Tehuantepec, noviembre de 1952. Un Mercedes plateado entra en una curva larga de derechas a casi doscientos por hora cuando una sombra negra se levanta del arcén. Los zopilotes —esos buitres americanos que en México montan guardia junto a cualquier carroña, y carroña, aquellos días, no faltaba— echan a volar […]

