido hubiera acabado así, sería el triple más grande de su carrera. De una carrera que ha sido enorme, pero ganar aquella Liga con un triple tuyo, con 21 años…

Bojan Bogdanović había llegado contigo a la Cibona el verano anterior. Los dos desde el Real Madrid.

Sí, y luego también fuimos juntos al Fenerbahçe [sonríe].

Ahora que sacas el tema, ¿por qué elijes el Fenerbahçe para continuar tu carrera?

Muchos equipos estaban interesados. Venía de un año en el que no había tenido problemas de lesiones, así que se fijaron mucho en mí de nuevo.

Fenerbahçe era un gigante en Turquía, también con su equipo de fútbol. En baloncesto no estaba al nivel de los grandes clubes europeos, pero años antes se había fusionado con el Ülker con el objetivo de alcanzar a Madrid, Barcelona y al resto de los mejores equipos. Se buscó dar pasos en esa dirección.

Participaste en el inicio del proceso que culminaría en la conquista de la primera Euroliga del club. La presencia de tu compatriota Spahija como entrenador sería un buen aliciente.

Sí, y también estaba en el equipo mi gran amigo [Roko Leni] Ukić, que había regresado de Estados Unidos unos meses antes. Era la ocasión de jugar juntos.

Además de Bogdanović y Ukić, había otros nombres destacados: Darjuš Lavrinovič, Emir Preldžič, Mirsad Türkcan

También Ömer Onan.

Más adelante coincidiste con Jasikevičius, que precisamente ha ganado la Euroliga como técnico del Fenerbahçe. ¿Qué tal con él?

Muy bien. Fue un periodo muy positivo. Él vino para la segunda fase de la temporada 2010/11 y tengo grandes recuerdos de esos meses.

Se usa muchas veces como tópico, pero en su caso era evidente: de jugador era como un entrenador sobre la cancha.

Siempre estaba hablando con el entrenador, y discutía con él sobre aspectos del juego. Él ya pensaba más como técnico.

También en su relación con los árbitros.

Sí, no paraba de hablar con ellos, y con sus compañeros de equipo.

Como jugador del Fenerbahçe, Marko levantó una Liga y una Copa de Turquía, con Galatasaray y Beşiktaş como rivales en las respectivas finales. Pero la entidad miraba más allá de las fronteras otomanas. El objetivo era codearse con los mejores del continente europeo.

En tus dos temporadas en el club, el Fenerbahçe fue eliminado en el top 16 de la Euroliga. Había que subir todavía algunos peldaños.

En la primera temporada jugamos muy bien en la primera fase, y empezamos el top 16 con tres victorias, incluyendo un gran triunfo en la pista del Olympiacos [70-84]. Y al final no pasamos a cuartos de final. Lo nunca visto. Aunque perdiésemos los tres partidos restantes, lo lógico era pasar a cuartos. Acabamos terceros por diferencia de puntos [que favoreció al Valencia Basket; NdR]. Dominamos ese año en Turquía, pero queríamos llegar más lejos en Euroliga.

En el segundo año la situación fue muy diferente, porque jugué muy pocos partidos. Pasé mucho tiempo lesionado.

En ese segundo año pasó un tiempo en la plantilla Thabo Sefolosha, uno de los jugadores de la NBA que fueron a competir a Europa durante el ‘lockout’. ¿Cómo encaja en un vestuario alguien que sabes que está de paso?

No es fácil, pero ya sabemos que estas situaciones se dan en baloncesto. Siempre hay equipos que fichan jugadores por un mes o dos meses. No era algo a lo que no pudiésemos acostumbrarnos.

Vuelves a Zagreb para la 2012/13, en este caso para jugar en Cedevita. Allí coincides con Maljković de nuevo.

Sí, la gente que dirigía la empresa estaba muy loca por el baloncesto; querían crear un proyecto fuerte para hacer cosas grandes, con un equipo nuevo. Iban a jugar Euroliga, y yo, tras sufrir tantas lesiones, quería volver a disputar esa competición de nuevo. Creí que era buena decisión volver a casa para jugar en Cedevita.

No fue bien aquella temporada, ni para ti ni para el equipo.

Salió muy mal [Cedevita cayó derrotado ante la Cibona en la final de la Copa de Croacia y se quedó fuera de la Final Four de la Liga Adriática; NdR]. Por mi parte, el cuerpo no aguantaba. Cuando tienes una lesión grande, y luego llega otra, y una tercera… Lo pasé muy mal esos años. Me planteé acabar con mi carrera cuando me rompí el tendón de Aquiles, y sólo tenía 28 años.

Marko Tomas y Navarro (Foto: Cordon Press)
Marko Tomas y Navarro (Foto: Cordon Press)

Fue tu primera reacción. Dijiste que no volverías a intentarlo.

Es que el primer año en Cedevita jugué muy poco. Al comienzo de mi segunda temporada, en el partido de Supercopa, me rompí el tendón. Estuve fuera un año entero. Durante la mejor etapa de un deportista, de los 25 a los 28 años, no pude jugar con continuidad.

¿Por qué al final descartaste la opción de la retirada?

No soy un tío que se rinda fácilmente. Sabía que tenía muchísimos problemas, pero que si volvía con ganas podía jugar a buen nivel. Al momento de sufrir algo así estás enfadado y un poco perdido, pero después, cuando tu cabeza se enfría, piensas que el baloncesto es tu vida y que es lo que mejor sabes hacer. Con este punto de vista, no fue difícil moverse y empezar de nuevo.

El mal desempeño del Cedevita en la 2012/13 dio paso a dos temporadas exitosas, selladas con doblete en los torneos nacionales. Títulos de los que Marko no pudo disfrutar cómo le hubiera gustado.

¿Tantos problemas físicos influyeron en tu carácter en la pista? En el sentido de estar más frustrado y enfadado, cuando un partido no iba bien, con adversarios, árbitros, aficionados del rival…

No era fácil para mí jugar al baloncesto esos años. Competía en partidos de Euroliga o Eurocup y constantemente estaba pensando si mis músculos aguantarían en caso de hacer un ‘sprint’ o algún otro movimiento explosivo.

Esa situación tiene que quemar mucho por dentro.

A pesar de todos estos problemas competía bastante bien, pero me sentía muy frustrado. Era muy difícil; siempre pensando cuándo llegaría el siguiente problema en los músculos. Tampoco era fácil para los equipos que podían estar interesados en mi fichaje. Durante esos años se planteaban la pregunta de si había que correr el riesgo de tener a un jugador con este problema. Para ellos era muy arriesgado.

Tomas volvió a Cedevita para la temporada 2016/17. Aquel curso sumó Liga y Copa croatas, dentro de un grupo en el que llamaba la atención un talento precoz, Džanan Musa.

Como te pasó en el Real Madrid con Llull, en Cedevita coincidiste con un joven con muchísimo potencial: Musa. Había debutado en Euroliga con 16 años.

Como júnior, Musa tenía toda la confianza del mundo; la fe de que ya podía ser el mejor. Quería todos los balones. Era muy diferente a mi caso cuando llegué al Madrid. Yo era un jugador algo más tímido, que a veces se quedaba en la esquina esperando a que llegase el balón.

Él quería coger el balón cuanto antes para hacer alguna jugada. Ahora tiene la misma actitud. Veo en él el mismo carácter que tenía de joven. Después de años siguiéndole, estoy muy contento por él y por la carrera que está teniendo. Creo que ha sido un factor clave para el Madrid estos últimos años.

En Cedevita jugaste también con Jusuf Nurkić, que ha tenido una amplia carrera en la NBA.

En mi primer año, en la 2012/13. Él jugó los primeros tres o cuatro meses con nosotros y se marchó cedido a Zadar. La siguiente temporada sí la disputó entera con Cedevita, pero era cuando yo estaba lesionado.

El hijo de John Stockton, David, pasó también por el equipo.

Sí, sí [sonríe]. Un día entró su padre en el pabellón de Cedevita y fue una gran sensación. Cuando alguien me habla de la NBA, lo primero que me viene a la cabeza son los años 90.

Cuando eras niño y te aficionaste al baloncesto.

Mientras crecía. Había muy pocos blancos que podían jugar al baloncesto como John Stockton.

Antes de esa segunda etapa en Cedevita pasas un año en Ankara.

Fue una temporada complicada [2015/16], donde luchamos por no descender. Al final sacamos dos victorias de ventaja al Türk Telekom, que era un club muchísimo más grande que Ankara y acabó bajando.

En Ankara viviste de cerca un atentado terrorista.

Teníamos un partido por la tarde y esa mañana hicimos un entreno de media hora. Se trataba de hablar un poco del partido. El pabellón en Ankara estaba junto al estadio y tenía una zona de aparcamiento grandísima. Por ahí había una manifestación esa mañana, y dos asesinos hicieron explotar las bombas que llevaban pegadas al cuerpo. Era en el momento en que nosotros entrábamos al pabellón para el entrenamiento. Joder, hubo más de 100 muertos. Y nosotros en el vestuario. Éste fue el que me pilló más de cerca, pero en esa época hubo algún atentado más en Ankara, y dos o tres en Estambul.

¿Vivías con tu familia en Ankara?

Sí. Ankara es una ciudad muy grande, pero cuando pasan estas cosas no piensas en baloncesto. Sólo quieres volver a vivir en un sitio seguro.

Marko Tomas (Foto: Cordon Press)
Marko Tomas (Foto: Cordon Press)

En 2018 volviste a Turquía. Allí has jugado con tres clubes, en cuatro etapas diferentes de tu carrera.

Pensaba que volvería a España en algún momento de mi carrera, pero no se acabó concretando el interés que hubo de varios equipos. Me hubiera hecho ilusión jugar de nuevo allí. Por otro lado, en Turquía se vive y se come bien, el campeonato es de buen nivel y hay mucha afición por el baloncesto. Ya conocía cómo eran las cosas por allá.

Con España se midió de nuevo en un gran torneo, el Eurobasket de 2017. Con Aleksandar Petrović de seleccionador, Marko realizó un notable campeonato. Su aportación en puntos (tercero con mejor media del equipo, tras Bogdanović y Šarić) y rebotes ayudó a Croacia a ser segunda de su grupo (tras España, precisamente). En octavos, sin embargo, la Rusia de Shved infligió una dura derrota al combinado balcánico en un cruce disputado en Estambul.

En la temporada posterior al Eurobasket, con la camiseta de la Cibona, dejó todavía grandes destellos, como una canasta en el último segundo para ganar en Liubliana, en diciembre. El rendimiento colectivo, no obstante, no fue el esperado, con inestabilidad en el banquillo (Slobodan Subotić salió del equipo en noviembre) y ausencia de títulos.

En octubre de 2018 llegas al Zabok, con tu hermano Ivan como entrenador.

Pero fue muy poco tiempo. Mi último Europeo con la selección croata fue en 2017. Tras jugar con la Cibona un año, quería darme un margen de tiempo para decidir a qué equipo iba a ir. En ese momento mi hermano me dijo que jugase con su equipo, para no limitarme a entrenar en solitario. Fueron dos partidos. Creo que ganamos al Zadar y al día siguiente fui a Turquía.

En el Gaziantep juegas con Stevan Jelovac, fallecido en 2021.

Hablé con él un par de días antes de su fallecimiento. Es muy difícil decir algo sobre una desgracia así [se le nota algo emocionado]. Un tío tan joven y con tantas ganas de vivir… Es increíble.

En aquella época compartiste equipo con nombres destacados: Shaquielle McKissic, Tonye Jekiri…

Sí, teníamos buen equipo y jugamos muy bien este año [2018/19]. Creo que acabamos quintos la temporada regular en Turquía.

Un breve paso por el KK Igokea, donde coincidió con Keenan Evans -en su primera experiencia europea- y algunos jugadores con trayectorias vinculadas al baloncesto español, como Aleksandar Cvetković, Đorđe Simeunović y Oliver Stević, precedió a su último curso como jugador profesional (2020/21). De nuevo en Gaziantep, con el reciente subcampeón de Euroliga Mam Jaiteh entre sus compañeros.

¿Por qué decidiste que había llegado el momento de la retirada?

Bueno, esos dos últimos años, a partir del coronavirus, el hecho de jugar en pabellones sin público me hizo perder un poco las ganas de competir. Además, mis hijos no podían seguir en Gaziantep con su programa escolar.

Por otro lado, Cedevita pasó a jugar en Liubliana y Cibona pasaba por un momento muy malo, así que no me animé a volver a jugar en Zagreb. Decidí parar mi carrera sin decírselo a nadie. Sólo quería un poco de paz. Estar tranquilo.

Jugaste tu último partido y te fuiste a casa. Sin ninguna despedida especial.

Sí, sí [ríe]. Así fue.

El oro de Marko Tomas en el Eurobasket U18 de 2002 presagiaba un camino exitoso con la Absoluta de Croacia. No fue así, aunque seguramente las cosas hubieran sido diferentes, en 2005 y en el futuro, si en el Eurobasket de Serbia y Montenegro, se hubiera señalado falta de Garbajosa cuando Marko tenía controlado el rebote tras el error de Navarro en el tiro libre.  La acción acabó con la canasta de Fran Vázquez que forzaba la prórroga y alejaba el sueño de la semifinal. El conjunto de Spahija, desquiciado, desapareció en el tiempo extra (28-12 de parcial para España).

A sus 20 años, el de Koprivnica dejó muy buenas sensaciones en los partidos en los que gozó de más minutos (12 puntos ante Eslovenia, sin fallos en el tiro, o 22 a Rusia, con 4/7 en desde la línea de tres).

Antes hemos hablado del Eurobasket U18 de 2002. Ahora me gustaría repasar tu trayectoria con la selección absoluta de Croacia. Tu primer torneo es en 2005, con Neven Spahija de entrenador. No es un Europeo de buen recuerdo.

Croacia tenía muchas ganas, mucha confianza, mucha fe en que podía hacer algo grande en ese torneo, que además se jugaba en Serbia y Montenegro. Teníamos un gran equipo, con jugadores que ya estaban hechos, con experiencia, como Nikola Vujčić, uno de los mejores jugadores de la Euroliga esos años, o Gordan Giriček, uno de los mejores escoltas en la NBA. Con varios compitiendo en la Euroliga, con los jóvenes que llegaban, como Ukić, Marko Popović o yo mismo… Teníamos un gran equipo.

También con Mario Kasun, que en aquel torneo tuvo momentos muy buenos.

Sí, el equipo entero tenía mucho nivel. Creo que era la mejor selección croata después del gran equipo de los 90. En cuartos jugamos un partido con España muy apretado, en el que cualquiera de los dos pudo ganar.

Y llega la canasta de Fran Vázquez para forzar la prórroga, tras el contacto con Garbajosa cuando tenías controlado el rebote.

Bueno, fue una falta clara, pero yo creo que los árbitros… No sé cómo decir, pero fue muy raro que no pitasen falta en ese momento. Pero OK, fue una jugada concreta. Creo que cualquiera pudo ganar ese partido.

Pasando a semifinales de aquel Eurobasket, seguramente la dinámica de Croacia habría sido mejor en los años posteriores.

Sí, aunque también la calidad de la Selección bajó poco a poco en las competiciones posteriores. Cada Europeo teníamos un poco menos de potencial. En 2007, en el Eurobasket de España, perdimos también en cuartos.

De dos puntos contra Lituania, con esos tiros libres fallados por Zoran Planinić

Y en 2010 también en los instantes finales, contra Serbia en los octavos. Quizá nos faltaba un poco de calidad para los momentos clave, aunque tampoco tuvimos suerte.

Marko Tomas jugó en Madrid y Fuenlabrada, pero el recuerdo que despierta en una buena parte de los aficionados españoles tiene que ver con lo ocurrido en el Pabellón Municipal San Pablo de Sevilla, en la primera fase del Eurobasket 2007. Ante el vigente campeón mundial, liderado por Pau Gasol (26 puntos), Marko clavó un triple espectacular -a falta de tres segundos- con el que Croacia tumbó al gigante (85-84).

Quizás tus mejores años con la selección croata fueron 2007 y 2008. Se recuerda bien tu triple contra España en el Eurobasket de 2007.

Aunque sólo era un partido dentro de una fase de grupos. Ganar con un triple en los últimos segundos siempre genera una gran sensación, pero hubiera preferido meterlo en un cruce de octavos o de cuartos.

En 2008, con Jasmin Repeša de seleccionador, juegas a gran nivel en el Preolímpico de Atenas. Ganáis a la Alemania de Nowitzki, con 21 puntos tuyos.

Sí, pasamos a los Juegos Olímpicos de Pekín [Croacia no participaba en unos Juegos desde 1996, en Atlanta; NdR]. Allí hice un buen torneo, y participar en este evento es el sueño de cualquier deportista. La clasificación fue una gran alegría, aunque sabíamos que no sería fácil llegar lejos en los Juegos Olímpicos [finalmente Croacia fue apeada por España en cuartos; NdR].

Te has referido a la eliminación con Serbia en 2010 [derrota en octavos por 73-72, tras una falta de Kus a Rašić con el tiempo casi cumplido; NdR]. Cuando hablamos, Marko Popović fue crítico con el papel de Croacia en ese Mundial. El cruce con Serbia se debió a una mala primera fase. Además de contra Estados Unidos, perdisteis ante Eslovenia y Brasil.

Para mí, por ejemplo, competir contra esa Brasil era más difícil que contra los serbios. No jugaban el baloncesto europeo típico. Tenían gente en la NBA, más Splitter, Huertas… Sí que es verdad que no estuvimos bien, y la suerte también hay que merecerla.

En el partido contra Serbia, hiciste una gran defensa sobre Teodosić [se quedó en 3 puntos, con 1/6 en tiros de campo; NdR].

Bueno, lo hice lo mejor que pude en ese partido. No lo considero algo especial. Hice bien mi trabajo, porque Teodosić era uno de los mejores jugadores de Serbia, pero al final no fue suficiente para nosotros.

Sólo Marko Popović y Bojan Bogdanović superaron su media de puntos en el plantel que compitió en el Mundial 2010 de Turquía. Antes del duelo con Serbia (un robo suyo, por cierto, fue clave para que Croacia llegase a los instantes finales con el resultado igualado), Croacia pudo medirse a Estados Unidos. Un equipo sin el brillo de otros campeonatos, pero que iba sobrado de recursos: Kevin Durant, Derrick Rose (meses antes de ser elegido MVP de la NBA), Russell Westbrook, Andre Iguodala, Stephen Curry, Kevin Love, Lamar Odom

En el Mundial de Turquía jugáis contra Estados Unidos en la primera fase. ¿Qué sensación te dejó aquel equipo?

Tenían jugadores muy jóvenes, que en ese momento quizás no eran tan conocidos, pero formaban un equipo muy talentoso. Para mí fue especial, porque nunca había jugado contra Estados Unidos. El hecho de enfrentarse a figuras como Curry o Durant fue algo positivo para mi carrera.

Los siguientes torneos disputados por Croacia vinieron acompañados de contratiempos físicos para Marko. A la eliminación en la primera fase del Eurobasket 2011 (y a la lesión producida contra Macedonia), se unió la decepción tremenda de quedarse fuera del Europeo de 2013 en Eslovenia (en el que Croacia sería semifinalista). Una rotura fibrilar en el cuádriceps días antes del inicio de la competición fue la responsable.

Las lesiones interrumpieron varias veces tu trayectoria con Croacia.

Me fastidiaron tres campeonatos europeos [además de lo ocurrido en 2013 y 2011, en 2009 se lesionó en un torneo de preparación; NdR]. Pasas semanas trabajando con tus compañeros y al final…

¿Duelen más las lesiones cuando llegan jugando para tu país?

Sí, y a las puertas de un Eurobasket, con las ganas que tienes de disputar el torneo…

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La selección croata parece que ha tocado fondo tras no clasificarse para el Eurobasket. Tampoco ha disputado los dos últimos Mundiales. En tu opinión, y con la perspectiva de tu puesto en la Federación, ¿cuáles crees que son los pasos a seguir para que Croacia vuelva al lugar que ocupaba?

Lo primero es saber dónde estamos. Hay que buscar la luz en el túnel, y creo que Croacia tiene aún jóvenes con talento que pueden llegar a ser un día grandes jugadores. No debemos permitir que el baloncesto pierda importancia en Croacia. Pienso que en este país hay potencial para recuperar un nivel alto. Ahora estamos en un mal momento, pero creo que durará poco, y un día volveremos a tener éxito.

La percepción de la gente puede cambiar rápidamente, Si en el próximo Europeo que disputemos rendimos bien en los primeros partidos, los aficionados se olvidarán de las decepciones y estarán con nosotros. Eso sí, hay cosas que cambiar. Tenemos que ver qué están haciendo otros países con tradición en el baloncesto y cómo se está trabajando dentro de países pequeños que han ido mejorando.

Cuando era niño, en muchos sitios se seguía lo que se hacía en los países balcánicos para imitarlo. Ahora esto ha cambiado, y tenemos que ver dónde estamos y qué podemos coger de otros lugares.

Tu principal función es buscar y detectar talentos.

Y al estar en un país pequeño, no podemos permitirnos el lujo de perder a un solo jugador con talento. Ese es mi trabajo.

Tienes muy poco margen de error.

Claro. Hay que buscar mucho en equipos y clubes pequeños. Siempre hay jugadores talentosos, pero hay que encontrarlos y reconocerlos.

Cuando hablamos antes de esta entrevista, te referiste a la gran cantidad de gente que se ha marchado de Croacia a trabajar y vivir en otros países. Ahí deberían abrirse más opciones, con los hijos de esos emigrantes.

Sí, aunque he comenzado en este trabajo hace poco tiempo, ya estamos buscando a todos esos jugadores que viven fuera del país y podrían ser seleccionados. No podemos perder a ningún jugador. Hay mucho trabajo por delante, pero estoy motivado. Me gusta el baloncesto y quiero implicarme.

Este deporte es lo que ha marcado casi toda tu vida.

Así es. Desde que era pequeño.

3 comentarios

  1. Gordan Giriček, uno de los mejores escoltas en la NBA.

    Es leer eso y quedar claro que su este es el responsable de buscar talento, los resultados de Croacia seguirán siendo brillantes.

  2. Y al estar en un país pequeño, no podemos permitirnos el lujo de perder a un solo jugador con talento. Ese es mi trabajo.

    Por eso media selección es de Mostar.

  3. Pingback: Entrevista a Marko Tomas: reflexiones sobre su paso por el Real Madrid y el baloncesto croata - Hemeroteca KillBait

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