
Como partido, el Gamper no tuvo chiste. El nivel del Barça es netamente superior, lo jugaron casi todo Cubarsí, Pedri y Lamine y entonces el equipo estuvo lo bien que acostumbra. Al mismo tiempo, el Como no reconoció sus propias limitaciones y por ello les facilitó su juego. De ese modo es muy difícil que, en cuanto competitivo, haya espectáculo en partidos de presentación que de por sí no son lo que fueron.
El Como de Cesc no fue un digno rival de Gamper
Resulta que Cesc usó a zagueros titulares como Van der Brempt y Vojvoda en el mismo sector, inadecuados e insuficientes para proponer una salida combinativa sobre todo ante el Barça que mejor ejecuta la presión desde hace al menos una década. Pero, aunque al fútbol no se juega a lo que se quiere sino a lo que se puede, Cesc la propuso igualmente, cuando además no tenía por qué hacerlo.
Sin ir más lejos, la alineación del Como disponía del buen lanzador Kempf en la zaga y del buen ganador aéreo Douvikas en la delantera, conexión válida para superar con cierta garantía esa presión alta azulgrana y así comenzar las jugadas desde un centro del campo donde futbolistas como Paz, Roberto o luego Perrone sí son capaces de generar el juego de toque que emociona a su técnico. Sin embargo, los italianos apenas usaron esa alternativa, sino que perseveraron en los inicios asociativos y entonces el equipo recogió lógicamente cuatro goles en solo media parte, dos de ellos tras recuperaciones del Barça por el citado sector débil.

A propósito de sus colegas entrenadores, hace poco reflexionaba Mourinho en una entrevista que «si quieres construir con el portero con un portero que tiene una pierna de palo, será complicado. (…) Si moriste por tus ideas, amigo, eres un estúpido». Lo cierto es que todo técnico debería entender que conviene que su equipo pueda dominar el mayor número de variantes del juego, porque de lo contrario cualquier equipo mejor que el suyo le va a pasar por encima si se le plantea un igual a igual. Pero esta realidad no tiene prensa, sino que toda la acapara esa repetida falacia sobre que si como entrenador dices a los futbolistas que hoy conviene jugar así pero ante otro rival es mejor hacerlo de otro modo no te van a creer, y eso es imperdonable porque te quita credibilidad. Esto no es más que un complejo de entrenador, un tratar a los futbolistas como si fueran críos que no supieran en qué consiste el fútbol.
En la mediocre Serie A, el Como de Cesc fue bien reforzado y rindió lo suficiente su primera temporada. Él es producto de la Masía, en la previa halagó desmedidamente la maestría táctica de Flick y es de suponer que piensa que el bienestar de su carrera le va en que lo relacionen con los conceptos de moda. «Me encantaría pasar veinte minutos con Flick, tengo muchas preguntas que hacerle. (…) Practican una presión alta… Lo de la línea del fuera de juego me parece increíble», dijo. Cesc está en crecimiento y no cabe duda de que en el proceso todo suma, pero bien haría en atender a los que visten de corto y llevan su camiseta antes que priorizar reuniones técnicas propensas a reforzar su obstinación estilística.
No obstante, a una semana del estreno liguero, determinados aspectos del nuevo Barça estaban en el aire y Flick ha aprovechado el Gamper para disipar dudas. Así que, para el culé, finalmente ni tan mal lo visto en un trofeo que empezó a disgusto porque el Camp Nou va camino de superar a la Sagrada Familia y una nueva demora en sus obras provocó que se hubiera de jugar en el reducido Estadi Johan Cruyff.
El capitán Araujo para el adiós de Íñigo Martínez
Íñigo Martínez fue la revelación de la pasada temporada y, cuando nadie lo esperaba, esta semana se anunció su salida hacia Arabia. «Íñigo firmó con nosotros como agente libre y ya habíamos hablado con él previamente de que, si surgía una situación como esta, ahorrar su salario nos ayudaría con las reglas del fair play financiero», explicó Laporta.

Para cubrir su ausencia, Flick tenía dos opciones y finalmente ha apostado por Araujo. A juzgar por la prueba definitiva, el capitán iniciará titular en el centro de la zaga y Christensen quedará a la espera. Dado que las características de ambos centrales son poco menos que contrapuestas, la elección conlleva notables variaciones en un equipo que desde el centro de la zaga funcionaba como un reloj.
Íñigo es peor defensor que Araujo pero su zurda e interpretación táctica le hicieron imprescindible en un modelo de juego cuya mayor fortaleza fue conseguir establecer arriba al equipo, desde el buen pie, y luego no dejar al rival entrar en la mitad propia, desde una trampa del fuera de juego que roza lo suicida. La marcha de Íñigo supone dificultades en los inicios y también empeora la conexión de alejados con Lamine, ya que nadie tiene su envío largo y el ingreso de Araujo supone además el desplazamiento de Cubarsí al sector izquierdo.
Cubarsí es un maestro del pase pero su giro no es sobresaliente, por lo que estar a perfil malo puede crearle problemas con y sin balón. Por sistema, el sector derecho del Barça dispone un interior alto, casi un cuarto delantero en las figuras de Olmo o Fermín –titular en el Gamper por ausencia de aquel–, así la vía Cubarsí-Lamine se activaba en numerosas ocasiones sin necesidad de pasar por los centrocampistas. Ahora el mejor futbolista del mundo no tendrá en su sector a ningún socio de plena garantía en lo referente a la elección y ejecución del pase.
El ingreso de Araujo varía, a peor, toda la sintonía ofensiva. Es nefasto con balón, por ello el volante derecho está obligado a acercársele con rapidez en los inicios, de lo contrario el oponente lo flota hasta obligarle a que decida mal y saltarle. En un fútbol natural, que De Jong o Pedri gestionen cada inicio pasa por ser lo adecuado, pero en el juego posicional propuesto en el Barça con ese funcionamiento se pierde tanto un gestor de juego en primera línea como una altura de circulación.
A fin de paliar las deficiencias del uruguayo en la salida, durante la gira asiática Flick probó estructurar con tres en el fondo, quedando Koundé o Eric como central mientras Balde escalaba en la banda opuesta. Esto da mejor pie a la base en el sector debilitado pero al mismo tiempo dificulta la ayuda a Lamine en la banda, acción que tanto fruto cosechó durante la temporada, ya que con Lamine cualquier lateral tiene tiempo y espacio suficientes para convertirse en Alves. Sin embargo, en el Gamper no se vio ese tipo de salida y por ello la mayoría de los ataques se construyeron desde la izquierda, donde se juntaron Cubarsí y Pedri.
Tener a Araujo en la zaga también ha propiciado que muchos balones se retrasen al portero. En Joan García el Barça no tiene al Koeman ambidextro que es Ter Stegen, pero el canterano del Espanyol ha mostrado igualmente un buen juego de pies tanto en decisión como en precisión. El tercer gol del partido partió de él. En lo referente a la portería, cabe apuntar que Joan aún no está inscrito pero al término del Gamper se produjo la reconciliación pública entre Ter Stegen y el club, por lo que es de esperar que la operación del alemán se dé por larga y su ficha pueda ser usada por el nuevo portero.
En fase defensiva lo de Araujo tampoco mejora. Es un futbolista plenamente fiable a campo abierto y dominante en los duelos, de ahí que en tiempo de Xavi fuera elegido en el mejor XI de la Liga, pero su mente no está hecha para lo táctico y lo conceptual. Jugar pensando en trazar el off side en cada jugada rival aleja al juego de lo orgánico para llevarlo al plano de lo mecánico, situación en la que el temperamental Araujo se ve superado una y otra vez. Incluso cuando traza bien la línea, su gestualidad exhibe claramente la intención de echar a correr al cruce, no saltar hacia delante. No siente, ni entiende ese juego.

Por todo ello, aunque Flick haya apostado por él, Araujo no va a dejar de sufrir y cometer errores si el equipo mantiene esa propuesta excesiva. Se espera que Christensen, el central más compensado de la plantilla, ya recuperado de la grave lesión que sufrió el curso pasado, acabe por hacerse con la titularidad.
Rashford como recambio de Lewandowski
En cuanto al frente de ataque, Lewandowski se perdió el Gamper por lesión y por segunda vez en la pretemporada su sustituto fue Rashford, a quien nadie esperaba como delantero centro. El inglés marcó en su estreno y esta vez firmó una asistencia.
Raphinha es indiscutible como mediapunta izquierdo, dado su rendimiento en la temporada anterior, y Rashford parece haber adelantado a Ferran como relevo de Lewandowski. Un Ferran que, sin embargo, cuando ingresó volvió a hacer la suya: rendir cara a portería. Esta vez lo hizo en la reanudación y asistió a Lamine en el quinto gol.
Más allá de que durante su carrera solió desempeñarse como extremo izquierdo para aprovechar su tremendo fuera-dentro, Rashford también es válido como ariete. Sin embargo, en esta posición se encuentra incómodo cuando el Barça encierra al rival, por lo que la mayoría del tiempo de juego se le complica. No es fino en movimientos reducidos ni en controles, por lo que en esas circunstancias Lewandowski y Ferran acabarán por sentarlo. No obstante, Rashford es en general mejor futbolista que ambos y al equipo le aporta aspectos diferentes.
Frente a un Como que asume mucho riesgo en los inicios, la presencia de Rashford mejoró la presión del Barça y así dificultó el juego rival. Las prestaciones de Lewandowski en ese sentido son limitadas por cosas de la edad, de ahí que Flick le asigne labores pasivas relacionadas con atender al pivote. Con Rashford no ha sido necesario ese matiz táctico, sino que en ocasiones intercambió la posición con Raphinha pero ambos presionaron intensamente, tanto como Lamine. Dos de los goles llegaron frutos de ese pressing.

Pero donde Rashford se demuestra un futbolista de talla mundial, algo que Lewandowski ya no puede ser y Ferran nunca será, es con espacios para abarcar. El Barça contragolpea solo ante equipos que pueden discutirle la posesión, o sea contra equipos muy buenos, por lo que depender de ello para ser titular es insuficiente. Sin embargo, el tercer gol del Gamper muestra la segunda versión en la que el delantero puede influir como ariete en cuestión de espacios, unos inicios directos que sí se darán a menudo durante la temporada.
Bajo presión intensiva, Joan buscó inteligentemente la divisoria del campo y ahí encontró al corpulento Rashford. Es algo que sucederá más porque, como se ha dicho, Araujo condiciona las salidas. El ex del United la bajó, abrió a la banda y acto seguido apretó su carrera para ofrecer un desmarque profundo. Fue larguísimo, pero aun así nadie lo pudo frenar porque hay pocos con su potencia en distancias largas. No es el primero que, con similar eficacia, se le ve en la pretemporada. Fermín lo encontró, Rashford dejó atrás al zaguero y asistió a Raphinha, otro futbolista ideal para esos ataques lanzados porque no negocia esfuerzos.
Sea como titular o desde la suplencia, si Flick identifica bien los momentos de cada partido, es seguro que el ingreso de Rashford demostrará la gran mejora de plantilla que supone su fichaje.


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