Euroliga

Euroliga, primer trimestre: Sensaciones (Baskonia y Peñarroya) y decepciones (Panathinaikos y Berlín)

Terminado el año 2022 y a falta de tan solo una jornada para la conclusión de la primera vuelta, es un buen momento para hablar a groso modo de lo que está siendo en esta apasionante Euroliga que estamos disfrutando este curso.

Escribo esta columna cautivado por la melodía de seducción interpretada por el Baskonia durante el mes de diciembre, espacio en el que sus partidos se contaron por victorias. Melodía que les deja en lo más alto de la tabla junto al Barcelona y al Mónaco en este final de 2022. ¿Dónde encontramos las claves de este Baskonia que tiene embelesado a media Europa?. El violín principal es interpretado por Joan Peñarroya. Es imposible no destacar el fructífero trabajo del cuerpo técnico que encabeza el entrenador catalán. Si nos atenemos a estándares clásicos, lo ideal es mantener los equilibrios en la composición del equipo. Me refiero a tamaño, velocidad, generadores, finalizadores o a tener un cierto equilibrio entre jóvenes y veteranos.

Darius Thompson

En un escenario ideal, cuando se está construyendo un nuevo equipo es prioritario establecer una base funcional y alcanzar los indicadores máximos de forma de jugar al final de cada temporada. En el momento caliente. Sin embargo Peñarroya ha logrado implantar su filosofía en el equipo en un tiempo récord. Mérito absoluto el del entrenador de Tarrasa y su propuesta por un baloncesto dinámico, veloz, con una gran variedad táctica que hace de sus partidos un plato muy apetitoso para el espectador. Y ello con un equipo en el que ninguno de sus fichajes atesoraba una destacable experiencia en Euroliga, pero con Peñarroya todos están funcionando. Los principales focos recaen en la figura de Marcus Howard, un anotador capaz de ganar un partido en esos estados de trance de lo que a uno le resulta difícil mostrase indiferente. Quisiera incidir también en la gran capacidad de generación que el equipo vasco dispone en el 1, posición en la que Darius Thompson y Pierria Henry son a buen seguro uno de los dúos más diferenciales de la Euroliga, en el sorprendente rendimiento de Kotsar, el hombre que vino del «puto Hamburgo» en palabras de Txus Vidorreta, o en el descubrimiento de Daulton Hommes, un excelso tirador.

Real Madrid y Barcelona están donde deben estar. El equipo catalán ha superado con buena nota el tramo de competición en el que las lesiones de gente tan significativa como Mirotic han mermado su composición. Presenta más aristas el equipo madrileño debido al cambio en el banquillo, pero observando a ambos equipos no veo ninguna necesidad de entrar en pánico. Han incorporado piezas como Musa, Hezonja, Satoransky o Vesely, gente que inercialmente es difícil que no mejoren a sus respectivos equipos. Me parece ingenuo pensar que no les veremos en los puestos de honor con tal potencial. ¿Quieres que te de mi opinión sobre como dos entrenadores distintos manejan un mismo equipo?. No quiero hacer esto hoy. Tal vez en otra ocasión.

Más dudas me suscita un Valencia con cierta tendencia a la bipolaridad. Estaré muy feliz de estar equivocado si logran conseguir una plaza entre los ocho mejores, el problema es que da la sensación de ser un equipo demasiado incontrolable, y por lo tanto impredecible, lo cual le convierte en peligroso …solo de forma ocasional. Por esa razón, crece la ansiedad entorno al equipo mientras se extiende la opinión de haber confeccionado una plantilla más acorde con la Eurocup que con la Euroliga. Si es culpa o acierto de Mumbrú, de Mulero o de los jugadores, solo el tiempo lo dirá.

Mario Hezonja

Fuera de nuestras fronteras he disfrutado del inicio de temporada del Fenerbahce liderado por un Itoudis al que se hace raro ver sin el pin del CSKA en la solapa . Antes de cederle el testigo a Baskonia, fueron el equipo en mejor forma de la competición, hasta que varios jugadores cayeron lesionados a la par que otros descendían sus prestaciones. Motley estaba siendo una pieza clave por su movilidad y los problemas que causa a los rivales en las proximidades del aro, no obstante no es mi deseo hacer de su baja un efecto/causa en relación a las derrotas. No hay ninguna razón para dramatizar. El bajón experimentado en diciembre es un proceso natural para un equipo en construcción que terminará pronto. Esta semana han ganado al Efes en la Liga turca en lo que resultó un gran partido, por lo que a nadie debería sorprender que en el mes de enero, Fenerbahce muestre signos de mejoría. Tal desarrollo de los eventos es previsible.

En la orilla europea de la gran Estambul, Efes camina con la confianza de saber que no necesita estar en cabeza. Pero no se llamen a engaño. En la mente de Ergin Ataman solo se dibuja un escenario: cómo en la película Sky cuando el niño se entera de que ha muerto su padre, y se sienta a hacer sus tareas como si nada hubiese sucedido. Ganaremos. No hay otra forma. Ese es el pensamiento de Ataman. Entiendo que no sea del agrado de muchos aficionados, pero los entrenadores tienen todo el derecho a acometer los desafíos deportivos que estimen oportunos. Y una valoración honesta de las personas siempre es buena. Provocador por vocación, bufón ocasional por elección, buena parte de las criticas que recibe se sustentan en gustos o disgustos personales. De lo contrario, es difícil entender como es posible minimizar los méritos de Ataman en el Efes.

Me van a permitir ustedes recordarles que en 2018 fueron últimos en Euroliga. Un año después , solo el último gran CSKA de Itoudis pudo detenerles en Europa. El resto de la historia es bien conocida por más que pretendan darle una apariencia hipertrofiada. Aunque ahora mismo no se encuentren entre los ocho elegidos, todo debería funcionar para un equipo que cuenta con tres generadores como Micic, Larkin y Clyburn. Pensar en un escenario donde se resuelva una Euroliga sin el Efes, suena como si las abejas de repente se pusiesen en contra de la miel.

Ergin Ataman

Hay que valorar también que en esta Euroliga moderna al final del día existen severas restricciones en el tiempo de construcción de un equipo, por lo que desde el primer partido hasta el último, hay que convivir con la presión del resultado. Y en ocasiones esa presión es brutal. Vladimir Jovanovic lo sabía desde el momento en el que se hizo cargo de un Estrella Roja que se presenta en 2023 siendo un equipo totalmente distinto del que empezó la temporada. Con las adquisiciones de Vildoza y Campazzo, el equipo serbio eleva sus aspiraciones hasta el punto de ser un legítimo aspirante a ganarse el billete para la postemporada y a ganar la particular liga que disputa con un Partizán al que penaliza su carencia en ciertas posiciones.

Confieso que he esperado a ver el duelo griego antes de cerrar esta columna. Quería comprobar si lo acontecido en el OAKA en la penúltima noche del 2022 podría influir en mi antipática prosa, mas no veo nada viniendo a mi mente que pueda alterar lo esencial de mi pensamiento. Siguiendo ese concepto griego que sugiere plantearnos las preguntas correctas dentro de un contexto adecuado, no me sorprenden las bengalas que volaron cerca del banquillo del Panathinaikos tras ser humillados en el OAKA por su eterno rival. Intento poner buenos ojos, sucede que hasta un tuerto podría ver los sensibles agujeros que hay en la composición del Panathinaikos.

En el 2 me falta un tirador con un rango estable que acompañe a Grigonis. Ponitka es uno de esos hombres que te mejora un equipo, el problema es que me falta otro 3 que pueda amenazar desde fuera. La misma carencia que en el 2. Dwayne Bacon en términos de roles, está mucho más cerca del 4 que del 3, y si bien es cierto que en algunos partidos su figura se agranda, existe un mar de palpables evidencias de la irregularidad de algunos sospechosos habituales como son Kendrick Perry y Derrick Williams. Demasiado caótico, demasiado irregular para sobrevivir en una competición como la Euroliga moderna. El equipo ha mejorado en relación al pasado año, el progreso es obvio, sin embargo dan la sensación de ser un conjunto tan frágil que cualquier contratiempo les hace ver como un equipo muy vulgar. Todo lo contrario que el Olympiakos de Bartzokas, un equipo que es una realidad y del que, personalmente, he disfrutado mucho de los picos de juego ofensivo e intensidad defensiva que ha dejado en esta primera parte de competición. Un equipo que apunta alto también.

Podría haber dejado el párrafo final para hablar de las buenas sensaciones que me está dejando el Zalguiris de Kazys Maksvytis, o de la decepción que supone la concatenación de derrotas que ha hundido al Alba de Berlín en lo más bajo de la tabla, un lugar donde no debería estar, incluso de la indiferencia que siento hacia la Virtus de Sergio Scariolo o la poca credibilidad que tengo en el Maccabi aunque Lorenzo Brown se empeñe en querer hacerme creer, pero en aras de defender al anti-héroe de turno, me siento obligado a mirar hacia Milán .

Sería más fácil apuntarse a la moda de turno antes y lanzar estiércol a la venerable figura de Ettore Messina. Quiero destacarle como un respetado entrenador, aunque les pueda parecer desconcertante. Milán tiene diez derrotas, Fenerbahce cuatro seguidas, la Virtus de Scariolo lleva cuatro seguidas como visitante, el vigente campeón presenta un balance equilibrado, ¿de verdad es una cuestión de entrenadores débiles? ¿Quiere usted apuntarse a la nociva moda de pedir la cabeza del inquilino del banquillo de turno antes de pasar por la molestia de razonar? Gracias, pero yo no.

Ettore Messina

Messina sabía perfectamente que la renuncia al banquillo, o al menos admitir los errores de los que se le acusaba , podría merecer indulgencia por su pasada trayectoria, pero eligió un camino diferente al que los expertos le aconsejaban. Y no estoy hablando de enlazar cuatro victorias con un equipo al que todos consideraban moribundo, ni siquiera me refiero a un Kevin Pangos que lo ha estropeado todo allá por donde ha pasado en 2022, me refiero a que si se acepta a Messina en las malas, es precisamente por la razón de nunca haberse ocultado, sino que por el contrario indicar siempre con bastante claridad sus prioridades. Y aquí se tiene más respeto por un hombre abierto y honesto que por un hipócrita que defiende todo lo cree que es bueno contra todo lo que es malo según su conveniencia. La principal cualidad de Ettore es su firmeza y su confianza. Incluso aunque se le pueda reprochar con buen criterio que al equipo italiano le hace falta urgentemente rejuvenecer su plantilla, en mi más profunda convicción pienso que Messina está demostrando ser capaz de resucitar a un equipo que muchos daban por muerto. Desde la disposición a superar juntos cualquier dificultad para alcanzar metas que hoy algunos podrían calificar como ambiciosas, a partir de la comprensión mutua, se empezaron a construir los cimientos de lo que será el nuevo Milano, cuyo principal objetivo va a ser la eficiencia y el pragmatismo. En base a eso, es imposible eliminar u olvidar al Milano de hipotéticas conjeturas en el momento en el que el baloncesto haga su selección natural para definir a los ocho más dignos del baloncesto del viejo mundo. En la Euroliga moderna no hay piedad para nadie.

2 Comentarios

  1. Solo un modesto comentario a este fantastico articulo: Tarrasa no existe, nuestra ciudad es Terrassa

  2. Pingback: Real Madrid 78; Barcelona 87: Delicioso clásico

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*