Ajedrez Analisis

China avanza ¿El ajedrez se tiñe de rojo?

¿Liren Ding será el primer campeón mundial de origen chino?

 “Entre los animales; los pájaros vuelan; los peces nadan y las bestias corren. Los que corren pueden ser detenidos por una trampa; los que nadan pueden ser detenidos por una red; y los que vuelan pueden ser detenidos por una flecha. Pero luego está el Dragón; no sé cómo viaja bajo el agua ni cómo recorre la tierra; no sé cómo cabalga en el viento ni cómo surca los cielos. Al Dragón nadie puede detenerlo”

(Confucio sobre Lao Tsé, a quien identificaba en tanto Dragón)

Para los chinos, el rojo es un color muy significativo desde una perspectiva cultural. Predomina en su bandera; es el que se utiliza en el Año Nuevo, en las bodas y en los cumpleaños; tiene el significado simbólico de belleza, está en los farolillos y templos.

Frente al avance irrefrenable de los chinos en todos los planos del ajedrez, y lo acontecido en el mes de noviembre solo viene a ratificar un fenómeno que viene forjándose lenta pero inexorablemente, podría creerse, entonces, que todo se está tiñendo de un color que tan bien representa al dragón, otro de sus preciados símbolos.

Hagamos un poco de historia. Esta actividad comenzó a ser una práctica incipiente en una China a la que se consideraba algo dormida, recién hacia fines del siglo XIX. Es que el ancestral xiang-qi, juego que al día de hoy aún se lo practica en competencias y en espacios públicos en el país y en otras naciones vecinas, era el pasatiempo de mesa favorito el cual, por cierto, pudo haber sido coetáneo o derivado (conforme las diversas posturas) del chaturanga indio, el proto-ajedrez del que derivó el nuestro.

Es más, el ajedrez tuvo su momento de persecución: se la consideraba una práctica repudiable en los ominosos tiempos de una nada lejana «Revolución Cultural» de por cierto tan inapropiado nombre.

En estas condiciones, no es de extrañar el retraso en que los ajedrecistas chinos se presentan en la escena internacional, siendo su debut en Olimpiadas recién en Buenos Aires en 1978 (las mujeres lo harían en La Valetta dos años más tarde). Al principio solo participaban con reconocida timidez, pero al cabo de pocos años, pasaron a ser tenidos en cuenta y, por momentos, a dominar el panorama.

Este año en Chennai, China se autoexcluyó de la cita olìmpica, supuestamente por la situación sanitaria, aunque, es más probable, que ello haya sido por razones geopolíticas en clave del conflicto suscitado por la invasión de Rusia a Ucrania y de la sanción de la FIDE a aquel país, con el que lo une una amplia frontera y no menor nivel de intereses.

La pandemia hizo que en 2020 no hubiera competencia, pero en la anterior, en las Olimpíadas de Batumi 2018, ambos elencos chinos se alzaron con la medalla de oro (y no era la primera vez que ello ocurría, aunque antes se había dado solo en forma alternada).

En el caso de los varones, la máxima figura es Liren Ding, alguien que supera la barrera de los dos mil ochocientos puntos ELO (a 1 de diciembre de 2022 tiene 2.811 puntos frente a los 2.859 de Magnus Carlsen), por lo que desde el mes de mayo es el segundo jugador del planeta (ya lo había sido antes en noviembre de 2011).

Con todo, la lista de jugadores chinos destacados es muy larga, con varias figuras sumamente jóvenes que se proyectan hacia un futuro que se les presenta venturoso. Si no es ahora mismo, ya pronto seguramente tendremos un campeón mundial absoluto de origen chino. Es solo cuestión de paciencia (oriental).

Dos ajedrecistas chinas en la antesala del campeonato mundial femenino

En el mes de noviembre se sumaron otros elementos que hablan a las claras del decidido color púrpura que está asumiendo el campo ajedrecístico mundial.

Por un lado, se está terminando por resolver quién habrá de desafiar a Ju por la corona femenina, estando solo pendiente determinar su retadora, lo que sucederá en el match final entre quienes se impusieron en el actual ciclo de candidatas.

Si ya sabíamos que una de ellas habría de ser la ajedrecista china Lei Tingjie quien, como expresamos en la nota correspondiente al mes anterior, se alzó a principios de noviembre con la victoria en la primera manga disputada en Mónaco, ahora comprobamos que su rival será una compatriota, por lo que definitivamente la campeona mundial entre las mujeres será alguien que tenga al color rojo muy cerca de su corazón.

Es que ahora, en Jiva, Uzbekistàn, finalizando la contienda a comienzos de diciembre, se resolvió la otra manga semifinal. En ella la GM Tan Zhongyi, alguien que como dijimos antes ya supo ser campeona del mundo pero que actualmente está algo relegada en el escalafón, venció un tanto sorprendentemente a la poderosa GM rusa Aleksandra Goryachkina (segunda en el escalafón mundial femenino) por 2.5 a 1.5.

En la instancia previa esta se había impuesto a la también rusa y excampeona del mundo (lo fue entre 2008 y 2010) Alexandra Kosteniuk, por 2.5 a 1.5; mientras que la ajedrecista china había vencido a una tercera jugadora de origen del país eslavo, la GM Kateryna Lagno, lo que había hecho en un dramático desempate a partidas rápidas (2.5 a 1.5) tras igualar en dos la fase regular.

Unas palabras sobre Jiva, lugar emblemático en el que se dio el éxito de Tan. Se trata de una legendaria ciudad uzbeka (patrimonio de la Humanidad de la UNESCO), considerada un museo a cielo abierto por su riqueza arquitectónica en la que se destacan los minaretes de cúpulas turquesas, fundada hace unos mil quinientos años por Tamerlán, el líder mongol que supo construir un imperio e inventar una descomunal variante del ajedrez que lleva su nombre (o ajedrez de Timur).

El lugar, en tanto urbe incipiente, existía desde mucho antes (al menos desde el siglo VI) aunque, conforme la leyenda, en un oasis ubicado allí, Sem, hijo del patriarca bíblico Noé, cavó unos pozos de agua que posibilitaron el ulterior asentamiento de un histórico sitio que fue una de las ciudades principales de la ruta de la seda. Esa en donde el antecedente directo del ajedrez apareció y se difundió, quizás por fusión de otros juegos previos (uno indio, otro griego y un tercero ¡chino!).

En ese contexto en que de alguna misteriosa manera se sigue respirando su milenaria magia, se hizo ahora un torneo de ajedrez de envergadura internacional en donde China demuestra que pareciera no tener fronteras en cuanto al avance de las jugadoras surgidas de su prolífica cantera.

La ciudad de Jiva, en una ruta de la seda siempre tan cercana (ayer y hoy) al ajedrez

Al cabo de ambas llaves por el Torneo de Candidatas, entonces, de las ocho participantes, cuatro rusas, dos ucranianas, una india y dos chinas, fueron estas últimas las que quedaron inscriptas en la antesala para ambicionar el título mundial tras las pruebas de Mónaco y Jiva. Dos representantes chinas y dos triunfos. Ayer en Mónaco, hoy en Jiva.

La abdicación de Carlsen, oportunidad para Liren Ding

Mas, si ya sabemos que en el panorama femenino seguirá, pase lo que pase, habiendo una campeona mundial china, en forma imprevisible ha sucedido la posibilidad de que, a nivel absoluto, podamos contar también con un campeón mundial de igual origen.

En efecto, Magnus Carlsen resignó oficialmente el título (lo hizo cerrando el mes de octubre), por lo que no habrá de defender la corona que aún ostenta frente a Yan Nepómiaschi, quien se aprestaba de nuevo a ser su desafiante, tras el triunfo de este en el Torneo de Candidatos de Madrid 2022.

Recordemos que, a fines del año pasado, el noruego se había impuesto claramente en el match frente al ruso (por 7.5 a 3.5 en Dubái), por lo que expresó una suerte de desmotivación para volver a enfrentarlo. Aseguró que solo se hubiera aprestado a hacerlo en el caso de que en esa competencia de la capital española se hubiera impuesto la joven estrella (ahora francesa, de origen iraní) Alireza Firouzja, quien en esa contienda madrileña estuvo bien lejos de poder ganarla.

Carlsen, de este modo, sigue los pasos (esperemos que solo en este sentido), del norteamericano Robert Bobby Fischer quien, en 1975, al pretender imponer condiciones que se consideraron inaceptables para ser desafiado por el ruso Anatoli Kárpov (sobre quien algo al margen digamos que se viene recuperando de los problemas de salud de los que dimos cuenta en nuestra anterior entrega), y ante su no aceptación por parte de la FIDE, resolvió también resignar el cetro. El actual campeón del mundo obtuvo el cetro en 2013 y lo ha mantenido desde entonces sin solución de continuidad. Nadie pudo arrebatárselo. Ahora es él mismo quien lo cede.

Sobre el punto dijo el aún campeón: «No estoy motivado para jugar otro match, no tengo ninguna inclinación a jugarlo y, sencillamente, no voy a jugarlo». Lamentablemente, aunque siempre preferiremos que las cosas se resuelvan sobre los tableros, ha cumplido con tan ingrata promesa.

Frente a este panorama, la entidad mundial resolvió invitar a Liren Ding para que dirima con Nepómiaschi quién habrá de ser el próximo campeón del mundo, lo que se resolverá en el 2023 en sitio y oportunidad a determinar.

Ding llega a esta oportunidad histórica por efecto de una doble carambola. Primero, había sido invitado al torneo de Madrid como el último de los ocho jugadores, surgiendo en reemplazo del ruso Serguéi Kariakín, y tras la proeza de jugar treinta partidas de torneos internacionales, un requisito que se le impusiera, entre el 1° de junio de 2021 y el 30 de abril de 2022.

Finalmente, en la propia prueba, en dramática definición se impone en la última ronda al norteamericano (de origen japonés) Hikaru Nakamura por lo que Ding pasa a último minuto del tercer al segundo lugar, una posición que ahora se revalorizó ya que le sirvió a la FIDE como criterio para seleccionar quién reemplazará próximamente a Carlsen en el match por el título del mundo.

Pero no todo es azar o una suma de gratas coincidencias lo que catapultó al chino a su oportunidad más crucial. Es que Ding, ya fue dicho, es el segundo mejor ubicado en el ranking mundial y, además, es el principal estandarte de su país que, quizás, próximamente tendrá el primer campeón mundial absoluto de la historia con el agregado de que, si ello ocurriera, se podría sumar a la campeona mundial china. De ser así, se repetiría ahora a nivel individual lo que ya sucedió en el plano colectivo, habida cuenta de que en las Olimpíadas de Batumi 2018 ambos elencos chinos finalizaron, y eso también ya se anticipó, con medalla de oro.

China se impone en el Campeonato Mundial de Partidas rápidas

Hay otro hito del mes que evidencia la intensidad que va adquiriendo el color rojo en la escena del ajedrez mundial. En la ciudad de Jerusalén se desarrolló el primer torneo mundial por equipos en partidas rápidas siendo precisamente China el país que se alzó con la victoria en una competencia disputada a un ritmo de juego de cuarenta y cinco minutos por jugador con un incremento de diez segundos por movida (contados desde la primera).

Final del torneo de Jerusalem entre los equipos de China y Uzbekistán

En la instancia decisiva, el coloso asiático derrotó a Uzbekistán en los dos matches pactados, los que se decidieron por 2.5 a 1.5. Hay que decir que la nación vencida sigue, y ello no debe ser opacado frente al irrefrenable avance chino, su propia senda de franco progreso. Por caso, viene de organizar la ya referida prueba femenina de Jiva y, hace pocos meses, se llevó la medalla de oro en la modalidad abierta en las Olimpíadas de Chennai bajo el liderazgo del GM Nodirbek Abdusattórov (ausente ahora en Jerusalén).

Para más se debe decir que, así como China tiene una línea ancestral que lo conecta al juego, lo mismo sucede en el caso de una Uzbekistán que, en su Museo de Cultura e Historia de Samarcanda (sitio emblemático de la ruta de la seda, como también lo es Jiva), exhibe las piezas del probablemente ajedrez más antiguo que se ha hallado (de diseño persa).

China y Uzbekistán son dos naciones milenarias en su vínculo con el ajedrez. Y se proyectan con toda la fuerza germinal del pasado hasta un relumbrante presente en que se comprueba cómo van recogiendo los frutos.

Pero volvamos al mundial de partidas rápidas por equipos en el que China, en ausencia de Ding y de varias de sus figuras, fue representado por los GM Shanglei Lu, Xiangyu Xu, Wen, Yang  Wen, Jinshi Bai y Di Li. Una sólida formación que no perdió un solo match a lo largo de la exigente prueba.

De sorpresas y decepciones. EE. UU. quedó eliminado en la instancia primera en elenco encabezado por el polémico (quizás a pesar de sí mismo) GM Hans Niemann; y también fue inesperado que el poderoso elenco de  Azerbaiyán, que contaba a los GM Shakhriyar Mamedyarov y Teimour Radjabov (ocupaban antes del torneo los puestos 12 y 25 del ranking mundial) no arribara a la etapa decisiva, en la que se dio una grata actuación de España que, liderada por los GM Jaime Santos Latasa, David Anton Guijarro y el nacido en Riga (Letonia) Alexéi Shirov,  alcanzó la medalla de bronce, el primer podio en competencias colectivas mundiales en su rico historial, tras vencer a una India encolumnada detrás del fuerte GM Santosh Vidit.

Así las cosas, China alcanza otro meritorio resultado en Jerusalén, reconfirmando lo que ya es del todo evidente: siempre será una nación candidata en cualquier competencia ajedrecística que se establezca a escala planetaria. Basta que se presente.

Equipo ganador de China

Campeonatos Nacionales de China

China también tuvo en noviembre sus poderosos campeonatos nacionales, los que se realizaron en la ciudad de Xinghua, donde se consagraron vencedores Dai Changren, alguien que por ahora solo es MI, y una Tan Zhongyi que viene de éxito en éxito.

El triunfo de aquel, habiendo hecho siete puntos en once, con diferencia mínima respecto de Zhao Jun, puede considerarse algo sorpresivo, si se tiene en cuenta que de la prueba participaron nueve GM (entre ellos quien a la sazón fuera escolta). De todos modos, debe destacarse que no fueron de la partida los principales referentes del país, como Liren Ding, Hao Wang, Yi Wei y Yangyi Yu quienes son parte del top30 del ranking mundial.

Bien lógica, en cambio, fue la consagración de Zhongyi entre las damas quien, empero, no terminó invicta, aunque hizo impresionantes 9 puntos en 11 para lograr distanciarse de quien la secundara, Xiao Yiyi, por una unidad y media.

Campeonatos mundiales categorías senior

Finalmente, el mes de noviembre deparó otro gran evento. En la hermosa ciudad italiana de Asís, la que de inmediato evoca a un San Francisco tan presente por su mensaje de humildad, de respeto a la ecología y de la necesidad de que el espíritu prevalezca sobre la materia, se disputó una nueva versión de los campeonatos mundiales para mayores de cincuenta y sesenta y cinco años, que se vienen realizando con esa división etaria desde 2013 cuando, antes, a partir de 1991, existía una sola prueba para todas las personas consideradas senior.

En aquella oportunidad pionera se impuso el excampeón del mundo, el ruso Vasili Smyslov, alguien de notable vigencia aún en etapas postreras de su carrera, quien en su tiempo de gloria fue un perfeccionista de la escuela soviética de ajedrez. La mujer mejor clasificada, y por ende declarada campeona del mundo en dicha oportunidad, fue la húngara Éva Karakas, quien repetiría el éxito luego en otras dos ocasiones.

Grandes ajedrecistas inscribieron su nombre como campeones mundiales de la especialidad: el suizo (exiliado de la ex URSS) Víktor Korchnói (2006), los rusos Yéfim Géler (1992), Mark Taimánov (1993 y 1994), Yevgueni Vasiukov (1995), Aléxei Suetin (1996) y Yevgueni Svéshnikov, el armenio Rafael Vaganian e incluso un latinoamericano, el peruano Julio Granda (en 2017), entre otros.

En el caso de las damas, la georgiana Nona Gaprindashvili, la primera GM de la historia del ajedrez, campeona mundial de mujeres entre los años 1961 y 1978, también lo fue, dos veces en la por esos tiempos única competencia senior (1995 y 2009) y cinco veces en mayores de sesenta y cinco años (2014, 2015, 2016, 2018 y 2019).

Al cabo de todo, en la actual edición se impusieron, en el caso de la competencia para mayores de cincuenta años, otro georgiano, el GM Zurab Sturua (que ya fue campeón en la edición 2014), el máximo favorito, de 2.522 puntos ELO, quien logró 8.5 puntos, los mismos obtenidos por el GM lituano Maxim Novik, al que superó por aplicación del sistema de desempate; completando el podio el GM chileno Iván Morovic.

En mujeres se impuso con 7.5 puntos la luxemburguesa Elvira Berend (de origen kazajo) quien, también por aplicación del sistema de desempate, dejó atrás a la georgiana Sopio Teleradze, para alcanzar la cuarta corona consecutiva, tras sus triunfos previos en 2017, 2018 y 2019 (la pandemia interrumpió la serie cronológica ya que los torneos fueron suspendidos).

En el caso de los ajedrecistas que superaban los sesenta y cinco años, el máximo favorito era el GM inglés John Nunn quien, con 2.580 puntos, contaba con el mayor puntaje de entre todos los que participaron de ambas competencias. Se trata de un eximio ajedrecista, también reconocido matemático, quien dos veces ha sido medallista de oro olímpico a nivel personal, y a la vez un muy reconocido divulgador del ajedrez.

Ahora, al alcanzar nueve puntos, medio más que sus cuatro escoltas (el podio, tras la aplicación del sistema de desempate lo completaron el español José Luis Fernández García y el francés Nikolay Legky), en esta etapa crepuscular de su vida, Nunn logra por vez primera llegar a un título del mundo. Viene inmediatamente a la memoria la letra de la melodía que dice: “Tarda en llegar, pero, al final, hay recompensa”.

John Nunn

Resta, para finalizar esta crónica sobre los principales acontecimientos ajedrecísticos ocurridos en el pasado mes, referirnos a lo que sucedió en el caso de las mujeres en esta categoría de mayores de 65 años.

Digamos, en principio, solo una cosa: fue de la partida Nona Gaprindashvili. Siendo así, el remate es obvio. Un nuevo campeonato del mundo para la georgiana, al hacer siete unidades, superando por aplicación del sistema de desempate a la rusa Galina Strutinskaia (tres veces vencedora en esta clase de pruebas). Nona, por ende, obtuvo un nuevo título mundial en esta especialidad, que se suma a los de otrora. El octavo en esta etapa que sigue siendo tan plena de su existencia, uno por cada década vivida.

Logro de una figura legendaria que también logró recientemente una reivindicación económica (y moral) de los responsables de Gambito de Dama, quienes habían aludido a su figura con imprecisión en la exitosa miniserie, esa que despertó tanto interés en la comunidad internacional. Los astros se siguen alineando a favor de Nona, La dama del ajedrez, una ajedrecista que decididamente ya integra el Olimpo de los mejores exponentes del juego de todos los tiempos, con independencia del género.

Nona Gaprindashvili

Un noviembre de reconocimientos y ratificaciones, pues. El del rampante poderío chino en todas las aristas posibles, el de la vigencia de la eterna Nona Gaprindashvili, el de un título mundial (nunca tardío) en mayores de sesenta y cinvo años de ese gran ajedrecista inglés que ha sido, y sigue siendo, John Nunn.

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