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¿Quién es mejor ahora, Asensio o Mbappé?

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Asensio y Mbappe (Foto: Cordon Press)
Asensio y Mbappe (Foto: Cordon Press)

Comienzo a teclear este articulito semanal mientras, de fondo, unos señores debaten sobre si el Real Madrid se ha equivocado al anunciar el advenimiento de Kylian Mbappé de una forma convencional, con un vulgar comunicado, como cualquier otro fichaje.

Se palpa cierta decepción por que el astro francés no haya irrumpido en escena desde el interior de una tarta. Si lo hubiera hecho, por supuesto, los mentados señores estarían ahora discutiendo si la parafernalia podía considerarse un trato de favor del Real Madrid a Mbappé, y a ver qué iban a pensar Bellingham y Vinícius. Nunca les falta sobre qué polemizar a esos señores.

Con su confirmación, la noticia más perseguida de los últimos siete años —no hay medio que no la haya dado en primicia— nos devuelve ahora a algunas cosas que hemos leído desde el verano de 2017. Las portadas, los principios de acuerdo y, quizá lo más divertido, las reacciones despechadas hace dos años del mismo personal que ahora extiende la alfombra roja con los reparos justos. «De la que nos hemos librado, él se lo pierde», bramaba Tomás Roncero en El chiringuito allá por 2022: «No va a pisar el Bernabéu ni pagando».

«Mbappé debe llegar genuflexo, con humildad», escribe ahora Roncero en As. Que no les engañe ni por un instante, la columna termina así: «Bienvenido al Madrid de tus sueños infantiles, Kylian». Circula por redes otro artículo de Roncero, bastante más divertido: ‘Asensio es mejor que Mbappé’. Estas fórmulas para titular siempre son arriesgadas, salvo que se trate de un homenaje a ‘Prefiero a Saviola antes que a Zidane’, el clásico imperecedero de Santi Nolla. En este caso, Roncero se ha ganado todos nuestros respetos.

Decía Enric González en estas mismas páginas hace ya muchos años que «lo que busca el periódico deportivo es masturbar al lector». No es que el gran Enric inventara la pólvora, pero volvió a demostrar su facilidad para hallar las palabras exactas con las que bordar una explicación, en teoría, al alcance de todos.

Esta semana, con la final de la Champions League, hemos encontrado en el diario Sport un par de buenos ejemplos que, más que masturbar, perturban. «Acabemos con la dictadura del resultadismo», reclama Jaume Marcet tras la victoria blanca en Wembley.

Lamenta este hombre que la obsesión por ganar se haya «apoderado del relato que inunda el 99% de los discursos en los medios de comunicación, las redes sociales y […] todas las discusiones de los aficionados al fútbol»: «Solo se habla de quién gana y cuanto gana y cada vez menos se discute sobre el juego». Sólo le faltó añadir: «¿Es que nadie va a pensar en los niños?»

Aunque se le agradece el intento, Marcet se queda muy lejos de su compañero Iván San Antonio, que poco antes había publicado también en Sport un manifiesto muy superior en originalidad, profundidad y brillantez: «El Real Madrid es un número», llevaba por título. En su alegato, San Antonio asegura que «el Real Madrid dejó un día de divertirse para convertirse en un club funcionarial, aburrido, obsesionado con marcar una nueva muesca en el revólver».

«¿Qué más da 15 que 7? ¿O 9 que 24?¿Importa algo que sean 28 o 19?», se pregunta en voz alta; «es solo un número, nada más que eso. Desde 1966 hasta 2024, los blancos han jugado diez finales y han ganado nueve, las últimas nueve. […] En el Real Madrid solo importa eso, nada más que eso, y lo reivindican con orgullo, felices de seguir burocratizando la conquista de un título del que, por otro lado, reniegan porque su presidente apuesta por liquidarlo con la creación de una Superliga que entierre todo aquello que supuestamente les ha hecho grandes».

Y en esa apuesta va de la mano del FC Barcelona, le faltó añadir. En estos tiempos, reconforta saber que aún existe gente que vela por las esencias del juego, sin ningún tipo de interés particular. El onanismo bien entendido no siempre empieza por uno mismo.

9 Comentarios

  1. Esperando estoy el día que Jaume Marcet, Iván San Antonio y similares empiecen a pedir públicamente la eliminación de las porterías en los campos de fútbol porque, total, qué más da quien mete más goles…

  2. Jeremías Churruca

    ¿Romperá T. Roncero su carnet del R.Madrid tal y como prometió?

  3. por mi el madrid puede ganar otras 15 seguidas y no me importará, mientras los partidos me entretengan para eso los veo, aclaro que me entretienen porque no se ve una superioridad aplastante de uno sobre otro, no porque siempre acabe ganando el madrid, y quizas si sea por esto por lo que ya muchos partidos de liga me los salto pues no dan para el entretenimiento del que hablo.

  4. Agustín Serrano

    Si Roncero es lo que tienen los madridistas para defender por los platós sus cosas, mejor que se olviden de ganar debates y tertulias: él mismo anima y hace fuertes a sus rivales.

    En la China de Mao, hubo varios preparadores físicos que organizaban partidos de fútbol en los que la regla era no marcar gol ni con la oportunidad más clara, bajo pena de arresto en caso de hacerlo. Anotar suponía competición, lo cual casaba con un perfil demasiado occidental y capitalista. Como jugar a Damas con la obligación de no comer. O como una navidad sin regalos.

    La verdad es que el Madrid, ganando siempre las finales, consigue que la esencia de la incertidumbre, se pierda. Que la emoción primigenia del deporte, desaparezca. Y lo que de verdad da brillo a tanta conquista es la derrota. Por eso deben perder la próxima final que jueguen. Porque ver a los blancos aplaudir cabizbajos a su afición, mientras el otro equipo pasea y zarandea su copa, daría un valor legendario a sus anteriores victorias. Ganar casi todos los años es como comer raviolis todos los días… un coñazo insoportable. Bah, una Champions más. «El show de Truman» se ha acabado, cambiemos de canal. Mejor hagámonos de otro equipo y volvamos a sentir lo que sienten los terrícolas: la emoción de lo fugaz.

  5. Hombre, es que la emoción es fugaz, pero la rabia, la frustración y la envidia de los «antis» son eternas.
    «Ej qu’el Madrí gana casi tos los años y s’ha perdío la emoción». Entre Champions League y Copa de Europa se llevan disputadas 69 ediciones y el Real Madrid ha ganado 15, lo que significa que el Real Madrid gana una copa cada 4,6 temporadas. Por comparar con otro trofeo en el que el Real Madrid no es el equipo más ganador, de la Copa (aunque sé que hay al menos un lector de esta revista que considera que la copa no tienen ningún valor, qué le vamos a hacer) en sus distintas versiones: Campeonato de España, Copa del Rey, de la República, del Generalísimo… van 123 ediciones y el Barcelona ha ganado 31, lo que significa una copa cada 3,96 temporadas. A ver cuándo vemos a todos estos del «es que se pierde la emoción» pidiendo al Barcelona que deje de ganar copas para que se mantenga la «esencia de la incertidumbre».
    Pero vamos, hombre, si hasta el Barcelona gana la liga con más frecuencia que el Real Madrid la Champions: 27 títulos en 93 temporadas, un título de liga cada 3,44 temporadas. Ya oigo a sus aficionados exclamar: «Bah, una Liga más» y a Iván San Antonio escribir en su panfleto la próxima vez que ganen: ·»¿Qué más da 28 que 0? Es solo un número, nada más que eso.»
    Claro que luego llega Lagorda (perdón, quería decir Laporta, en qué estaría yo pensando) y dice en su última entrevista que «A Flick le pedimos ganar; es el técnico que necesita el equipo para volver a ser ganador». Ganar, dice. Por lo visto ya no le preocupa jugar «bien» ni mantener el estilo ni el ADN ni el ARN ni los priones, lo que le importa es ganar. Me espero (y me temo que esperaré mucho tiempo) el artículo de Jaume Marcet quejándose de que la obsesión por ganar «se haya apoderado del relato» de Laporta, y el de Iván San Antonio criticando que Laporta quiera que el Barcelona deje «de divertirse para convertirse en un club funcionarial, aburrido, obsesionado con marcar una nueva muesca en el revólver».
    Pero sí, el Real Madrid aburre de tanto ganar. Lo que pasa es que aburre a los «antis». Curiosamente, a los aficionados del Real Madrid que fueron a Cibeles o al Bernabéu a celebrar la décima quinta, yo no los vi nada aburridos.

  6. Pues entonces todos contentos. El Madrid y los madridistas ganando Champions de forma burocrática y aburrida y el Barcelona e Iván San Antonio dedicándose a ser eliminados poéticamente en cuartos.

    • Sí, sí, estoy segurísimo de que el Barcelona e Iván San Antonio están muy contentos. No me cabe duda de que la felicidad les embarga en estos momentos. Y Laporta seguro que también está contento, que ahora le han sacado otra bandeja de canapés.

  7. Me niego a replicar nada que considere a excrecencias como Marcet, San Antonio, Nolla, Mascaró… periodistas.

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