Balonmano Entrevistas

Talant Dujshebaev: “El fútbol es más política y nacionalismo que deporte”

Talant Dujshebaev (Biskek, Kirguistan, 1968) no es un tipo de esos que intenta caerle bien al entrevistador de primeras. Estamos todavía sentándonos en El Doblete, ese bar de los bajos del Calderón que condensa un barrio y un orgullo en tres mesas y siete sillas, pisando de puntillas por las primeras conversaciones de cortesía, cuando Talant lanza el primer balón a la escuadra. Con la mano, por supuesto: “Mira, yo intento no leer nada de prensa. Solo libros de historia o de entrenadores. A lo largo de los años te llevas decepciones, porque tus propias entrevistas salen con un titular totalmente diferente a lo que has intentado expresar. Intentáis sacar las cosas a vuestra manera para poder vender”. Empieza bien esto. Como tampoco es cuestión de ponerse el chándal e intentar pararle una al mejor jugador de balonmano que mis ojos hayan visto, le dejo marcar y seguimos por ahí. Al fin y al cabo, lo de Talant Dujshebaev, hoy entrenador del Atlético de Madrid, siempre fue marcar el ritmo. “Es que en las noticias todo es negativo: ha pasado esto, han matado a este, terremoto aquí… Hay demasiada carga emocional negativa. A lo mejor, como en España estaba prohibido decir cosas negativas durante la dictadura, ahora ocurre lo contrario. Yo crecí en la URSS y no tenías tanta información negativa. Aquí todo es politiqueo, todos cargando contra todos. Y cansa”.

¿Crees que el deber del periodismo no es contar la verdad sino ser más positivo?

Decir la verdad está bien, pero con menos critiqueo. Todo es negativo, todo es politiqueo. ¿No se puede hacer lo mismo positivamente? ¿Intentando ayudar al país para salir de esta situación? Aquí siempre es los del PP contra los del PSOE, o al revés. El mundo del deporte es parecido: el Madrid, contra el Barcelona; los del Barcelona, contra los del Madrid. Una guerra que supera el deporte. Es también política.

¿Y en balonmano no existen esas guerras? Tú mismo las has tenido, y cruentas, con el Barça.

Sí, pero en balonmano somos más nobles. Por una sencilla razón: somos mucho más humildes. El fútbol, en cierto modo, ya es más política, sentimiento y nacionalismo que deporte. No es bueno.

¿Se ha prostituido el fútbol como deporte con tanto “politiqueo”, como dices?

Sí, sin duda. Es así. Todo es una guerra. En balonmano podemos pelearnos, pero luego nos damos un abrazo y tomamos una cerveza. Como mucho, el cabreo nos dura un par de días.

¿De quién es la responsabilidad de esta politización del fútbol?

En todos los deportes que no son fútbol lo más grandioso son los Juegos Olímpicos. Como jugador, intentas que España llegue lo más alto posible en el medallero, pero si no lo consigues no puedes evitar las críticas: “Qué malos son estos de balonmano o del atletismo. Paquetes. No llegan ni a la final”. No sabemos que en España no invertimos nada y exigimos que haya éxitos. España invirtió en el 86 con el plan ADO para Barcelona 92 y, en un ciclo de seis años, se vio el boom. En los del 96, un poco menos. En Sidney 2000 bajamos. En Atenas, aún más. Pero luego, en cambio, al fútbol le pagamos lo que sea. ¿Por qué? Porque el fútbol es política: la bandera de su país, de su comunidad, de su ciudad. Si lo hemos politizado, la culpa es nuestra. Pero entonces no nos quejemos del resto de deportes. ¿Se sabe en qué condiciones entrenan los de halterofilia, las chicas de balonmano o los de judo? Da pena.

Acaba de jugarse la Copa del Rey y las entradas eran las más caras de Europa.

No tiene ningún sentido. Ponen entradas a 270 euros y se pagan. Mientras la gente las compre, seguirán teniendo esos precios. En Alemania, el nivel de vida es muy superior y esas entradas son más baratas. Pero la sociedad genera ese desequilibrio: es normal que luego le toque pagarlo. No lo digo en contra del fútbol: sino pensando en el deporte en general.

¿Ha servido de algo económicamente ganar el Mundial de balonmano?

Para nada. Ha paralizado todo lo negativo durante un mes y, como se ganó, todo el mundo contento. Diez días después, hemos vuelto a la realidad.

Solo dos equipos de la liga ASOBAL, Barça y Atlético de Madrid, no tenían ayudas públicas. ¿Hemos estado viviendo en una mentira?

Antes te nombraba la Unión Soviética. Todos los deportes tenían posibilidad de existir porque el Gobierno invertía en ellos. El deporte es de las mejores salidas para los jóvenes, y más aún los deportes colectivos. En atletismo, o corres o no corres. En natación, o nadas o no nadas. Pero la convivencia de deportes colectivos, como rugby, baloncesto, balonmano… te hace otro. Te dan otros valores en la vida. No se trata solo de ser campeones: son de criar chavales disciplinados, bien educados, bien relacionados en sociedad, capaces de esforzarse.

En todas tus entrevistas hablas de disciplina. ¿Crees que falta una cultura de disciplina en este país? No hablo solo del deporte, sino del país.

Sí. Los culpables somos los padres. No hay que ir muy lejos: en España, hace 40 años, el honor y el respeto eran valores por encima de otros en la sociedad. Ahora mismo, no hay respeto en España, ni en el resto de países modernos democráticos. ¿Cuántas veces he ido al colegio y he visto a los padres abroncando a los profesores porque le decían algo a su hijo? Luego le pregunto a mi hijo y me cuenta que el chaval ni estudia ni hace nada.

En la URSS, supongo, algo así sería impensable.

[Arquea sus ojos rasgados al máximo]. El profesor lo era todo allí. El jefe, el rey. Porque le dejas a tus hijos para que los eduque. Me parece bien que no se puedan dar collejas, pero jolín, un poco de disciplina. Salgo del colegio hace poco y recojo a mi hijo. Hay un kiosko con chucherías. Un chaval tira un papel al suelo. Cuando veo estas cosas, me duele, me machaca. Le digo: “¿A que en tu casa no lo haces? Recoge eso”. Llega la abuela: “¿Quién cojones te has creído que eres?”. La sobreprotección de los padres y familiares malcría a nuestros hijos. O los educamos desde pequeños o estamos perdidos. Y el deporte es fundamental. En nuestra escuela de balonmano de Ciudad Real cambiamos a muchos chavales. No solo como jugadores, sino como personas.

De tus dos últimas respuestas se desprende una cierta añoranza de ciertos aspectos de orden, respeto y disciplina de las dictaduras, la franquista y la soviética. Te pueden caer dobladas. No digas luego que es por culpa de la prensa.

Yo me enfadé con un periodista de El País porque en el titular puso: “Odio al Barcelona”. Yo dije eso, sí, pero explicando que era el mejor equipo de todos los tiempos y que ese odio deportivo era mi mayor halago. Mi mejor contrincante. Son los que más dolores me han producido.

¿Y sobre las dictaduras?

Yo no alabo a las dictaduras. Adoro la democracia, pero creo que en nuestra cultura se han perdido valores del pasado, no de las dictaduras: respeto a los mayores, disciplina… Ayer veía un reportaje de fútbol. Los aficionados del Zaragoza [tras perder en casa 1-2 frente a Athletic] insultaron a los jugadores a los que aclamaban hace un año. Gritos de mono a algunos de color. Racismo total, que es lo que más me jode. Sale el rumano Sapunaru: “Eh, tú, ¿vas a robar los cobres?”. Le están diciendo a su jugador que es un ladrón porque es un rumano. Sale otro: “Catalán de mierda”. Enseguida, el locutor: “No representan a la afición del Zaragoza”. Vale, pero sí que son de allí. Yo he visto a David Davis, negro y español, llorando en un vestuario en Zaragoza después de que le lanzaran gritos racistas.

¿España es un país de maleducados?

Totalmente. Un país de maleducados donde es gratis insultar. ¿Dónde estaban los de seguridad protegiendo a los jugadores del Zaragoza? En España, todo el mundo puede decir lo que quiera. A mí me insultaron a la salida de un pabellón rival, los de seguridad lo oyeron, y cuando contesté, los guardias fueron a por mí. En vez de decir: “Descerebrada, tú, a la cárcel 15 días a hacer trabajos sociales. A barrer las calles”. Verás como la próxima vez no insulta. En el reportaje de fútbol que te decía, igual. Están los vídeos. Los tienes ahí todos. Cógelos y 15 días de trabajos sociales en la cárcel. Ser digno en este mundo no está bien visto. Hay que ser hipócrita y mentir. La gente me criticará, pero es así. Un día voy en coche. Hago una maniobra equivocada por la lluvia. Bajo la ventanilla y pido perdón al chaval… ¡y me manda a tomar por culo! Claro, salí y me fui a por él. Luego tú eres la persona pública y eres el culpable.

¿Veías más desesperación en la crisis de la URSS, a mediados de los 80, o en la crisis actual de España?

En la URSS todos éramos más o menos iguales. Teníamos derecho de medicinas, comida, estudios… Había una capa de poderosos, como en todas las sociedades, pero no había tantas diferencias. La gente, dentro de los límites, vivía bien. No tenías esta preocupación de comer o de luz, o de agua. El Gobierno se encargaba. Luego, con la crisis del estallido de la URSS, entonces hubo un caos en el país y la crisis fue furibunda. No había nada en los mercados. Todo era de contrabando. Nosotros éramos felices en una sociedad protegida. De repente llegó un agujero negro. Los niños, en lugar de hacer deporte, estaban en la calle vendiendo periódicos o limpiando coches. Duele. Esa generación de niños se ha perdido en el deporte. Ahora, con la nueva riqueza, también está cambiando la mentalidad y me dicen mis amigos que Rusia empieza a perder ciertos valores.

Rusia siempre ha sido un país especial, con sus propios códigos. Recuerdo una discusión con un antiguo jefe de Internacional sobre Vladimir Putin. A mis quejas, él replicaba que no se dirige un país de 170 millones de kilómetros cuadrados y el carácter de los rusos como una democracia occidental. ¿Miramos Rusia con ojos demasiado occidentales?

En cierto modo, sí. No entendemos que los rusos siempre han necesitado alguien con mano dura. Aunque Putin no es el mismo que cuando empezó. Llegó con energía, con ganas, y ahora ha sido el primero que ha cambiado la ley para poder volver a presentarse tras unos años en que puso a Medvedev. Huele más a dictadura que a democracia. Ser el zar de Rusia es muy goloso. Yo siempre fui de Putin. Estaba enamorado de él como político, pero me arrepiento de haberle defendido tanto porque ha incumplido lo que dijo. Es como Mourinho.

¿…?

Yo siempre le defendía, pero después de perder la Copa del Rey tengo que criticarlo porque ha cambiado. No se puede no ir a recoger una medalla. No se puede hablar solo sobre uno mismo en las ruedas de prensa. Que si “mi currículum”, que si “cualquier otro siendo subcampeón estaría orgulloso”… Hombre, claro, vete a la Real Sociedad y métela en la Champions. No se puede ser tan egocéntrico. Siempre le he defendido, pero al final ha habido comportamientos indefendibles. Sobre todo en contraste con Cholo Simeone. Cuando le felicitan, no deja de hablar del equipo. Mourinho es egocéntrico y Simeone piensa en el colectivo porque ha sido jugador. Sabe reforzar mentalmente al grupo. Ha dado las gracias a los utilleros, a todos. Y esa gente irá con él a muerte. Ha unido al Atlético de una manera bestial. Habla bien de todos sus rivales y no con rencor, sino con respeto.

¿Tienes contacto con gente de Biskerk, en Kirguistán, donde naciste?

Sí.

Porque uno de los hermanos Tamerlan, que atentó en Boston, pasó por Kirguistán en uno de sus viajes. Me preguntaba si tienes noticias de una creciente islamización de la República, donde, cuando tú vivías allí, la religión estaba relativamente proscrita.

Este tema me preocupaba mucho tras la desaparición de la Unión Soviética. Mi país está en el centro de Asia, alrededor de Estados poderosos y muy religiosos, y es perfecto para hacer de puente. Me inquietaba que el islamismo pudiera introducirse. Nosotros siempre fuimos nómadas. Los kirguís son un pueblo de pastores, no existía el sedentarismo hasta la llegada de la URSS. Hubo muchos intentos de introducir la religión, pero nunca calaron. Los nómadas son como cabras locas. Viven a su manera y yo estoy orgulloso de ese pasado.

¿Nunca te tentó el Islam?

Yo, por donde nací, debería de ser musulmán. Mi mujer, rusa, debería de ser ortodoxa. Y mis hijos son católicos, bautizados en Santander. Eso es la vida. Yo sí creo que existe Dios, pero me da igual que se llame Alá, God, Yaveh o como quieran. Viví mi infancia en un país de 280 millones, como era la URSS, en Kirguistán había unos cinco millones y medio y, de ellos, verdaderamente kirguís éramos tres millones. Dos y medio eran rusos, ucranianos, alemanes… y nunca vi un problema étnico. Éramos hermanos. A mi alrededor, de crío, solo había un kirguí. El resto de amigos eran uzbekos, kazajos, judíos, alemanes, rusos, ucranianos… Nunca supuso un problema. Al romperse la URSS tuve miedo de que el radicalismo entrara, como en Chechenia. Allí siempre han sido diferentes. Son una nación guerrera. Nosotros somos más pacíficos y no ha calado.

Fuiste designado segundo mejor jugador del siglo XX tras Wislander. ¿Es un orgullo o jode?

Siempre he dicho que nunca me han importado los premios individuales en un deporte colectivo. Es mucho más bonito ser campeón del mundo que mejor jugador del mundo.

¿Tu hijo, Alex Djusebaiev, jugará el año que viene en el Atlético de Madrid?

En un principio, sí.

Me han dicho que el bueno es el siguiente, Dani.

Va a hacer 16. Todavía es muy pequeño. Juega en nuestro filial, el Safa, de lateral o central. Es muy grande, ha salido a su madre, 1,96, y crecerá más. Poco a poco.

¿Qué opinas de la aparición de Qatar como paraíso del deporte, también en balonmano? A vosotros se os fue allí Nikolas Markussen en medio de la temporada. ¿Es solo dinero o hay algo más?

Ojalá Qatar hubiera querido de verdad meterse y estructurar el mundo del balonmano. Sin ánimo de críticas, tengo buena relación con ellos desde hace años y he intentado ayudarles, pero creo que no han entendido. Me encantan los sistemas para desarrollar, como hizo Cruyff en el Barcelona. Todo lo que hoy es ese club se lo debe a Johan. Hay que tener paciencia. Yo he hecho varios proyectos para Qatar con el fin de que, en el área del Golfo, el balonmano fuera un deporte en las escuelas, que se instalara junto al fútbol. Pero no han querido.

¿Lo has comentado con Valero Rivera?

Valero va allí de seleccionador. Sabe que Mundial 2015 es allí y puede hacer algo grande deportivamente. Lo mío no era un objetivo deportivo, sino social, estructural. Pero en Qatar tienen mucha prisa.

¿Te sorprendió el anuncio de que Urdangarin se podía ir allí?

La verdad es que sí. Ni por asomo pensé que iba a ir, y no ha ido de momento. Si va para organizar el Mundial 2015, lo veo bien para dar renombre a nuestro deporte. Todos critican a Iñaki, pero es mi amigo y yo lo voy a defender. Me da igual todo. Tendrá o no tendrá razón. Para criticar están otros, yo lo voy a defender. Iñaki fue un gran deportista y un gran amigo. Conmigo nunca se portó mal.

¿Y si se confirma lo que se está investigando?

Demasiadas personas te critican en la vida como para que también lo hagan tus amigos. ¿Ha cometido errores? Todos en la vida lo hacemos. Si aprende de ello, me alegraré por él. Está pagando ya mucho por ello.

¿Hombrados era la solución para la Federación de Balonmano?

Era una buena posibilidad. Cuando nosotros éramos jugadores, siempre soñamos con tener a uno de los nuestros ahí arriba. Alguien que entienda las dificultades del balonmano. Siempre pensé que Lorenzo Rico sería ese hombre. Una persona que lo ha vivido, siempre tendrá más posibilidades de entender. Pero respeto mucho al nuevo presidente. Ojalá lo haga bien por el balonmano.

¿Prefieres tenerlo en la portería o en la Federación?

Si le quitas diez años, en la portería. Pero ahora que está a punto de retirarse, no sé, no sé… en la portería también [risas].

Con la de ofertas millonarias que has tenido, ¿por qué nunca te has ido?

Mis más cercanos me lo han preguntado también. Pero desde que estoy en Ciudad Real, y ahora en el Atlético de Madrid, no tengo contrato. No lo necesito. Es un pacto de palabra con Domingo Díaz de Mera. No hablo de lo que voy a ganar, ni de plazos. Mientras él quiera y me necesite, seguiré. Y tengo un compromiso con algunos jugadores para que ellos se quedaran, como Jonas KallmanHombradosJulen AguinagaldeCañellas

¿Podéis seguir manteniendo a flote al equipo a pesar de la crisis?

Creo que tendemos un equipo competitivo la próxima temporada, aunque otra vez bajando el presupuesto.

¿Un 10 o un 15%?

No. Alrededor de 35% o 37%.

¿Se puede pelear así con el Barça? ¿No te sientes un poco Sísifo?

Es difícil. Sigo teniendo posibilidad de ir a sitios donde me dan todo el presupuesto. Es una posibilidad y la he pensado. Pero también es bonito para mí quedarme, porque siento que si me voy puede que el Atlético de Madrid desaparezca. Ya estamos retrocediendo a la situación de los años 90 por la crisis. Si el Atleti desaparece, el balonmano español retrocederá a los 80. El deporte sería más amateur. Y nos ha costado mucho ser profesionales, nadie quiere volver atrás, aunque algunos lo propongan. Que nadie me entienda mal, pero me siento responsable.

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