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La guerra de la zapatillas olímpicas ¿Avances o dopaje tecnológico?

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Tigist Assefa muestra sus zapatillas en la maratón de Berlín
Tigist Assefa en la maratón de Berlín

Nike ha presentado Blueprint pack, su línea de calzado para los Juegos Olímpicos de París 2024. Según han anunciado, los diseños se han hecho con Inteligencia Artificial, lo que permitía modificarlos y adaptarlos sin necesidad de fabricar prototipos y probarlos.

Consta de diferentes modelos, que se anuncian con características milagrosas: Nike GT Hustle 3 de baloncesto, con su amortiguación avanzada devuelve más energía al pie del atleta, lo que serviría para saltar más alto; Nike Mercurial 2024 de fútbol, que con la tecnología Air Zoom cuentan con una amortiguación optimizada para las paradas y las aceleraciones, lo que permite mejores cambios de ritmo; Nike Victory 2 para velocidad y las Nike Maxfly 2 para velocidad y media distancia, también con mayor retorno de energía.

Suena pretencioso, pero lo cierto es que los avances son reales. En deportes donde cada milésima de segundo es importante, los avances en el calzado son fundamentales. En 2019, la gran novedad eran las Nike Alphafly. Con ellas, Eliud Kipchoge, de Kenia, corrió una maratón en 1:59:40, menos de dos horas a una velocidad media de 21,18 km/hora. También contaban con un «diseño avanzado» para ofrecer el mayor retorno de energía y aumentar la velocidad.

Tenían tres placas de carbono y una suela intermedia. Los estudios de la marca decían que podía mejorar la eficiencia de la carrera en un 4% y la velocidad en un 3,4%. Y el éxito de las zapatillas fue que lo prometido era real, aumentaban el rendimiento notablemente. La clave era la combinación de pebax, un material elástico de espuma ligera que proporciona una amortiguación significativa, y placas de carbono, que aportan una rigidez que sirve para que el tobillo trabaje menos.

Se consideró dopaje tecnológico. World Athletics tuvo que fijar un estándar de zapatilla que solo permitía una sola placa de carbono y suelas de un máximo de 40 milímetros. Bajo esas normas, (casualmente) Nike tenía las Vaporfly que se llevaron 31 de 29 podiums en las maratones de 2019. Sin embargo, la norma exigía que los nuevos prototipos estuvieran disponibles para los consumidores cuatro meses antes de la prueba. Gracias a esa regla, los competidores se han acercado a Nike en los últimos años y ahora hay una verdadera «guerra de zapatillas».

En velocidad, la gran rival de Nike es Puma. Su lema para los Juegos de París es «Forever Faster», y su gran activo son los corredores jamaicanos. Un dato curioso es que uno de los duelos estrella de París, el de Femke Bol y Sydney McLaughlin estará al margen de esta disputa zapateril, porque las dos usan New Balance.

El gran duelo entre Femke Bol y Sydney McLaughlin, un win-win para New Balance, ambas las llevan

Mientras, Adidas ha desarrollado su estrategia por los deportes no tradicionales, como el skateboarding y el BMX. No obstante, suya fue la respuesta a las Nike Alphafly cuando la etíope Tigist Assefa, con unas Adizero Aios Pro Evo 1, con los mismos ingredientes, pero legales, una capa de carbono y una suela de gomaespuma, corrió la maratón de Berlín en 2 horas, 11 minutos y 53 segundos.

Al cruzar la línea, los fotógrafos pudieron captarla besando sus Adidas. La diferencia era que en estas zapatillas el carbono no venía en una placa, sino en una especie de esqueleto. Cinco tubos de carbono interconectados que siguen la forma de los huesos del pie. La marca alemana se centró en tratar de reducir al mínimo el peso de las zapatillas.

Esta es otra de las grandes batallas de las marcas. Fue sonado el caso, a principios del año pasado, en el que Eliud Kipchoge decepcionó en la maratón de Boston porque fue superado por cinco corredores todos ellos con Adidas. Como llovió, se especuló que las zapatillas de las tres rayas absorbieron menos agua que las Nike y pesaron menos, unos gramos que, a la postre, suponen un esfuerzo extra para el corredor y, como consecuencia, la derrota.

Las Adizero Adios Pro Evo 1 pesaban el año pasado 138 gramos, por 196 de las Vaporfly y 204 de las Alphafly. El truco estuvo en reducir la parte superior al mínimo grosor y, en la parte de abajo, añadir una fina capa de caucho líquido. Se reduce el peso, pero también la duración de las zapatillas, apenas llegan para un par de entrenamientos o una maratón. Ni un paso más. En velocidad es aún más escandaloso, este año se presenta muy igualado. Las Nike Zoom Victory 2 pesan 99,22 gramos, exactamente lo mismo que las Adidas Adizero Prime SP.

Todos estos modelos, suelen quedar desfasados en muy poco tiempo, pero si logran marcar un hito, pasan al mercado vintage, donde lo importante es lo icónico que fuera el par de zapatillas. Las Adidas LA Trainer son un ejemplo. Siguen vendiéndose, aunque fueron diseñadas para los juegos de Los Ángeles en 1984.

Eso sí, su sistema de amortiguación VSA con clavijas que permitían ajustarlo para cada superficie, si era cemento o asfalto, tierra o césped, y tenía una lengüeta de nylon. O las ASICS, cuyos modelos se trabajan en el ASICS Institute of Sport Science, del que han salido diferentes modelos de amortiguación desde los años ochenta, aunque las más recordadas sean unas anteriores, las Onitsuka Tiger México 66, que deslumbraron en los JJOO de México 68.

La competencia cada vez es mayor. Solo para correr se han incorporado marcas como la suiza On, la estadounidense Hoka o la canadiense Lululemon que le están comiendo el mercado a la todopoderosa Nike. A veces con sus mismas armas, los triunfos de la corredora Hellen Obiri, la primera mujer en 34 años que ha ganado las maratones de Nueva York y Boston en la misma temporada, han sido un duro golpe, sobre todo porque antes llevaba Nike.

Además, la tendencia general en zapatillas está dirigiéndose a estilos muy antiguos, como las Adidas Samba, de los años 50, en lugar de las típicas Nike enormes de baloncesto, lo que obliga a la marca a reinventarse una vez más.

Un comentario

  1. Buen artículo pero hay errores. El más obvio, es «Kitchoge» en vez de «Kipchoge». Pero los relevantes, más allá de ese mínimo despiste, son a nivel documental sobre zapatillas:
    – La norma de World Athletics NO dice nada sobre 4 meses. Lo que dice es que, desde el primer uso en una competición de World Athletics, la marca tiene 12 meses de uso como prototipo, y tras esos 12 meses, la zapatilla debe salir al mercado para poder seguir siendo empleada legalmente en competición. Llegados a ese punto, las marcas tienen dos opciones; una es ponerla a la venta, y la otra es cesar su uso como prototipo hasta que se venda. Esta lista, y sus fechas, son públicas en la web de WA.
    – «Se reduce el peso, pero también la duración de las zapatillas, apenas llegan para un par de entrenamientos o una maratón.» Eso tampoco es correcto. Adidas indica que el uso ÓPTIMO es de 1 maratón + familiarización, pero no que esa sea su duración. Hay EVO 1 con más de 500km por ahí y se usan para entrenar. Y Tariku Novales, o mismamente Alberto Uncini (GM Adidas Running) pueden dar fe de ello.
    – Kipchoge tiene a 5 atletas Adidas por delante en Boston principalmente porque hace una carrera pésima y porque Boston es la carrera insignia de Adidas (por tanto van muy pocos atletas Nike o de otras marcas), no porque las zapatillas pesen más por la lluvia. Casualmente yo estuve allí también, y el peor momento de lluvia fue una vez Kipchoge ya se había quedado.
    – Las Adidas Adizero Prime SP pesan 119g, las Victory 2 de momento Nike no ha dado peso oficial pero dudo muchísimo que bajen de 100g.
    – «La diferencia era que en estas zapatillas el carbono no venía en una placa, sino en una especie de esqueleto.» Los EnergyRods están en las zapatillas de competición Adidas desde 2021, no son una innovación de la EVO 1, que tiene muchas mejoras sobre una Adios Pro 3, pero esa no es una de ellas.
    – «Los estudios de la marca decían que podía mejorar la eficiencia de la carrera en un 4% y la velocidad en un 3,4%» Este estudio era sobre la Vaporfly, que daba una mejora del 4.8% en economía de carrera. El estudio se puede ver online con facilidad, es de Rodger Kram. Sobre la Alphafly no se hizo… o al menos publicó un estudio como este.
    – Y el lema Forever Faster de Puma viene de 2014, no es para los Juegos de París como tal!

    Espero que os sea de ayuda y gracias por tocar el tema. Un saludo.

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