Formula 1 Motor

¿Por qué Fernando Alonso es un deportista ultracompetitivo por encima de la media?

Todavía hay muchas personas, aficionados o no al deporte, que se preguntan, pero ¿es Fernando Alonso tan bueno? Y uno no sabe si están mirando las estadísticas como el que mira el turno de la pescadería, números sin más, habiendo dado la espalda a las carreras en los últimos diecisiete años, los mismos que lleva sin ganar un Mundial o es que sufre el estigma de que no simpatiza con el personaje y el resto ya es historia. ¿Ganar un Mundial? Puedes coronar un 8000, pero aquí dependes del coche, del motor, de las evoluciones, de la estrategia, de que no te lleven por delante en la salida, de los neumáticos y luego ya ir al límite en cada curva, de cada vuelta, de cada carrera y no fallar a trescientos kilómetros por hora. Si no ganas no existes, sobre todo si no has seguido de cerca las carreras, pero para el que lo hace minuciosamente, como la prensa británica quiénes presumen de ser los más puristas, quienes le perseguían años atrás, le reconocen como uno de los mejores pilotos de la parrilla y a la altura de los mejores de todos los tiempos. Su mérito, colocar un coche que no tiene más velocidad que para ser octavo, por encima de esa marca, llegar incluso al podio como hizo en Catar, adelantar en las salidas con todos los coches juntos, aprovechar la lluvia y mientras otros sufren, tirar de manos y no perder el monoplaza y, en circuitos donde no se puede adelantar como en Mónaco, hacer milagros en la clasificación y jugarte el tipo entre muros. En definitiva, estar por encima de la máquina.  

A sus cuarenta y un años conserva la motivación del primer día, el colmillo que le llevó a la Fórmula1 y a desbancar al todopoderoso Michael Schumacher. Desde aquella carrera de Brasil en la que ganó su segundo y, por ahora, último campeonato, ha seguido igual en cada cita. Exigiendo el máximo a su equipo y sin dejar nada al azar. Alonso es el que le dice a sus ingenieros: «¿Por qué me sacáis a la clasificación con tráfico? Ya lo arreglo yo». O al pasar por meta ya ha sumado los puntos suyos y de sus rivales directos, o aprovecha las pantallas del circuito para ver lo que hace el resto: «He visto por las pantallas que (Norris) ha puesto el (neumático) duro, no sobrerreaccionéis» como mensaje a sus estrategas quienes se supone que controlan todo desde el muro.  

Todo lo aprovecha y está pendiente de cada mínima situación que ocurre a su alrededor y eso mientras está pilotando y jugándose la vida en el coche. Fuera de él, quienes trabajan directamente con el asturiano dicen que es igual. Exige el doscientos por cien a todo el equipo y quiere saber todo lo que ocurre dentro de la estructura. Apunta Pedro de la Rosa quien ha trabajado con él en McLaren, Ferrari y lo hará en su próximo reto que ya ha empezado, Aston Martin:  «No creo que Fernando sea un tipo difícil de tratar. El hecho de que el inglés no sea su idioma nativo a veces lo hace un poco difícil cuando quiere describir las cosas. Pero es muy honesto. Y lo que dice es sobre el coche, sobre el equipo, sobre cómo ser competitivo». 

Es su apoyo español en su nuevo equipo donde manda el multimillonario Lawrence Stroll y su hijo es su compañero en el box, Lance Stroll. ¿Por qué meterse en un equipo con el hijo del dueño? Porque creen en él, en su motivación y exigencia y saben que son un equipo en evolución y necesitan su experiencia. A priori no van a luchar por ganar carreras en su primer año, de hecho están a 1,3 segundos de tiempo por vuelta respecto a los campeones, pero hay una noticia buena, son el equipo que más evoluciona y han ganado 0,7 segundos en esta temporada de nueva normativa. La línea es altamente ascendente. Ya ha debutado de verde y en los test post temporada de Pirelli se marcó noventa y siete vueltas en una jornada y dijo estar «contento y seguro de su fichaje más del cien por cien» y no se quedó ahí: «Estoy felizmente sorprendido por todo y he sentido un coche muy competitivo» y además lleva el motor Mercedes, el pata negra de la parrilla.

Una vez que conoció a la estructura se llevó la información directamente a la sede en Gran Bretaña para decir en la fábrica qué aspectos hay que mejorar y dónde hay que centrarse en el trabajo invernal. Ese es Alonso aprovechando todo el tiempo y el equipo recoge el reto porque tienen las ganas y el capital para invertir tanto como los equipos punteros RedBull, Mercedes y Ferrari (ahora con límite presupuestario) y van a construir un nuevo túnel de viento vital para comprobar el rendimiento aerodinámico y aportar mejoras eficientes al monoplaza.

Ficharon a diseñadores compañeros de Adrian Newey, el mejor diseñador de la F1. Michael Krack dirige el equipo con experiencia en BMW y en multitud de campeonatos y tienen ganas de crecer y pelear. Sangre fresca para un Fernando Alonso ultra motivado. Tom MacCullough, director de rendimiento de Aston Martin, marca un camino realista: «Estaremos felices si podemos luchar con los tres mejores equipos» y Alonso sube una vez el listón: «Intentaremos luchar por el campeonato en 2023 o 2024» ¿Son ahora peores que Alpine? Sí, en cuanto a resultados inmediatos, pero no en cuanto a potencial. Alpine termina el año como cuarto y Aston Martin séptimo y se va porque ve que la evolución de Alpine no es tan buena como esperaba y no le vale los pocos premios conseguidos, además del conformismo instaurado en la escudería francesa. Cualquier otro aceptaría con puntuar y conseguir algún podio, pero esa es la diferencia, él no. ¿Puede ganar a RedBull y Mercedes? No, entonces mejor buscar otro opción.

Alonso ya ha rodado con su nuevo coche en los tests de Abu Dabi

Su carácter no le permite conformarse, lo dice en su propio documental, «sólo me importa ganar», e implica exigirse el máximo continuamente a él mismo y a todo el que le rodea. No es una situación cómoda ni mucho menos porque no se permite relajarse y siempre sube un poco más el listón: «Alonso me dijo que dé todo lo que tenga incluso si el coche no es el mejor, si el potencial es para ser sexto tienes que ser quinto. Si el coche puede estar ahí tú tienes que estar más arriba» Lo dice su piloto de quince años recién apoyado por su agencia de managment, Nikola Tsolov al que Alonso ve con potencial. Esa es la exigencia de una mente que no se conforma. Cualquier otro estaría feliz con unas carreras de retiro y a disfrutar, pero él no es así, no es como la media, ni siquiera como la media de los deportistas de élite.  Todos quieren ganar, pero él está dispuesto a dar y sacrificarlo todo como ya hizo. Romper su sueño de ser campeón con Ferrari, cuando dejó el equipo a finales de 2014 porque no podía ganar el Mundial. Ganó carreras, hacía podios, pero la desorganización era tal y el potencial de su rival Mercedes era tan grande que buscó otro proyecto para poder ganar de nuevo. Le tacharon de loco, pero buscó algo nuevo con el binomio McLaren-Honda para tratar de hacerlo. Ese proyecto salió mal, pero Ferrari no volvió a ganar el Mundial como el intuía. Con Mercedes arrasando buscó retos fuera de la F1 y mejoró su pilotaje en resistencia, 500 Millas de Indianápolis, 24 horas de LeMans, Daytona y Dakar, expuso su imagen, algo que ningún otro piloto hubiera hecho y regresó victorioso. En Alpine le abrieron las puertas y por eso regresó con ellos. La renovación en la estructura incluía a Laurent Rossi al mando, la salida del mito Alain Prost para buscar modernización, el mando técnico con Pat Fry con recorrido en McLaren y Ferrari, y con el Team Principa,l Otmar Szafneur, como abanderado después de ganar reputación en Force India y Aston Martin. El coche que debía pelear con los grandes nació encallado en la zona media. Imposible hacer funcionar el popular mensaje de El Plan para preparar su regreso, lo que dejó claro es que es capaz de motivarse y arrastrar detrás toda la ilusión de sus aficionados. 

El guerrero en su espalda

«El Samurari siempre luchaba con espadas contra las armas de fuego de sus rivales» es una de las frases que ha proclamado siguiendo su filosofía nipona, la que predica el guerrero japonés que lleva tatuado en su espalda. Nunca rendirse y pelear con lo que tenga. La misma que le permite levantarse una y otra vez y encontrar pequeñas motivaciones para seguir exigiéndose. Ganar a su compañero de equipo como lo ha hecho en el duelo en clasificación midiéndose a velocidad pura. Otra historia es en carrera porque dependes de la fiabilidad y ante la penúltima rotura de su motor, la ocurrida en México, fue claro: «Otra vez el coche 14, Estoy contento con mi situación personal y el buen ritmo, pero como digo, otra vez el coche 14 se para. Ya solo quedan dos, pero aún así voy a ayudar a mi equipo, son los que me han permitido volver y lo voy a dar todo hasta el final». Y lo hizo a pesar de protagonizar una lucha con su compañero de equipo a la que nunca se había enfrentado: «Casi me mata en Jeddah, casi me lleva contra el muro en Hungría… Lo siento por los mecánicos». El guerrero se levanta una y otra vez y espera enemigos inesperados a los que ha de reaccionar. Aquella carrera donde casi se la juegan, la de Brasil, la empezó decimoctavo y acabó quinto adelantando en pista a ese nuevo enemigo. Y, su despedida de Alpine, ya en Abu Dabi, no fue mejor, retirada antes de tiempo por una fuga de agua y órdenes de no atacar a su compañero. No hay más preguntas señoría.

Ya ha pasado página tan rápido como una vuelta en Fórmula1 y a partir de la próxima temporada le veremos de verde (después de su estreno sin sponsor por temas contractuales) en la que puede ser su última aventura en Fórmula1, pero probablemente no será su final en competición. Ahora mismo es más probable que corra las 24h de LeMans de nuevo que repetir intento en las 500 Millas donde necesitas el motor y la estructura buena del año para pelear por la ansiada victoria que complete su Triple Corona, es la carrera que le falta. Además ya ha dicho que en un futuro le gustaría formar equipo con Max Verstappen en la resistencia, carreras largas en las que prima el ritmo y la estrategia global que tan bien domina. Hay piloto y guerrero para rato, porque “cuando tu espada se rompe, ataca con las manos. Si te cortan las manos, empuja al enemigo con los hombros, sino con los dientes” como proclama él y reza la filosofía samurai.   

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