Gemma

Por qué era necesario que Xavi Hernández saliera a admitir que se había equivocado cuando opinó sobre Alves

Xavi
«Xavi Hernández está representando al Fútbol Club Barcelona, el entrenador de una institución que no podía enviar el mensaje que lanzó Xavi el sábado».

Lo más relevante que ha sucedido este fin de semana en el mundo del fútbol masculino es que uno de los suyos, Dani Alves, lleva durmiendo en la cárcel desde el viernes por una presunta agresión sexual y el único que se había manifestado al respecto, el que fue hasta este verano su entrenador y anteriormente su compañero de vestuario, Xavi Hernández, tuvo que pedir este domingo disculpas por lo que había declarado el sábado.

El relato de la víctima que ha sido difundido por los medios de comunicación pone los pelos de punta, pero el técnico del Barça se olvidó de ella cuando en la previa del encuentro ante el Getafe reconoció estar en shock (algo lógico) para añadir a continuación que le sabía muy mal por Dani Alves. Y nada más. Ante el revuelo y las críticas, Xavi se vio obligado a rectificar y antes de valorar la victoria de su equipo tomó la palabra. Empezó malamente diciendo que se le había malinterpretado, cuando es imposible malinterpretar que no dijo ni pío sobre la mujer que ha denunciado al futbolista, pero terminó admitiendo que se había equivocado: «Es importante que me explique, porque no fui contundente. Ayer no estuve muy afortunado con mis palabras y pido disculpas. Obvié a la víctima y hay que condenar la violencia de género o cualquier violación. Me sabe muy mal que Dani haya podido hacer este tipo de acto, pero pido perdón a la víctima».

La rectificación era necesaria porque Xavi Hernández cada vez que se sienta en una sala de prensa está representando al Fútbol Club Barcelona. No es el amigo, es el entrenador de una institución que no podía enviar como único mensaje el que lanzó Xavi el sábado. A estas alturas ya no sé si son los colores, la bufanda que les aprieta el cuello y no les riega bien el cerebro de oxígeno, o el machismo imperante lo que ciega a algunos fans para ser incapaces de admitir que lo que había dicho el técnico era inadmisible por inapropiado, que su admisión del error era absolutamente imprescindible. Quizás todo junto y a la vez. Ante una presunta agresión sexual, cuando ya se sabe además que el relato de él no es coherente, que el de ella sí y que además hay incluso pruebas forenses porque los protocolos de actuación funcionaron correctamente, el entrenador de un club como el Barça no puede olvidarse de apoyar a la víctima.

En un mundo tan hipermasculinizado como el del fútbol es imperioso que las estrellas, los referentes, sean conscientes de su relevancia social. Lo que dicen, lo que opinan, cómo actúan, es escuchado y tenido en cuenta. Y también son imitados. Una mayor y mejor conciencia respecto a la violencia machista y la igualdad es necesaria. Y cuando la pifian los medios de comunicación deberían ser el primer dique, los primeros en emitir la señal de alarma, los que apunten que así, no. Sin temor a represalias de ningún tipo. Ni de las de ya no vuelven a hablar contigo -ni con tu medio- nunca más porque cómo te atreves, ni de las de vamos a activar a nuestros bots o fanáticos creyentes de la secta en las redes sociales para acosar, insultar y minar la moral y la credibilidad de quien señala el error o la anomalía.

¿Y la liga? Pues bien, gracias. El Barça firmó una segunda parte lamentable después de que Pedri marcara en el minuto 35’ y terminó atrincherado para defender la ventaja en el marcador. Sigue líder. Y el Real Madrid ganó también en Bilbao con goles de Benzema y Kroos. Así que todo sigue igual, el duelo continúa.

 

2 Comentarios

  1. Pedro Pablo Parrado

    Pensar que debía disculparse por compadecerse de su antiguo compañero y posiblemente amigo es un buen síntoma de la distopía en que vivimos. Si es culpable, que decida un juez; pero si la amistad vale algo, eso no se rompe por una violación, y casi diría que por nada. Así piensa el que no se preocupe del qué dirán, del arden las redes y de los autómatas que dirigen los equipos de comunicación.

  2. Pedro Pablo, él no debería hablar en calidad de amigo. En calidad de amigo que vaya al calabozo y le pregunte como amigo suyo, cómo hostias pudo hacer algo así. Porque oye, yo tengo amigos, pero si de repente se les va la olla, dime tú cómo podría sentirme segura a su lado habiendo hecho lo que supuestamente ha hecho, que ya se encargará la justicia de juzgar el delito. La amistad no lo soporta todo, no tiene un cheque en blanco tampoco. Y además, que si él estaba representando al club al completo, debería haber dicho que estaba gestionando la información y que por supuesto si había un delito, tendría que investigarse y juzgarse.

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