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Isaac Fouto y Pedro Rocha, una historia de lealtad

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Pedro Rocha (Foto: Cordon Press)
Pedro Rocha (Foto: Cordon Press)

Ignoro si, cuando estas líneas vean la luz, Pedro Rocha será presidente de la Real Federación Española de Fútbol o estará encadenado a una pesada bola. Cualquier cosa puede pasar y, más que nunca, se impone el uso del «a día de hoy» para matizar cualquier información. Rocha conoce esta volubilidad mejor que nadie, pues hace unos días entró al juzgado como testigo y salió como investigado. Y cómo salió. Fingiendo que hablaba por el móvil, hasta que el muy traidor le sonó. El espontáneo «¡Ahí va!» con el que reaccionó es la declaración más relevante que se le conoce.

Tras el numerito de Luis Rubiales en Sydney, su mala imitación del lobo de Wall Street y la suspensión de la FIFA, Rocha asumió la presidencia de la comisión gestora de la RFEF. En Cope, Isaac Fouto nos contó que su paisano —él es de Mérida, Rocha de Cáceres— no tenía la menor intención de perpetuarse en el cargo, más allá de este obligado periodo de transición. Si algún periodista se mostraba escéptico, Fouto actuaba con normalidad; o sea, le sacaba los dientes: «Es una persona a la que no conoces de nada, déjate de sandeces», le espetó a David Sánchez en El partidazo de Cope. «Rocha no tiene ninguna intención de ser presidente ni de nada», anunció el 4 de septiembre.

No sabemos si Rocha ya tenía entonces intención de ser presidente, pero sí se propuso cobrar como tal. El Mundo publicó este lunes que, contra la opinión de los servicios jurídicos de la RFEF, el mandamás interino decidió reconocerse a sí mismo su valía con un generoso aumento de sueldo para ponerse a la altura de su predecesor: 675.000 euros anuales. Si ya parecía desorbitado para las competencias de Rubiales, imagínense para un señor que ni siquiera ostentaba el cargo.

El 23 de octubre, Fouto se rindió a la evidencia y nos contó que Rocha, en efecto, quería presentar su candidatura a la presidencia. Se defendió como pudo, que no fue bien: «Hace un mes no se iba a presentar y ahora pasa por su cabeza presentarse. Hace un mes, los garbanzos valían un kilo y medio [sic] y ahora valen más. De verdad, ¿no se puede decir una cosa hace un mes y que cambie la cosa un mes después?»

Las cosas cambian, efectivamente. Y con Rocha, además, cambian muy rápido. Estamos hablando de un hombre que gana elecciones antes de dar a conocer su programa —y seguramente también antes de tenerlo—, que cobra sueldo de presidente antes de serlo y que contesta llamadas antes de recibirlas. El viernes estaba investigado/imputado pero el jueves aún no. Y el jueves eso es lo que subrayaba Fouto: «Rocha no está imputado y hay gente que lo quiere imputar en los telediarios y en los medios. […] Si está imputado en algún caso de los que está con Rubiales, que caiga toda la ley. Pero mientras no esté… no estemos nosotros diciendo que está».

Tres días después de lamentar que en los telediarios quisieran imputar a Rocha, él se apresuró a absolverlo: «Conozco a Pedro Rocha desde hace veinte años. Yo sé que ese hombre no ha cogido un duro de la Federación. Sé de lo que estoy hablando. Por eso voy con los pelos de la burra, porque sé a quién estoy defendiendo», dijo en el llamado tertulión de Tiempo de juego. Tendrá los pelos, pero no enseñó ninguno. Lo que hizo fue exhibir recursos dialécticos de todo tipo: razonamientos falaces, evasivas, lanzamiento de piedra con posterior retirada de mano y un tono de voz poco comprensivo con quienes escuchan la radio pasada la medianoche.

Algún mal pensado dirá que este artículo es una crítica a Fouto. No niego que una interpretación torticera pueda llegar a esa conclusión, pero ante todo pretende ser un elogio de su lealtad inquebrantable, de la que pueden dar buena fe el colectivo arbitral o LaLiga, para la que también trabaja como reportero en televisión. El domingo, mientras volvía a demostrar que no tiene rival en el arte de defender lo indefendible, explicó: «Hay gente que está esperando que le dé la patada a Pedro Rocha como han hecho con Rubiales, y no lo voy a hacer. Mucha gente está esperando a qué dice Fouto de Pedro Rocha. Pues dice lo mismo que hace una semana, para que os quedéis tranquilos».

Tranquilos nos quedamos, Isaac. Pero que conste en acta que yo ya lo estaba. Jamás dudé.

8 Comentarios

  1. Jajajaja q bueno eres Miguel, lo que me he reido.

    La verdad es que si alguien hiciera un organigrama de las conexiones entre las opiniones de los periodistas y sus vínculos con determinadas entidades o personalidades (rfef, floren, barto o lapor) se entendería todo mas fácil, porque a veces mas que a periodistas da la sensación de oír o escuchar a relaciones públicas.

    A veces en la librets les das creo palos de más a Xavi por cosas que en otros entrenadores no se dicen tanto, pero lo entiendo deportivamente, asumo tambien que puedo equivocarme, pero te deseo lo mejor. Un abrazote como siempre

  2. Turbopollo

    El rollo está en cómo se comunica, no tanto en lo que dice. Todos metemos la pata y el mundo cambia, pero es la actitud maleducada y chula lo que no es aceptable.

  3. Uno de los mejores artículos.Felicidades Miguel.

  4. Me recuerda a la defensa que hacía Alcalá de Rubiales.
    Es insoportable que personas sin valía profesional se pongan un sueldazo que ni el presidente de EEUU tiene.
    La defensa a ultranza que realiza cada intervención es pueril, llena de contradicciones y sin fundamento.
    Acerque dice ahora tras la nueva información aparecida en El Mundo.
    Miguel, no pares de darles caña.
    Lo que no entiendo es como en Cope tropiezan otra vez con la misma piedra.

  5. Jose Andres

    Fouto o Foutín o Foutete, es un mal periodista, pésimo compañero, maleducado, zafio, grosero y aunque no lo conozco (afortunadamente para mí), estoy convencido de que es muy mala persona.

  6. Madridista de La Guindalera

    No es Fouto. Es la prensa deportiva. Cuántos hay, incluido el muchacho que son antimadridistas…Que cada uno diga que bufanda lleva.

  7. Miguel García

    Enorme Miguel, artículo certero y divertido.

    Con lo bonita que podría ser la profesión de periodista, incluso de periodista deportivo… una profesión en teoría dedicada a buscar la verdad e informar de ella, olvidándose de conflictos de intereses, de mordidas, de «lealtades-a-cambio-de-un-puestito»…

    Lo mínimo exigible es que los periodistas, antes de opinar de un tema, dejaran claro si tienen un conflicto de interés.
    Tipo: «antes de opinar, Tebas invierte 26 millones en publicidad y difusión en medios, y me han dicho los de arriba que no nos podemos pasar; pero en cualquier caso, creo que blablabla…»
    O: «Rocha me ha prometido ser portavoz de prensa si sale elegido. Pero no le defiendo por eso, de verdad pongo la mano en el fuego por él porque blablabla

    Lo triste no es que existan periodistas así, sino qu sean una mayoría, y ocupen todos los focos, los minutos de audiencia, los puestos en las tertulias y el sueldo que seguro podría ir a muchos otros.

    Larga vida a esta generación de periodistas honestos y en su mayoría jóvenes, educados y cabales. Larga vida a Miguel Quintana, a Miguel Gutiérrez, y a los poquitos que aún tienen valores y principios, y honran su profesión.

  8. Txema Bernal

    Muy buen artículo. Bien escrito, sin faltas de respeto, pero definiendo a Fouto como lo que es a día de hoy, un individuo servil sin comparación.

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