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Cómo un científico deportivo del Ajax logró aumentar 40 cm las paradas de los porteros

 

Penalti en contra de tu equipo. Tensión, nervios, silbidos. Vais ganando por un gol arriba, el partido ya ha entrado en la recta final y queda muy poco tiempo para meter otro tanto. Si encajáis, la victoria se verá mermada. Más silbidos, el rival coloca el balón, da no sé cuántos pasos hacia atrás, se escora a un lado, coge carrera, golpea con el empeine, bajo, a un lado, tu portero la roza con la yema de los dedos. Gol, por muy poco, pero gol. Empate. Qué coraje, ha faltado poco para pararla. Bien, querido aficionado, le aseguro que su portero podría haberla parado. Preste atención.

Rony Ibrahim, doctor en Biomecánica por la Universidad de Catar, desde el año 2018, junto a su equipo, viene estudiando cómo conseguir mejorar el rendimiento de los porteros a través de nuevos ejercicios para los entrenamientos. En una de sus investigaciones, ha conseguido que los porteros cubran cuarenta centímetros más de la portería gracias al refuerzo específico de una serie de músculos que intervienen en determinadas posturas. El club que más se ha prestado a colaborar en sus estudios es el Ajax de Ámsterdam: «De todas formas, a raíz de las publicaciones, muchos clubes me han contactado para pedirme consejo cualificado. Me he convertido en consultor, casi», reconoce sonriente en una videollamada con Jot Down Sport.

Rony Ibrahim

«Los entrenadores de porteros suelen entrenar los saltos verticales con ejercicios de balones aéreos, pero no es práctico. La gran mayoría de porteros tienen buena talla y tocan el larguero sin saltar, con alguna excepción, pero, en general, los porteros no tienen problemas para coger balones por encima de la cintura. El vertical momentum y el vertical push-off son importantes, por supuesto, pero está muy trillado. Lo importante es el horizontal momentum», explica Ibrahim, que, desde 2017, ha publicado cuatro artículos estudiando el mecanismo de despeje de los porteros para balones altos (190 cm del suelo) y bajos (30 cm). En sus investigaciones, lanzaba balones precisos a esa altura con un ball cannon –cañón de balones– desde el punto de penalti para ser certeros en las medidas. A ambos lados, colocó colchonetas para tomar métricas de las salvadas del guardameta.

Los balones bajos son mucho más difíciles

«Sí, ahí encontramos la dificultad. Sorprendentemente, por más que los espacios más complicados de las porterías sean las escuadras, los porteros tienen más problemas para detener los disparos que van a la altura de los pies». En el caso de un penalti, la potencia también influye, pero es siempre la misma: medio segundo en llegar a portería. Unos veinte metros por segundo.

Ibrahim cuenta que, en primer lugar, hay que diferenciar entre porteros profesionales y amateurs. Los primeros se desplazan con movimientos laterales imprescindibles en el tenis; los segundos tratan de llegar a los tiros cruzados con pasos cruzados. Y tardan más tiempo. Pero a todos les pasa lo mismo, comenta el investigador entre risas, «les cuesta ir al suelo».

En los balones bajos, la pierna ipsilateral rota el cuerpo hacia abajo. Mete el pie hacia dentro y volcamos la cadera hacia el lado que recibimos el balón. La contralateral tiene la función de empujar, como en los altos. Los conceptos: Ipsilateral y contralateral: la pierna ipsilateral es la más próxima a la dirección del balón, no la pierna buena; la otra sería la contralateral. De modo que conviene fortalecer los músculos implicados en dar más potencia al empuje contralateral; la pierna más próxima al balón ya tiene suficiente con flexionarse como para, además, encargarse de dar impulso.

«Lo que más resultados va a dar es corregir la postura de preparación ante un disparo. Normalmente, los porteros eligen, simplemente, esperan cómodos, en posición de tensión, pero los entrenadores no preparan el momento previo a la parada desde las matemáticas», advierte Ibrahim. En sus experimentos midió las posiciones con dos conceptos: el ancho de la postura (stance width, SW) y el ángulo de la rodilla (knee angle, KA).

Además, contabilizaron cuánto tiempo ganaban en cada atajada haciendo distintas aperturas en el SW y grados en el KA. Tras probar con varias combinaciones numéricas, concluyeron que un SW más ancho mejora la tarea. Entonces, ¿hay que rehacer la postura? «Sí», afirma tajante. Especialmente en los penaltis, pero «también en lanzamientos de falta, situaciones abiertas del partido… la posición óptima se puede preparar perfectamente». ¿Cómo?

La postura idónea

Explicación gráfica del SW75

Cuando hablamos de SW10, quiere decir que el ancho de la postura es un 10% de la longitud de las piernas. Es decir, que si su pierna mide un metro, la separación entre ambos pies es de 10 centímetros. Las investigaciones de Ibrahim han establecido en SW75 la postura más beneficiosa para atrapar balones. «Obtienen paradas mejoradas en todas las posiciones y alturas», asegura. El KA no influye tanto, puede ser KA45, KA75 o KA90. Ahí, cada portero puede elegir dejándose guiar por la comodidad. Pero con estos datos no es suficiente, hay que entrenar.

«Yo recomendaría trabajar ejercicios para fortalecer la postura de espera y la potencia para moverme rápido, centrándonos en el empuje de la pierna contralateral. Muchos entrenadores, pensando en que la ipsilateral es la pierna que más tarde se despega del suelo, cobra toda la importancia. No es así, sino justo al contrario», corrige . En concreto, recomienda tareas que mejoren la hiperextensión de la cadera y las articulaciones de rodillas y tobillos. Cuanta más fortaleza, más potencia. Y olvidarse del salto vertical casi por completo.

«Vimos que los glúteos, isquiotibiales y pantorrillas juegan un papel fundamental en dar potencia a estos movimientos horizontales, precisamente. Y por lo tanto, a la hiperextensión. Sin embargo, había otros que no intervenían tanto, como los cuádriceps», sigue.

Para trabajar estas zonas, el ejercicio que recomienda son los trineos. Ya en su día los comenzó a usar el Cholo Simeone y ahora se ven con normalidad. Lo que ocurre es que, en lugar de atar un trineo como tal, el peso lo hace un compañero tirando hacia el lado opuesto. Pero Ibrahim recomienda hacerlo a lo clásico: «cogemos una plataforma con pesas, cuerda y la atamos a la pierna contralateral del portero para que vaya dando pasos laterales y se desplace hacia el balón. Así tendrá grandes resultados y mejorará la potencia de su tren inferior».

Los porteros llegan a tapar cuarenta centímetros más en total

«Mejorando la potencia de la pierna contralateral y siguiendo nuestras recomendaciones –SW75 y KA variable–, nuestros porteros consiguieron desplazarse 0,008 segundos por metro más rápido. Te parecerá poco, supongo, pero haz la multiplicación. Si una portería son tres metros a izquierda y derecha, la ganancia es significativa», advierte el profesor. En concreto, en total, los guardametas pueden llegar a cubrir de veinte a cuarenta centímetros más.

En la recta final de la entrevista, preguntamos si los clubes con los que ha colaborado le han informado de mejorías sustanciales en situaciones reales de partido. Ibrahim advierte: «Hasta ahora, no existen estudios que recojan todas las variables que intervienen en un partido. El factor psicológico, por ejemplo. Estos experimentos no tienen en cuenta si el juego está en una fase tensa, si se va perdiendo o ganando, si el público es amigo o rival o si la toma de decisiones del portero se ve afectada por cualquier otra causa», admite.

A la hora de adivinar la trayectoria de un lanzamiento de penalti, la ciencia apenas ha alcanzado a señalar la relación entre la carrera que coge el jugador para distinguir si va a engañar al guardameta o va a colocar el balón. Para este científico las posibilidades siguen muy abiertas: «No hemos investigado cómo puede adivinar el portero hacia dónde va el balón. Eso da para otro estudio, aunque es complicado. Yo recomiendo mirar los patrones de comportamiento que cada jugador tiene antes de lanzar. Hay muchos jugadores que, además, repiten sus técnicas de distracción. También podemos mirar la dirección del pie de apoyo en el momento de disparar –el contralateral–. Según hacia dónde apunte, tenemos más posibilidades de adivinar el costado al que irá el balón».

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