Historia del fútbol español

¿Dónde mejor que en el Betis, Borja?

Borja Iglesias ha encontrado en el Betis no solo su mejor fútbol, sino también un hogar. ¿Para qué salir?

A Borja Iglesias, el Panda, nadie le ha regalado nada. Un tipo agradecido con su gente, ahora los béticos, a los que defiende a base de goles y carisma, pero de quienes se ha ganado su respeto y admiración a fuerza de constancia. Cuando las cosas no le iban bien vestido con las trece barras, pudo marcharse, poner el contador a cero y empezar una nueva vida futbolística en otro club. Candidatos no le faltaron, pero quería demostrar que podía hacerse valer en un club como el Real Betis. En los últimos días, su nombre ha sonado como una posibilidad de refuerzo para equipos como el Atlético Madrid. Aunque ya sabemos que su salida no se completará casi con total seguridad, nadie se extrañó.

El delantero compostelano ha dejado en su camino distintos registros anotadores que, como se suele decir, ya quisieran algunos. Después de pasar por las canteras de Valencia y Villarreal, donde las cosas le salieron, pero no del todo, vuelve a Galicia, al Celta de Vigo, para enrolarse en su filial. Borja empieza a hacer números que, hasta entonces, no había hecho. Desde la 13/14 hasta la 15/16 anota cuarenta y un tantos. En su última temporada en el filial celeste, marca treinta y cuatro goles en treinta y nueve partidos y se convierte en el máximo goleador histórico del segundo equipo. Datos que prometen, pero que no quieren decir nada. ¡Cuántos futbolistas se hincharon en las canteras y, a la hora de demostrar el nivel en los primeros equipos, no acabaron rompiendo! Muchos, muchísimos, pero aquel dato de casi un gol por partido en la antigua Segunda B era muy goloso para que cualquier equipo de Segunda probase suerte con él.

Ni una temporada aguantó en Zaragoza. Casi mete al equipo en ascenso directo a Primera con veintidós dianas, pero no pudo ser. Jugaría en Primera, pero no en La Romareda. Sus actuaciones le sirvieron para cambiar al Pilar por Montserrat. Así, Borja Iglesias, firmaría una temporada brillante en uno de los mejores Espanyol de la historia reciente. Agónica clasificación europea en la última jornada incluida, recordemos. Pero con los pericos solo jugará un ratito en Europa League.

Previo acuerdo por veintiocho millones de euros, el Betis cierra el fichaje más caro de su historia a mediados de agosto de 2019. A la tercera o cuarta intentona de los dirigentes verdiblancos por hacer un EuroBetis poderoso no le faltaría su delantero goleador. Pero ese año no conseguiría meter a los heliopolitanos en Europa. En gran medida, porque al Panda se le mojó la pólvora por completo: tres goles en treinta y cinco participaciones. A casi diez millones de euros por gol anotado. Un bochorno que incendió a la masa bética.

Se ha adaptado a una ciudad complicada

Para conocer Sevilla hay que hacer dos cosas: leer La ciudad, de Manuel Chaves Nogales, y venir a vivirla. En ese orden, porque el libro nos puede prevenir de muchos golpes. Esta ciudad te agita, te quiere, te besa, te araña, te mima, te desprecia, te escupe, te levanta, te critica y te defiende cuando no estás. Todo, en todas partes y al mismo tiempo, como la película. Borja Iglesias vivió la experiencia completa.

Durante el verano de la pandemia, mientras el Sevilla levantaba su sexta Europa League en Colonia, el lado bético de la ciudad espurreaba improperios de todo tipo al Panda. Le cayó de todo. Contratiempos de una ciudad en la que se habla muchísimo –y se comparan más– de los equipos de la ciudad. Cuando en cierta televisión se inventó un formato televisivo en que, cada noche, un puñado de señores hablaran de Barcelona y Real Madrid, a orillas del Guadalquivir ya llevábamos años de ventaja. Borja Iglesias sufrió la risa de los sevillistas y el cabreo de los béticos. Más tarde reconoció que este tsunami le afectó en lo personal hasta el punto de pedir ayuda profesional para superar el bache. Menos mal que lo hizo.

De tres goles a trece en su segunda temporada; de ahí a diecinueve en la 21/22. El ‘9’ verdiblanco no solo mejoró sus cifras, también su juego. Afortunadamente para él, Manuel Pellegrini, un entrenador que lo entendió a la perfección, aterrizó en la Avenida de la Palmera para poner orden a su juego y, de paso, al de todo el equipo. Con el chileno, Borja ganó en todas las aristas de su fútbol.

Su enorme contribución para que el Betis ganase la pasada Copa del Rey le ha consagrado como ídolo verdiblanco

En marzo de 2022, un comentarista deportivo sevillano firmó en una tertulia televisiva una de las frases más icónicas de la historia reciente de la rivalidad Sevilla-Betis: «¿Y el Panda? ¿El Panda cuántos goles lleva?» Una frase que recuerda mucho a un himno de la ciudad, la canción Betis del inmortal Silvio Fernández Melgarejo –sevillista acérrimo– que se preguntaba «¿Dónde está mi Betis?» y los palanganas de la época respondían «¡En Segunda!». Y cómo están las tornas ahora.

Ni él, ni el Panda, ni nadie en la ciudad esperaba que aquella pregunta retórica de un tertuliano daría tanto al delantero. La cita se formuló durante una etapa valle –que se llama ahora– de rendimiento de Borja Iglesias de la temporada pasada. A partir de ahí, sus cifras se dispararon.

Gracias a su trabajo y, sobre todo, a la gallardía por atreverse a darle la vuelta a un primer verano en verdiblanco más que complicado, el Panda pasó de hazmerreír a ídolo. Hay que reconocérselo. Se ha erigido como una de las mayores amenazas de este Real Betis con cara de hacer cosas ilusionantes. Borja no solo da goles a los suyos, sino que también permite a los mediocampistas verdiblancos encontrar un apoyo en la creación ofensiva gracias a sus pantallas, retiene a sus marcadores para abrir nuevos espacios, abre campo para entrar a rematar y, cuando coge el balón desde la medular, es capaz de lanzar un contraataque peligroso gracias a su potencia y buena conducción; es un lanzador de penaltis de garantías, cazador de oportunidades en el área pequeña y un gran rematador de cabeza. En fin, Borja Iglesias da mucho a este Betis. Cosas inimaginables en agosto de 2020.

La temporada pasada fue su consagración total. La de casi toda la plantilla del Betis, pero él especialmente. Cuando el equipo más sufría en la ida de las semifinales de la Copa del Rey en Vallecas, se encargó de mandar un latigazo desde fuera del área a la red para poner el empate. En la final, antes de que empezaran los nervios, en el minuto once, fue capaz de cabecear un centro de Héctor Bellerín y hacerlo imposible para Mamardashvili. Un delantero que está cuando se le necesita, ni más ni menos. De marcar tres goles en su primer año a hacer todo esto y abanderar el primer título bético después de diecisiete años de sequía.

¿Dónde va a estar mejor que aquí?

Cuando todo un Atlético de Madrid llama a tu puerta, empezamos a mirarnos las caras. En la ciudad, prensa y afición se han preguntado si, de verdad, Borja Iglesias puede acabar el año de rojiblanco. Para los periodistas deportivos de Radio Sevilla Florencio Ordóñez y Julio Martín, en conversaciones con Jot Down Sport, el Panda encaja en el esquema de Simeone. Martín considera que «por sistema, incluso algo más que Morata». Ambos ven que, en la realidad en que Iglesias vistiera la camiseta del Atlético, el delantero se desenvolvería bien con la propuesta de juego del Cholo. Repasando los roles ya citados del ‘9’ con Manuel Pellegrini, no se antoja difícil verlo en el Civitas Metropolitano. Además, sabiendo que uno de sus puntos fuertes es aprovechar balones sin dueño en zonas peligrosas del área, en el Atlético, que dispone de más oportunidades que el Betis por partido, podría darse un festín.

Pero no todo lo que brilla es oro. «Borja podría ganar en competitividad, jugar en un club más grande que el Betis, pero ¿dónde va a estar más a gusto que aquí? En el Betis ya ha encontrado su sitio, es feliz», asegura Florencio Ordóñez. Su colega coincide: «El Panda se siente comprendido y arropado en la ciudad. Ya ha demostrado que eso es muy importante para él, casi tanto como el proyecto deportivo. Veo realmente difícil que cambie de aires y deje un lugar que ya considera su casa».

Borja Iglesias está dando picos de rendimiento en el Betis a medida que demuestra sentirse más a gusto con el club y la afición; cuanto más feliz es, mejor lo hace. No es baladí pensar en que, con treinta años, el jugador quiera disfrutar de un proyecto familiar y comprometido como está consiguiendo ser este Betis de Pellegrini. Además, el jugador es un embajador perfecto del club, que tampoco lo soltaría tan fácil.

3 Comentarios

  1. Siento que. Donde mejor estas es en el Betis por qué es la mejor afición de mundo y también por firmado

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  3. Se le quiero mucho por Zaragoza

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