Motor Formula 1

Rusia: La corrupción que se coló en la Fórmula1

Nikita Mazepin en el Circuit de Catalunya, Barcelona

Cuando Rusia entra en el tablero de juego hay quien sonríe, saca la cartera o se echa a temblar a partes iguales. Las maneras rusas son tan pragmáticas, violentas y punibles que nunca sabes por dónde va a salir el tiro… de la ruleta rusa. Desde su organización en el deporte como los Juegos Olímpicos de Invierno, el Mundial de F1 o el de Fútbol, su metodología a base de talonario y dudosas prácticas de empresas de oligarcas ha salido a flote ofreciendo la parte más oscura que en teoría se conocía, aunque miráramos para otro lado. Pero la invasión de Ucrania ha significado la guinda para decir basta. Al menos en el motor donde la F1 ha roto vínculos con Rusia y algunos de sus pilotos están pagando las decisiones políticas. Aunque estén incluso en contra de la praxis rusa no dejan de ser la imagen de un país que atropella instituciones y, ahora, a otro país.

La FIA (Federación Internacional de Automovilismo) permitió a los pilotos rusos continuar corriendo en sus campeonatos bajo bandera neutral y sin la posibilidad de lucir bandera, logo, colores y escuchar el himno ruso en caso de ganar una carrera como ocurrió en la pasada temporada (F3). Sin gesto político lució la bandera blanca en lo alto del podio y no hubo ceremonia previa al champán. Fue responsabilidad de cada federación el dejarles correr o no en su territorio. La mayoría no castigó a los pilotos, pero sí lo hizo la federación inglesa quien vetó la participación de pilotos rusos en el Gran Premio de Gran Bretaña y se desató la tormenta. Exactamente fue Motorsport UK el responsable y dueño del circuito de la carrera británica quien tomó la delantera a través de su director David Richards.

Así se desató la caída del reciente Imperio Ruso en la Fórmula1, tanto el organizador como la Federación reunidos con los equipos comunicaron que era «imposible que se celebrara el Gran Premio en Rusia» en tales circunstancias. Caída la carrera en 2022, rompieron relaciones con su promotor, adiós el Gran Premio para el resto de años y con ello la opción de mudar la carrera de Sochi a San Petersburgo. Haas, el equipo estadodunidense que vestía los colores rusos en su monoplaza y con piloto ruso reaccionó y rescindió unilateralmente su contrato con el patrocinador Uralkali, despidió al piloto ruso Nikita Mazepin y de paso se quedó con el dinero. Rusia se quedó sin carrera, sin patrocinio y sin piloto de una.

Daba la sensación que hasta entonces era una situación incómoda y admitida por necesidad por todos y en cuanto hubo una razón de peso todos se deshicieron del lastre. El equipo americano se había bajado los pantalones en un principio y vistió su estructura de Carolina del Norte de blanco, azul y rojo, por 12 millones de euros anuales, y su piloto, famoso por sus acciones peligrosas y antideportivas en pista llegó a correr en F1. Mazepin, hijo de oligarca ruso, pegó un puñetazo a Callum Illot cuando corrían en Fórmula3 y protagonizó un video en redes metiendo mano a una chica en un coche ya siendo piloto de F1.

Su padre es Dimitry Mazepin dueño de Uralkem, está en la lista negra de EEUU y sancionado por la UE por corrupción de empresas asociadas como Togliatttiazot (ToAZ) de fertilizantes y el mayor productor de amonio en Rusia, con cuentas en paraísos fiscales en el caribe y descrito por la UE como «miembro del círculo cercano de Putin». Uralkali quien lucía en el alerón del monoplaza pertenece a Uralkem.

Mazepin corriendo para Haas

Todo olía mal desde un principio y muchos se preguntaban, pero ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Y era sólo la punta de un iceberg que se deshacía mientras emanaba un hedor denso y putrefacto que llegaba a cubrir la sede de la FIA en París y el despacho de Ecclestone en Londres y provocaba a sus directivos arcadas y un gesto mohíno al olisquear el entorno que evitaban tapándose la nariz con rublos a modo de pañuelo.

La imagen de la vergüenza fue con Ecclestone sentándose con Vladimir Putin y su séquito en el reservado de la tribuna principal en mitad de la carrera de Rusia a plano completo mientras el espectador se preguntaba ¿a qué narices venía eso? Venía al poder y a la propaganda Imperial que mostraba Putin y que era sólo el broche final a su gran obra de opulencia.

Sochi entró en la Fórmula1 en 2014 a razón de 50 millones de euros anuales, calderilla para Moscú. El circuito está enclavado en la Villa Olímpica donde se celebraron los Juegos Olímpicos de Invierno del mismo año y que fueron los más caros de la historia con un gasto de 51.000 millones de dólares. Incluyó la construcción de una megalópolis con nuevos estadios a la orilla del Mar Negro y con las montañas nevadas del Cáucaso de testigo. Larga rivera y ciudad de vacaciones de alta sociedad rusa convertida en patio de recreo.

Su construcción es un entramado de obras anexas que disparó un presupuesto original de 12.000 millones de dólares. Entre medias, denuncias a empresas con inyección pública, prevaricación y asignación a dedo, y beneficios multimillonarios de socios afines al Kremlin. Yen ese escenario llegaran las carreras.

El lodo en el que se convirtió Sochi no impidió la entrada en el calendario de la F1. Ecclestone no preguntó de dónde venía el dinero y mucho menos los equipos. Vitaly Petrov se convirtió en 2010 en el primer piloto ruso en llegar a Fórmula1 al correr con Renault, Lotus y Caterham. Había quien afirmaba que contaba con 25 millones de euros de patrocinio privado, nunca se pudo probar la cifra ni que fuera privado. Después de su gesta pionera se convirtió en representante de SMP Racing encargado de llevar a pilotos rusos y colocarlos en carreras de orden mundial con una plantilla que creció sorprendentemente en número y posibilidades de la noche a la mañana.

Vitaly Petrov

¿De dónde salió la inversión? Tras una charla en el paddock de Sochi nos emplazaron a comentar el trabajo por la imagen y el futuro de Rusia en el motor y dejar de lado quiénes son los inversores. La segunda conversación nunca llegó a producirse.

SMP es la vía de entrada de Rusia con las carreras. La empresa con sede en la Universidad de Moscú tiene una particularidad en el logo, una gaviota alzándose en busca de una estrella. Una imagen evocadora de un destino que comparte casualmente con la banca de inversión privada CMN en cirílico. Esta banca está relacionada con el Banco Rossiya entidad conocida como «el banco de Putin» donde varias investigaciones han señalado que acaba el dinero de empresas afines a Putin, entre ellas, sociedades divididas a nombre de la familia Rotenberg.

Aquí es donde entran los hermanos Boris y Arkady Rotenberg. Ambos son los dueños de StroyGazMontazh la empresa rusa más grande de construcción de tubos de gas también conocida como SGM. La fortuna del hermano mayor más rudo y serio casi llega a los 2 billones de dólares y duplica la de su hermano. Boris, más joven, delgado, sonriente aparece a su vez como co-propietario junto a Boris de CMN bank en cirílico como decíamos y que traducido al cristiano es SMP bank.

Ambos están sancionados desde 2014 por EEUU por corrupción con cuentas congeladas en el extranjero por vinculación a Putin. 19

A su vez y durante la construcción de Villa se pusieron en marcha varios proyectos anexos de conexión energética de la península caucásica, incluidos territorios de Abjasia arrebatados a Georgia en 2008 situados justo debajo de Sochi, por el Mar Negro en dirección al sur de Europa. La investigación conectó a Gazprom con Inzhtransstoi con contratos por valor de 400 millones de dólares. Dicha empresa es subsidiaria de StroyGazMontazh encargada de surtir tubos de transporte de gas y propietaria de los hermanos Rotenberg. Ucrania sancionó a Gazprom en 2016 con 3.5 billones de dólares por abusos de monopolio en el transporte.

Yate de 65 metros de Arkady Rottenberg en la Costa Azul. Desde las sanciones, en paradero desconocido.

A pesar de tener las cuentas congeladas en el extranjero EEUU sospecha que Arkady lava su dinero en Europa a través de Boris quien cuenta con pasaporte finlandés. Arkady, el mayor, es amigo de la infancia de Vladimir Putin y aparecen en fotografías practicando judo juntos. ¿Y qué tienen que ver con las carreras? Boris Rotenberg, el menor, es aficionado a las carreras e incluso ha llegado a correr la Ferrari Challenge, campeonato que organiza Ferrari para pilotos y gentleman drivers. Boris ha llegado a correr en el campeonato de resistencia de las Blancpain y en algún Gran Premio ha aparecido fotografiado ya vestido de traje junto a Jean Todt, en su momento presidente de la FIA y Vladimir Putin. Cuando viste con el mono el logotipo que luce en su pecho es el de SMP Racing, la empresa que lleva jóvenes talentos rusos por el Mundo y él, no es un joven talento, pero sí el presidente de SMP Racing.

La estructura continúa activa a pesar de los duros revés que sufre, pero tiene colocado pilotos en Ferrari por ejemplo, con Robert Shwatzmann como piloto de desarrollo. Los pilotos rusos seguirán pudiendo competir bajo bandera neutral y no podrán hacerlo en los países donde cada federación les vete como es el caso de Inglaterra, algo que es el preludio de los JJOO.

Vladimir Zelenski pidió al COI el completo aislamiento de atletas rusos y bielurusos de los próximos Juegos Olímpicos de París 2024 con estas rotundas palabras «sus banderas las sostienen con sangre». Tomas Bach, el presidente del COI, tendrá que decidir si abre la puerta a que participen de los valores del olimpismo a atletas que entrenan ajenos a la vida política y puedan participar bajo bandera neutral o si por el contrario forman parte del repudio internacional como respuesta a las acciones de sus dirigentes. El Comité Olímpico Estadounidense ha decidido apoyar a los atletas rusos para que puedan competir en un gesto de buena voluntad bien recibido naturalmente por el Ministro de Deportes ruso Oleg Matitsin. Lo que es seguro es que no habrá GP de Rusia y la Villa Olímpica se convertirá en una ciudad fantasma.

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